Acerca de nosotros

Somos un grupo de cursillistas que vivimos en Canadá y queremos ser fieles al Carisma Fundacional del Movimiento. Carisma recibido por Eduardo Bonnín, fundador del mismo. Nuestro deseo es propagar el Carisma del Movimiento. De esta manera se podrá continuar con lo que Eduardo fundó. Evitando así las desviaciones, modificaciones o agregados que con buena intensión se hacen pero que se alejan de lo que son verdaderamente los Cursillos de Cristiandad.

Eduardo define así:

"El Cursillo de Cristiandad es un movimiento que, mediante un método propio, intenta, y por la gracia de Dios, trata de conseguir que las realidades esenciales de lo cristiano, se hagan vida en la singularidad, en la originalidad y en la creatividad de la persona, para que descubriendo sus potencialidades y aceptando sus limitaciones, vaya tomando interés en emplear su libertad para hacerlas convicción, voluntad para hacerlas decisión y firmeza para realizarlas con constancia en su cotidiano vivir personal y comunitario".

lunes, 12 de abril de 2021

El nacimiento del método

Entiendo que el momento crucial de la génesis de los cursillos de cristiandad es la fase inmediatamente posterior a aquella Semana Santa de 1943, en que Bonnín relaciona lo vivido en el Cursillo de Peregrinos con sus inquietudes personales más profundas y con su experiencia catalizadora de los ambientes descristianizados. Llegó a la conclusión de que algo a la vez similar y diferente de aquel Cursillo de Jefes de Peregrino, podría conseguir dinamizar en cristiano no sólo un acontecimiento determinado –como la Peregrinación a Santiago–, sino la vida normal y diaria de los ambientes reales y concretos.

De esta inquietud surge un texto –el esquema «Estudio del Ambiente»– que elaboró Eduardo en ese mismo año de 1943, y que expuso en público por vez primera en el Seminario Diocesano de Mallorca, durante la celebración de la fiesta de la Inmaculada Concepción de aquel año, acogiéndose a la invitación que para ello le hizo el rector de dicho Seminario, D. José Rossell.

Poco después, en el siguiente Cursillo de Jefes de Peregrino dado en Mallorca, los dirigentes nacionales de Acción Católica que lo dirigían, recibieron la propuesta de Ferragut y Bonnín de que ese esquema, «Estudio del Ambiente», se incorporara como una de las charlas a impartir. Conocedores de su contenido, aceptaron complacidos, y Bonnín, con ese texto, intervino como «profesor», comprobando que sus ideas básicas eran bien captadas en el positivo y distendido ambiente de aquel Cursillo.

Quienes hemos trabajado en Cursillos con una cierta mentalidad de análisis e investigación, hemos constatado sin posibilidad de duda que en aquel esquema de «Estudio del Ambiente» –el mismo que ha venido a constituir el primer tema del tercer día del cursillo de Cristiandad–, se contiene ya en síntesis cuanto habrían de ser, para su iniciador, los Cursillos de Cristiandad.

Efectivamente, el considerar que la realidad se mueve más por ambientes que por estructuras, organizaciones o clases, y que hace falta un profundo conocimiento del ambiente propio para transformarlo, distinguiendo muy bien quienes tienen en él luz o entidad propia y quienes configuran «el ambiente» propiamente dicho –o «la masa»– centrándose en los primeros y aplicando una estrategia muy diferenciada según permanezcan éstos en el ámbito del «nosotros» o de «los otros», constituye la espina dorsal del posterior movimiento de Cursillos cuando es genuino. Lo que se completa si se tiene en cuenta que, según este esquema, para captar a «los otros» lo necesario en primer lugar es captar su corazón, y sólo después intentar iluminar su cabeza, para en último lugar imantar su voluntad. Este será precisamente el recorrido psicopedagógico del cursillo de cristiandad, quintaesenciado. Como se advertirá que, para los ya incardinados en un «nosotros», el proceso es radicalmente inverso –voluntad, cabeza, corazón–, lo que plasma en esencia la metodología más identificadora del postcursillo. Y como se comprenderá que al hablar del ambiente en general, el esquema delineaba ya las pautas definitorias de lo que más tarde conoceremos como precursillo.

Tras el gesto de los representantes de la Acción Católica Nacional de incorporar a Bonnín como profesor de los Cursillos de Jefes de Peregrino, se produjo con naturalidad la entrada de Eduardo en aquella organización seglar de la Iglesia, donde se le recibió con esperada confianza, en un momento en que Ferragut, por razones reglamentarias de edad, tenía que dejar la presidencia diocesana, lo que originaba una inevitable recomposición del Consejo. El nuevo presidente, José Font, que era al propio tiempo Director del Instituto de Enseñanza Media de Palma, propuso la designación del recién llegado para una de las vocalías del Consejo Diocesano, la de «reconstrucción espiritual» –curioso nombre, con evidente sabor de postguerra, que casualmente expresa de forma muy gráfica la labor que a Bonnín le esperaba–.

Tanto Font como los demás componentes del Consejo veían a Bonnín, por su singularidad personal, como el obligado sucesor en la presidencia diocesana, por lo que le permitieron desde el primer momento una gran libertad de movimientos para que experimentara y pusiera en práctica sus revolucionarios planteamientos.

Especialmente importante resultó en esta fase la actitud inusualmente tolerante por aquellas fechas del Consiliario, D. José Dameto, hombre exquisito y refinado, de familia aristocrática, que supo llevar a la práctica como muy pocos de sus compañeros de sacerdocio en dicha etapa el respeto a la iniciativa y la autonomía del seglar, teóricamente tan bendecida y prácticamente tan coartada en la Acción Católica de los años 40 y aun posteriores.

En ese clima, y proyectando a la realidad su esquema de Estudio del Ambiente, Bonnín pensó y elaboró –desde su experiencia del Cursillo de Jefes de Peregrino– todo un método que sirviera para fermentar en cristiano las personas y ambientes «alejados», y para revitalizar en profundidad los más próximos.

Llegará a la conclusión de que en la vida normal casi nadie dispone de una semana entera para interrumpir sus actividades, por lo que debía comprimir el método en un máximo de tres días y medio. Rehizo todos y cada uno de los temas que impartían los seglares, aun aquellos cuyo título era coincidente –Piedad, Estudio, Acción, Dirigentes y Obras Marginales–, para adaptarlos a la mentalidad del no creyente, e imbuirlos de los principios expuestos en Estudio del Ambiente.

Por lo que respecta al «retiro» inicial de los Cursillos de Peregrinos, Bonnín respetó los esquemas de aquéllos, si bien introdujo, como pieza metodológica que resultó muy relevante, la celebración del «Viacrucis» según texto del Padre Llanos, como primer acto del Retiro, previendo que en su desarrollo se diera protagonismo, sin aparentar premeditación, a los que se entendía podrían dar después mayores problemas para integrarse en el cursillo. 

“También respetó íntegramente los esquemas de las cinco charlas sobre la Gracia que en los Cursillos de Peregrinos impartían los sacerdotes, para no inmiscuirse en su terreno.

En cuanto a la conducción del ambiente propio del Cursillo, alteró sustancialmente los cometidos del equipo de «profesores», cuidando de que aparecieran al servicio de los asistentes y no segregados de ellos (servir la mesa en las comidas, presencia en las charlas y en todos los demás actos, etc.), y tratando de que alcanzaran con todos y cada uno una relación realmente personal (labor «de pasillo»). Por otra parte, adaptó los resortes de relajamiento del ambiente, fomentando los chistes y las canciones no religiosas ni meramente folklóricas; reforzó la acción de los grupos o decurias, etc.

Para mí no cabe ninguna duda de que el cursillo de cristiandad nació de este trabajo de Bonnín de repensar de arriba a abajo el Cursillo de Jefes y Adelantados, para adaptarlo a un fin radicalmente distinto y a una mentalidad que juzgó también radicalmente innovadora, que se expresa en el esquema tantas veces mencionado de «Estudio del Ambiente», ya incorporado previamente a los Cursillos de Peregrino, al menos en Mallorca.

Las primeras dificultades de Bonnín para que le dejaran poner en práctica su novedoso método, se centraron en su pretensión de que un mismo sistema hubiera de servir para personas de diferentes niveles culturales y sociales, y para gentes descreídas y gentes con fe. Esa fue la primera «piedra de escándalo», que Bonnín intentaba atajar con citas de textos de autores hoy quizás un tanto olvidados, pero que creo interesante recordar ahora porque en aquel momento tuvieron un determinado peso conceptual o metodológico en el alumbramiento de los Cursillos. Se trata, entre otros, de Beda Hemegger, del Padre Will, de Alfredo Mª Cavagna, del Padre Cruz Ugalde, del Padre Charles o de Chautard, que investigaban –más que teorizaban– sobre lo que el «apostolado seglar» podía y debía ser.

“Sin duda, esa polémica sobre la especialización o no especialización del nuevo método según cultura y religiosidad de sus destinatarios, la protagonizó en aquel primer momento, frente a Eduardo, D. Sebastián Gayá, un sacerdote ya muy prestigiado en la Isla pese a su juventud, responsable en Mallorca, por aquellos años, de la Pastoral Universitaria, y que sin embargo poco después asumiría un notable papel en la génesis de Cursillos, tras incorporarse como Consiliario al Consejo Diocesano de jóvenes y sustituir a D. José Dameto. Quizás el punto de inflexión en su actitud la marcara la intervención que tuvo Bonnín por invitación de Gayá, en 1944, en la «Escuela de Propagandistas» que este último dirigía, y en la que Eduardo expuso el esquema que había preparado como tema final de «su» método, el que pasaría a integrar el rollo de «Cursillista más allá del Cursillo», que describe con gran capacidad de síntesis el perfil del seglar que aspira a suscitar el Cursillo. O quizás el cambio de actitud de D. Sebastián ante los nacientes Cursillos no se produjera sino más tarde, cuando el Doctor Hervás le nombró Consiliario de los jóvenes con instrucciones de potenciar y supervisar el nuevo movimiento. Lo que es indudable por los datos que he recogido, es que Bonnín tuvo desde el primer momento un gran interés en que Gayá se sumase a su proyecto, y que éste así lo hizo tras resistirse algún tiempo por no asumir la dimensión intercultural (o interclasista) del método que se creaba.

Aparte de con Gayá, Bonnín tuvo que defender frente a muchos más su planteamiento de un Cursillo abierto a cualquier tipo de creencia, de cultura o de otras dimensiones de la persona, siempre que tuvieran inquietud personal y personalidad real (lo que él llamaba «médula» y «hueso»). Y así lo defendió, con escaso éxito entre los «selectos» –sacerdotes o seglares con estudios superiores–, y con buena acogida entre los más sencillos. La actitud permisiva de D. Jose Dameto fue entonces decisiva, y con un grupo de seglares, básicamente de ambientes rurales, que admiraban su convicción pero no entendían muy bien su contenido integro, Bonnín pudo organizar un Cursillo según sus esquemas.

Se celebró el primer Cursillo según los esquemas de Bonnín en un «chalet» de Cala Figuera de Santanyí, en Mallorca, entre el 20 y el 23 de agosto de 1944.

El Director Espiritual de este primer Cursillo de Cristiandad de la historia fue el Reverendo D. Juan Juliá, actuando de «rector» Eduardo Bonnín y de «profesores» Jaime Riutort y José Ferragut.

Los asistentes fueron 14: cuatro que ya han fallecido, Sebastián Mestre, Antonio Binimelis, Leopoldo Febrer y Bartolomé Obrador; y diez que sobreviven, Miguel Rigo, Francisco Oliver, Onofre Arbona (después, destacado dirigente), Francisco Grimalt, Salvador Escribano, Damián Bover, Antonio Mesquida (hoy sacerdote), Francisco Estarellas, Antonio Obrador y Antonio Mas.

Recientemente, en 1989, celebraron su 45 aniversario, reuniéndose en torno a la Eucaristía y un almuerzo. Todos los que viven asistieron, o justificaron su inasistencia y enviaron su adhesión.

Fragmento de: Francisco Forteza Pujol. “Historia y Memoria de Cursillos”. 

1 de 2, continuará...

jueves, 8 de abril de 2021

CARTA ABIERTA A LOS HERMANOS INTEGRANTES DE LOS GRUPOS INTERNACIONALES DEL MOVIMIENTO DE CURSILLOS DE CRISTIANDAD

Amistad en los cursillos

Autor: Rodolfo Letona C.

El método de Cursillos se basa en la amistad, el camino que sigue para lograr su propósito es la amistad entre las personas. El método consiste en hacer amigos, ser amigos y hacer a esos amigos, amigos de Cristo. Cursillos busca un enfoque eficaz para llegar a la persona, especialmente a hombres y mujeres que no creen, que no tienen fe en Jesucristo o que no le conocen.

El Movimiento de Cursillos de Cristiandad, si se basa en la amistad, es un testigo de Cristo, ofreciendo su amistad. Todo lo que estamos llamados a hacer en el Movimiento de Cursillos se basa en la amistad. El Dirigente de Cursillos hace uso de la amistad para hacer a sus amigos, amigos de Cristo. Las Ideas Fundacionales de nuestro Movimiento nos dicen que, “por la vía de la amistad se puede compartir todo lo humano” …

Los Cursillos de Cristiandad, en definitiva, son un método que, desde la Iglesia, promueve la amistad de Cristo con los hombres y de los hombres entre sí, para que éstos descubran su vocación seglar en las realidades temporales, donde también está Dios, lo que los convierte en instrumentos de su amor.

La amistad cristiana, aunque se fundamenta en la fe en Cristo, no prescinde de los motivos humanos en su nacimiento. Así podemos decir que intervienen en su origen lo providencial del encuentro, el modo de ser de las personas, la búsqueda y decisión de hacerse amigos, la alegría del encuentro, entre otros. Todos los que hemos asistido a un Cursillo somos protagonistas en la misma aventura de vivir lo fundamental cristiano. Por tanto, en el Movimiento no hay jefes, ni superiores, sino amigos.

Es por estas razones que a los “cursillistas de a pie”, circunstancialmente, nos duele, nos molesta y no comprendemos la actitud de nuestros hermanos cuando, ocupando temporalmente puestos de servicio en las pocas estructuras que tiene nuestro movimiento, se arrogan el derecho a una inexistente autoridad. Esto es precisamente lo que descubrimos en las actuales circunstancias promovidas por los grupos internacionales, que conforman el Organismo Mundial.

Recién ha resucitado el Señor y, si algún provecho nos ha sido concedido por el Señor en la meditación de sus misterios, especialmente durante el Triduo Pascual, es el de acercarnos a ustedes como hermanos nuestros a la sombra de la infinita Providencia del Padre, de la filial relación con el Hijo y del perenne auxilio del Espíritu Santo, para solicitarles que depongan esa actitud orgullosa y prepotente que se trasluce en sus expresiones, palabras y obras.

Están aún frescas en nuestra mente las palabras del Cardenal Cantalamessa en su homilía del Sábado Santo: […] “la causa más común de las divisiones entre católicos…no es el dogma, ni los sacramentos ni los ministerios. Es la opción política cuando toma ventaja sobre la religiosa y eclesial y defiende una ideología, olvidando del todo el sentido y el deber de la obediencia a la Iglesia” (…) Significa que el reino de este mundo se ha vuelto más importante en el propio corazón que el Reino de Dios”. Se nos dijo a todos “Cristo cuenta contigo” … y hemos repetido “y YO con El”.

Fresca está la tinta del documento: Asociaciones Internacionales de Fieles del Consejo Pontificio, en el que Miguel Delgado Galindo, jefe de oficina, nos relata el periplo del cambio debido al tratamiento de los “movimientos eclesiales” cuyo Resumen concluye: “Los Movimientos eclesiales están llamados a establecerse en las Iglesias particulares y a llevar a cabo en armonía con ellas su tarea específica que redunda en el bien común de todos los fieles de las diócesis.”

Cierto es que en todos nuestros actos “cursillistas” invocamos la presencia e intervención del Espíritu Santo. Nuestro Hermano Jesús nos ofreció que gozaríamos permanentemente de Su auxilio. Confiados en Su palabra nos atrevemos a dar rollos, a ser dirigentes, a participar en la escuela a servir en las pocas estructuras de nuestro Movimiento. Pero tendemos a olvidar que fue precisamente El quien escogió a nuestro hermano Eduardo Bonnín para depositar en él Su Carisma.

Duele pensar que en nuestra pequeñez no atrevamos a retar al Espíritu y “componerle la plana”. Negamos, tergiversamos, ajustamos fechas y personajes para satisfacer, no sabemos cuáles, necesidades de éxito puramente humano. No hemos penetrado aún en las profundidades de lo divino como para comprender los planes del Espíritu Santo que guía, conduce y defiende Sus planes y a Sus escogidos. Baste con repasar la vida de Jesús, desde Su Concepción hasta Su Resurrección para asombrarnos de lo que nuestra corta inteligencia no puede dimensionar.

Se vale repetir la frase: “No podemos enjaular al Espíritu y hacerle que ‘trine’ a nuestro sabor y antojo”. Vale también preguntarnos si es oportuno recordar que el único pecado que no se puede perdonar es el cometido en contra del Espíritu Santo. ¿Acaso estaremos siendo reos precisamente de ese pecado?

Ya sea que su período termine en el tiempo prescrito o que sea extendido a contrapelo, ustedes regresarán a la llanura, de dónde salieron. Otros tomarán su lugar. En ninguna de las dos instancias su regreso será triunfal. Lo que se recibe gratuitamente, gratuitamente se deberá compartir. Si persisten en esa conducta y consiguen el objetivo de escindir, dañar o posiblemente destruir la obra de Cursillos, obra del Espíritu Santo, serán ustedes quienes deban de responder eternamente por esa decisión. La confianza que en un momento algunos cursillistas depositaron en ustedes, la cual fuera ratificada por sus respectivos obispos, será sujeta a juicio de traición, ¿Judas?

Fraternalmente.

martes, 6 de abril de 2021

Discurso de apertura al IV Encuentro Interamericano

Hola amigos,

En la recomendación  de  hoy, Eduardo nos habla de la importancia  del ser sobre el saber, del vivir sobre el conocer  y del amar sobre el pensar.  El hacer vida el mensaje de Jesucristo es prioritario, sobre todo en el Movimiento  de Cursillos. 

DE COLORES!

Discurso de apertura al

IV Encuentro Interamericano de Dirigentes Nacionales del MCC




"El hombre actual escucha más gustosamente a los testigos que a los maestros".

Hacer clic sobre el título para ir a leer el documento.


Siempre es posible volver a empezar

 "Siempre es posible volver a empezar", dijo el Papa Francisco en la Vigilia del Sábado Santo, y continuó “porque existe una vida nueva que Dios es capaz de reiniciar en nosotros más allá de todos nuestros fracasos".

Clara invitación a dejar atrás tanta polémica entre unos y otros.

Dios es el único que está a cargo, solo El.

Esta invitación llega en tiempo y a tiempo de un nuevo amanecer en nuestro amado Movimiento.

Lo que, desgraciadamente, está en estos momentos, ya no representa, ni remotamente, aquello que dio origen a este instrumento de salvación.

No quisiera que se me tome en forma equívoca, sigo creyendo en los cursillos, en lo que ya no poso mi esperanza es en los cuadros directivos que permitieron que la avaricia personal se apoderara de sus riendas.

Hemos pedido diálogo, pero nos han dejado en monólogo, puesto que, al no tener argumentos sólidos, prefieren evadir el contacto cara a cara y optan por seguir envenenado con mentiras y hechos manipulados, a personas de buena Fe.

Tal vez sea momento oportuno decir adiós a Cristiandad y dar la bienvenida a Cristiania.

José A. Sánchez 

MMXXI

NUEVA NORMALIDAD

Autor: Rodolfo Letona C.

 

Esta frase acuñada a propósito de la pandemia y su posible fin me hizo recordar la década de los ’80 del siglo pasado, cuando San Juan Pablo II acuñó una similar: la nueva evangelización. Los fines y objetivos que el Santo Padre definió generarían una Iglesia Católica rejuvenecida. Sus bases serían, la auto evangelización y un nuevo sistema de relaciones con toda la humanidad. Tres cualidades darían un carácter especial a esta dinámica: nueva en su ardor, nueva en sus métodos, nueva en su expresión.

Esta visión no dejó de causar reacciones tanto dentro como fuera de la estructura eclesial, tanto en clérigos como en laicos. Hubo cobertura de los medios que incluso, deliberadamente o por otra causa, provocó dudas en cuanto a la manera de interpretar el término “nueva”. No faltó el absurdo comentario que aseguraba que lo que el Santo Padre anunciaba era imposible, “el Evangelio no podía cambiar”. Claro está que ésta y otras deducciones pronto fueron desvanecidas mediante el estudio de los documentos publicados a nivel diocesano y las explicaciones ofrecidas en las parroquias.

La realidad actual vagamente habla de “una nueva normalidad”. Haciendo un parangón, entre las dos nueva visiones, evangelización y normalidad, ambas tienen un tronco común. La primera nos remite a la obligación de todo bautizado, de anunciar la mejor noticia que es nada menos que Dios nos ama; la segunda, sin tener la misma trascendencia, hace relación a que previo a la pandemia existía una “normalidad” admitida, que ahora se quiere hacer nueva.

El tronco común está en que ambas emanan de la voluntad de Dios. El Creador, por amor, da vida al hombre, a la persona humana, sujeto de la nueva evangelización y también de la nueva normalidad. Como persona el hombre tiene derechos que son inherentes a su propia naturaleza. Derechos que han sido irrespetados o simplemente le han sido arrebatados en épocas previas. La condición actual es propicia para que esos derechos sean reconocidos, respetados y honrados, esta creo sería la base sobre la cual debería descansar esa “nueva normalidad”, es decir que se debería desandar toda alevosía hacia la naturaleza intrínseca del ser humano, de la persona.

Quizá el lado positivo de la pandemia sea precisamente que ha dado inicio, sin querer queriendo, a un cambio, veamos: A) el distanciamiento obliga a varias cosas, las “colas” ya no son aprieta canutos; los buses y otros medios de transporte ya no nos recuerdan los camiones de ganado; B) incluso el uso de las mascarillas nos alerta sobre la posible contaminación por otros medios, emanaciones de fábricas, vehículos, etc.; C) la construcción de nuevos hospitales y la adquisición y/o recepción de donativos de equipamientos modernos, nos permitirá a futuro una mejor atención de la población; D) el constatar la fragilidad de nuestra sociedad nos exigirá un cambio de actitud hacia nuestros hermanos los hombres; E) el involucramiento de la sociedad en general en resolver situaciones de falta de alimentos, desnutrición y educación, abre posibilidades de mejoramiento en estas áreas.

Ya se ha hecho notar por los medios, por asociaciones de la sociedad civil y por agencias de gobierno, ciertas “ventajas” del encierro forzoso como son: mejores relaciones intrafamiliares especialmente padres/hijos; la necesaria colaboración entre vecinos; ídem con las autoridades encargadas de guardar el orden social; las exigencias en cuanto a cambiar, actualizar y modernizar las condiciones de trabajo; la demanda de nuevos servicios “a domicilio”, inexistentes hasta inicio de este 2020; son aparentes las deficiencias en la prestación de servicios básicos (agua – drenajes – energía – vivienda), esto hará presión sobre la población en general no solo sobre las autoridades electas.

El hecho de que esta crisis sea mundial y mejor aún, que sea conocida en tiempo real por todos los habitantes del mundo, nos ha hermanado; también ha dejado al descubierto que las organizaciones internacionales diseñadas en su momento para paliar problemas de variados órdenes no han resultado ser todo lo eficientes y transparentes que nos habíamos imaginado. En este sentido ya se han dado algunos cambios, de orden político internacional si se quiere, pero cambios al fin.

Importante ha sido el destape de los planes de ciertos personajes, que se han erigido en las autoridades del mundo, cuyas metas y propósitos, despropósitos a veces, no son congruentes con el fin de la creación y del respeto debido a “la casa común”, según una expresión moderna para referirse al mundo que habita la humanidad entera. Desafortunadamente esta nueva situación, causa de temores y de inestabilidad, no ha recibido la debida e inmediata atención requerida por el aparecimiento del llamado COVID-19 y sus secuelas.

El reforzamiento del orden familiar ha hecho perder fuerza a otras modalidades contra natura diseñadas precisamente para crear inestabilidad social y sembrar semillas de desorden dentro de los cánones sociales ya probados durante los 20 siglos de cristianismo ya acumulados. Este argumento posiblemente no sea admitido por muchas mentes, pero es necesario decirlo para que se pueda ventilar con toda libertad un tema tan controvertido que afecta a la humanidad entera, a la que no se le ha pedido su parecer. Simplemente son minorías que desean que sus particulares visiones de la ética y la moral sean aceptadas como norma para los millones que no pensamos como ellos. Como diría alguien: quieren que sus faltas de ortografía se conviertan en reglas gramaticales. 

En suma, esta pandemia, real o inventada, ha de servir como un parteaguas para el futuro de la humanidad. Esta “nueva normalidad” requiere del concurso de todos los involucrados, es decir, de todos los habitantes de este planeta tierra, el regalo que hemos recibido de Dios y que no hemos sabido apreciar en toda su dimensión. Por cierto, el acercamiento a Dios es otro fruto de este encierro, que no se nos debe quedar en el tintero (aunque la tinta ya no la usemos como era antes).

05042021


viernes, 19 de marzo de 2021

Poscursillo por Toño Punyed parte 10

 


 SECRETARIADOS DIVERSOS

Supuestas las reflexiones del capítulo anterior, válidas para dibujar la naturaleza, figura y función de los Secretariados existentes en el Movimiento de Cursillos, cualquiera sea su categoría, sólo nos resta señalar las características peculiares y funciones específicas de los diversos Secretariados actuales y posibles del Movimiento.

1. Secretariado Diocesano

a) Naturaleza y misión

EI Secretariado Diocesano ha sido considerado siempre ESENCIAL al Movimiento de Cursillos de Cristiandad: “Es esencial que exista en la Diócesis un solo Secretariado que, integrado por sacerdotes y seglares, sea designado por el Prelado Diocesano (Obispo). “Afirmamos que el Secretariado Diocesano es esencial al Movimiento de Cursillos” (Enc. de Bogotá).

Por delegación y encargo del Obispo, el Secretariado Diocesano es el responsable de cuidar la promoción, el desarrollo y la adecuada dirección del Movimiento de Cursillos en la Diócesis, para, a través del recto y eficaz uso de esta inestimable y precisa herramienta apostólica, ayudar a la acción pastoral del Obispo y a vitalizar cristianamente los sectores de la vida diocesana.

b) Funciones propias

Fieles a nuestro propósito inicial de no descender en esta Ponencia a excesivos detallismos, nos limitaremos a recordar algunos de los que nos parecen más importantes entre los que Ie han sido atribuidos en las Conclusiones a que lIegaron las distintas Convivencias y Encuentros Nacionales e Internacionales celebrados desde el afio 1964 hasta nuestros días:

- ”Promover y servir al Movimiento de Cursillos a fin de que éste cumpla siempre su finalidad y se eviten o corrijan posibles desviaciones, recibiendo, por su relación con el Secretariado Nacional, la garantía de que su orientación se conforma a la autenticidad del Método”.

- Velar por el recto funcionamiento de la Escuela de Dirigentes, “procurando que esta cumpla con su cometido”. La Escuela habrá de ser siempre considerada por el Secretariado Diocesano como su verdadera prolongación, “sus brazos largos”. Por lo tanto contará con un GRUPO suficiente de dirigentes capaces de asimilar y difundir en la Diócesis los criterios y orientaciones que aseguren el mejor funcionamiento del Movimiento en sus tres fases.

A la Escuela de Dirigentes deberá prestar el Secretariado sus mejores atenciones, manteniendo estrecha y constante relación con sus integrantes, haciendoles participar de sus preocupaciones y corresponsabilizandoles en sus decisiones.

-Seleccionar los ambientes a cristianizar en la Diócesis y los candidatos adecuados para el Cursillo: “EI Secretariado debe mantener un estudio adecuado de los ambientes para que los Cursillos de Cristiandad cumplan su finalidad de Iglesia en el mundo actual, tomando en cuenta la Pastoral Diocesana. Por lo tanto, seleccionará a los candidatos que, con las cualidades debidas, sean líderes de los ambientes que se quieren vertebrar en cristianizar y aquellos que influyen más en los cambios de estructuras y en la prornoción humana. La selección definitiva de los candidatos de cada Cursillo corresponde hacerla siempre al Secretariado.

-”Programar solamente aquellos Cursillos cuyos participantes puedan ser atendidos en el Poscursillo, y designar adecuadamente el Equipo Dirigente de cada Cursillo, que deben ser personas debidamente preparadas espiritual y técnicamente y capaces de dar un verdadero testimonio”.

-Promover la campaña de intendencia espiritual, como base fundamental del fruto del Cursillo.

- Preocuparse porque el Equipo de Dirigentes del Cursillo siga en contacto con los que lo hicieron, (especiamente en el “tiempo de rodaje”), promoviendo en ellos la ilusión de la Ultreya y la de Ilegar a integrarse oportunamente en una Reunión de Grupo.

-“Tener conciencia de que la Reunión de Crupo es pieza clave en el Movimiento de Cursillos, y de que ninguna preocupación del Secretariado y de la Escuela de Dirigentes ha de ser mayor que la de servir a la Ultreya”. “Dada la íntima relación existente entre la Ultreya y la misión de los dirigentes en el Poscursillo, es indispensable que las Ultreyas sean cuidadosamente preparadas y estudiadas por el Secretariado y la Escuela de Dirigentes. Debe considerarse obligatoria la asistencia de todos los miembros de ambos organismos”.

-”Suscitar una renovación progresiva de esquemas y rollos a la luz del Vaticano II, de las Conferencias Episcopales, Encuentros Mundiales de Cursillos, teniendo en cuenta los ambientes, circunstancias y necesidades de la Iglesia en cada País. Para acertar en esta adaptación habrá que conocer a fondo lo fundamental, lo importante y lo accidental” (Enc. Mundial de Tlaxcala).

-Mantener contacto constante con el Secretariado “Es importante que el Secretariado Diocesano esté conectado con el Secretariado Nacional, a fin de mantenerse en una línea de autenticidad, aceptando sus orientaciones, ulilizando sus servicios, procurando suscripciones, en la medida de sus fuerzas a su sostenimiento.

-Relacionarse constante y cordialmente con el Nacional y otras Diócesis, orientándoles y sirviéndoles en cuanto soliciten y necesiten, más que como “torre de mando”, como brazos generosos extendidos a su servicio.

2. Secretariado Nacional
a) Naturaleza y misión

Si no es una estructura esencial al Movimiento de Cursillos, como lo es Diocesano, el Secretariado Nacional ha sido considerado por las Conferencias Episcopales , Encuentros Nacionales, Continentales y Mundiales, IMPORTANTISIMO y casi impresindible para garantizar los mejores frutos del Movimiento en aquellos países donde se ha extendido tan rápidamente y vigorizado tan extraordinariamente.

“Es importante la creación y recto funcionamiento de un Secretario Nacional que ayude a los Secretariados Diocesanos en la realización de su misión”.

Las características propias de los tiempos modernos y el mismo proceso del Movimiento evidenciaron la necesidad de este organismo nacional, que señale la pauta a seguir, procure la unidad, evite dispersiones y desviaciones, y ayude a todos en la realización de los objetivos propios del Movimiento de Cursillos.

Es el órgano de servicio creado por el Episcopado de cada País con la misión de cuidar y atender todo lo referente al Movimiento de Cursillos en él, y de representarlo en el plano nacional e internacional, de acuerdo con las normas recibidas en su constitución y en conformidad con la mentalidad y finalidad y núcleo básico metodológico del mismo Movimiento.

Dependiente de la Conferencia Episcopal del país, su actuación apostólica dentro del campo de los Cursillos nunca será ni podrá ser la de controlar o imponer, sino la de servir y ayudar; y siempre habrá de realizarla sin menoscabo alguno de la autoridad del Pastor de cada Diócesis.

b) Funciones propias

- Iluminar, coordinar y unificar - siempre en su línea de servicio, y respetando la esencia, finalidad y núcleo básico metodológico del Movimiento - las líneas de pensamiento y aplicación que los Cursillos deben seguir en el país, para que en cada lugar logren ser instrumento eficaz y renovador de ambientes en cristiano.

-Ayudar a los Secretariados Diocesanos en todo aquello que ellos, en el campo del Movimiento de Cursillos, no puedan realizar por sí solos, o en aquellas actividades para las que fuera solicitada su colaboración, siempre de acuerdo con el Obispo Diocesano. En su carácter de servicio subsidiario o complementario, el Secretariado Nacional procurar ser intercomunicación entre los distintos Secretariados Diosesanos, y deberá orientar y velar por la finalidad de aquello que es esencial a la mentalidad y finalidad del Movimiento y a su necesaria inserción en la Pastoral de la Iglesia.

-Promover la iniciación, reactivación y desarrollo del Movimiento de Cursillos en todo el País, siempre de acuerdo con la Jerarquía Diocesana, trabajando para que se mantenga un criterio de eficacia y se resuelvan las dificultades que se presenten sobre la marcha.

-Programar, organizar y realizar Cursillos de Cursillos, Encuentros para Dirigentes, Convivencias, Ultreyas Interdiocesanas y Nacionales..., para estudiar la problemática que se vaya presentando en el correr de los días: para evitar que el Movimiento pueda inmovilizarse por desajuste con las realidades pastorales de la Iglesia y con los cambiantes signos de los tiempos; y para lograr, con el impulso multiplicado de muchos hermanos, la unidad en el espíritu y en la técnica del Movimiento.

Todas estas oportunidades programadas por el Secretariado Nacional, además de la necesaria intercomunicación y coordinación de los Secretaria- dos Diocesanos del País, servirán notablemente para que los responsables del Movimiento a nivel nacional tengan una visión concreta y realista de la problemática de las Diócesis, para afinar criterios, y para lograr que las experiencias y logros de unos sirvan para enriquecimiento de todos.

-Procure publicar un Boletín que sirva de medio de fomación nacional sabre la mistica del método, de elementos de información sobre la marcha del Movimiento y de instrumento que facilite, en general, la realización de los fines propios del Secretariado Nacional.

-Cuidar con especial atención de las Escuelas de Dirigentes, donde se formen quienes en estrecha corresponsabilidad con el Secretariado Nacional puedan difundir por todos los ámbitos del País sus criterios y orientaciones. AI igual que la Escuela de Dirigentes para el Diocesano, el cuidado del mejor funcionamiento de sus escuelas y el mantener con ellas una sincera y constante relación, habrá de ser una de las preocupaciones capitales del Secretariado Nacional.

-Finalmente, mantener conexión y colaboración con los Secretariados de otros países y participar en las reuniones internacionales de Cursillos, para estudiar en común los problemas que se vayan presentando, revisar constantemente nuestra técnica, y enriquecernos con las experiencias y aportaciones de todos.

ORGANISMOS INTERNACIONALES DE CURSILLOS

Los Grupos Internacionales del Movimiento de Cursillos de Cristiandad (MCC) se constituyen para coordinar los Secretariados Nacionales de una determinada área; y deben ser reconocidos par el Organismo Mundial del Movimiento de

Cursillos (OMCC). Los Grupos Internacionales serán preferentemente continentales. Si alguna vez conviene dividir un continente por razones culturales, lingüísticas o de distancia, podrán ser territoriales. Un Secretariado Nacional solo puede pertenecer a un Grupo Internacional.

Los Grupos Internacionales deberán convocar a Encuentros en fecha y temario aprobado por los Secretariados Nacionales del Área.

La sede de cada comité ejecutivo de los Grupos será por cuatro años y se elegirá a un Secretariado Nacional en un Encuentro Internacional, actualmente los Grupos Internacionales los forman:

GLCC Grupo Latino Americano de Cursillos de Cristiandad

GET Grupo Europeo de Trabajo

GNAC North America/Caribe Grupo

GAP Grupo Asia Pacffico-Australia

ORGANISMO MUNDIAL DEL MOVIMIENTO DE CURSILLOS DE CRISTIANDAD (OMCC)

La ponencia «SECRETARIADOS» del Ill. Encuentro Mundial de Dirigentes en Mallorca, fue donde se trataron las razones en pro o en contra de la fomación de un Secretariado Mundial (Organo Mundial).

Sus funciones quedarían fácilrnente definidas y es- tablecidas en el cumplimiento de su misión como órgano de información y coordinación, al servicio de los Secretariados Nacionales de los diversos países, coordinados por los Grupos Internacionales del Movi- miento de Cursillos de Cristiandad (MCC).

Complementaría esta función permanente de servicio, promoviendo, organizando y coordinando los futuros encuentros o convivencias Internacionales del Mo- vimiento.

EI Organismo Mundial del Movimiento de Cursillos de Cristiandad (OMCC), está constituido por los Grupos Internacionales del Movimiento de Cursillos de Cristiandad (MCC) y tiene como finalidad la coordinación, la intercomunicación, y el impulso a la reflexión permanente de los Secretariados Nacionales. Todo ello con miras a fomentar la unidad dinámica del Movimiento de Cursillos de Cristiandad (MCC) a nivel mundial.

EI Organismo Mundial de Cursillos de Cristiandad (OMCC) es esencialmente un organismo de servicio. Y en consecuencia, no ejercerá ninguna autoridad sobre los Secretariados Nacionales o Diocesanos.

EI Organismo Mundial de Cursillos de Cristiandad (OMCC) esta compuesto por los Grupos Internacionales del Movimiento de Cursillos de Cristiandad (MCC) debidamente reconocidos.

EI Organismo Mundial de Cursillos de Cristiandad (OMCC) con el anuncio de los Grupos Internacionales y estos a su vez de la mayoría de los Secretariados Nacionales, podrá convocar a Encuentros Mundiales y Ultreyas Mundiales cuando lo ameriten.

Se estima conveniente la rotación de Grupos Inter- nacionales y de países para sede del Organismo Mundial de Cursillos de Cristiandad (OMCC). Asi mismo, es deseable que dicha sede no coincida con la sede del Grupo Internacional designado.

EI Organismo Mundial de Cursillos de Cristiandad (OMCC), por espacio de cuatro años consecutivos, estará en el Grupo Internacional designado por el mismo (OMCC). Dicho Grupo Internacional elegirá al Secretariado Nacional que ha de designar al Comité Ejecutivo y cuyo país será la sede del (OMCC) en representaclon del mismo.

EPILOGO

La definición por la cual los Cursillos de Cristiandad son la vivencia y convivencia de lo Fundamental Cris- tiano no se aplica solo a los tres días del Cursillo, sino también y sobre todo al Poscursillo, en donde el Poscursillo-Vida consistirá en (Ia vivencia) el vivir lo Fundamental Cristiano, y el Poscursillo-Estructura, en todo aquello que lo posibilita. Más no se busca esta vivencia como una finalidad en si misma, que se agota en la santidad personal, sino con miras a una dinámica y creciente Vertebración Cristiana de la Sociedad. EI Poscursillo, por lo tanto, será también: la vivencia y convivencia de lo Fundamental Cristiano en orden a la Vertebración de la Cristiandad.