Acerca de nosotros

Somos un grupo de cursillistas que vivimos en Canadá y queremos ser fieles al Carisma Fundacional del Movimiento. Carisma recibido por Eduardo Bonnín, fundador del mismo. Nuestro deseo es propagar el Carisma del Movimiento. De esta manera se podrá continuar con lo que Eduardo fundó. Evitando así las desviaciones, modificaciones o agregados que con buena intensión se hacen pero que se alejan de lo que son verdaderamente los Cursillos de Cristiandad.

Eduardo define así:

"El Cursillo de Cristiandad es un movimiento que, mediante un método propio, intenta, y por la gracia de Dios, trata de conseguir que las realidades esenciales de lo cristiano, se hagan vida en la singularidad, en la originalidad y en la creatividad de la persona, para que descubriendo sus potencialidades y aceptando sus limitaciones, vaya tomando interés en emplear su libertad para hacerlas convicción, voluntad para hacerlas decisión y firmeza para realizarlas con constancia en su cotidiano vivir personal y comunitario".
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lunes, 13 de febrero de 2023

LA GENTE GRANDE

Historia breve

Por Rodolfo Letona 

Hace algunos años apareció una frase sarcástica muy repetida en distintos ambientes: “No entiendo a la gente grande”. El término “gente grande” significaba muchas cosas, pero principalmente se refería a las personas que de alguna manera han ocupado u ocupan cargos elevados por sobre el nivel ‘normal’ de las personas. Así, para los niños nosotros somos “la gente grande”; para los iletrados, los que leemos somos “la gente grande”; la aplicación de la frase es casi ilimitada.


Los documentos enviados y leídos recientemente, sobre el Movimiento de Cursillos de Cristiandad, constituyen un claro ejemplo de cómo la “gente grande” se arroga la potestad para abrogar ideas, criterios y valores que han constituido y constituyen los pilares sobre los que descansa el Carisma Fundacional (aunque a algunos les disguste el ‘apellido’) y por ende también las Ideas Fundacionales.

Históricamente el Movimiento iniciado por Eduardo Bonnín tiene un arranque. Él mismo relata cómo ingresa al servicio militar a finales de los años ’30, servicio que se extiende a los primeros años de la década de los ’40. Para un joven inquieto y procedente de un ambiente familiar católico, disciplinado y de personas trabajadoras, el choque ambiental debió haber sido grosero. La vida de cuartel, para quienes la hemos experimentado, no es “moco de pava”. EB narra sus experiencias y cuestionamientos, así como el resultado de sus observaciones, las que anota para desarrollar a continuación el rollo “Estudio del Ambiente” como respuesta.

Lector asiduo, devoró prácticamente la literatura de punta de la época y, como buen católico, se entusiasma con la carta del papa a los cuaresmeros. Esa carta y los esfuerzos de la Iglesia española por reconstruir un país devastado por la guerra, más la intervención de la Acción Católica en la preparación de la peregrinación a Santiago de Compostela, se confabulan para despertar en EB el deseo de hacer posible que todos los hombres se enteren de que Dios les ama, lo cual hará que se opere un cambio en la conducta de cada uno. Irradiada esta conducta, haría posible que cambiara el mundo.

A lo largo de la historia del mundo hemos ido aprendiendo cómo Dios se vale de algunos hombres y de algunas mujeres para operar los grandes cambios en la humanidad. Baste pensar en las respuestas de Moisés, Abraham, María, Teresa de Ávila, Francisco de Asís, Teresa de Calcuta; sería interminable el listado. Le llega el turno a Eduardo y él acoge la moción del Espíritu Santo y da origen a Cursillos, interpretando el deseo del Padre.

Existen suficientes pruebas de que EB, a partir del rollo “El Estudio del Ambiente”, arma todo el entramado del Movimiento en sus tres tiempos: Precursillo – Cursillo – Poscursillo [ un antes, un YA, un después ]. Esto puede verificarse.

El hecho capital es que desde 1944 hasta 1972, el movimiento nace y crece a un ritmo vertiginoso.

Son 28 años de vida fructífera de un movimiento laical como no se había conocido antes. Lo novedoso lo constituye la participación directa de los seglares (laicos), en la labor evangelizadora, reservada hasta entonces casi exclusivamente a los sacerdotes y religiosos. No concluyen bien esos 28 años, durante los cuales se ha sufrido “el secuestro del Movimiento por parte de la jerarquía”. La guinda a ese pastel se la ponen los dirigentes latinoamericanos reunidos en el primer encuentro en Bogotá en 1968, cuando se desarrolla la llamada “definición del Movimiento”, sin contar con la aceptación de su fundador, ratificada luego en el II Encuentro Mundial en Tlaxcala en 1970, convenientemente adaptada a las circunstancias particulares de la Iglesia en América Latina. El ambiente en este continente necesitaba un cambio y Cursillos parecía ser el instrumento ad-hoc, pero no con la orientación de nacimiento, sino que adaptándolo a la situación conflictiva imperante.

En 1972 se realiza el III Encuentro Mundial de Dirigentes en Mallorca, cuna del movimiento. Es allí en donde se cumplen los deseos manifestados antes en Brasil, sobre la necesidad de contar con un libro que resumiera ‘lo fundamental del Movimiento y explicara los rasgos que lo identifican’. Curiosamente es sólo un laico, EB, el que participa en la redacción de tal obra; los otros capítulos fueron escritos por sacerdotes o equipos constituidos híbridamente. Se oficializaba la clericalización de Cursillos. Se adaptaba a la corriente de las Comunidades de Base.

Un “fruto” inmediato fue la desaparición del rollo El Cursillista Más Allá del Cursillo y la inclusión, en el libro, del capítulo sobre El Movimiento de Cursillos de Cristiandad en la Pastoral de la Iglesia. Amén de otras amenidades no muy amenas.

Sólo 12 años vive esta primera edición de IF. Su ‘muerte’ fue declarada durante el IV Encuentro Mundial celebrado en Caracas en 1984. Son muy interesantes los acontecimientos que se suscitaron al interno de ese evento, especialmente los relacionados con el desconocimiento de EB y del P. Sebastián Gayá, a quienes a duras penas se les deja tomar la palabra para presentar la postura, hasta entonces más o menos granítica, del Secretariado Nacional de España, que había mantenido un cierto liderazgo a nivel mundial. Ante las verdades dichas, rápidamente se propone que IF ya no representa los valores del Movimiento y que se debe de “actualizar”.

Debido a que nadie piensa en que se trata de un Carisma y que los carismas “vienen de arriba”, por lo que no se pueden ni deben manosear, menos pretender actualizar, se transgrede lo que el sentido común no debió de haber permitido. Pensando solamente en la instrumentalización del Movimiento y en cómo utilizarlo para engrosar las filas de las huestes al interno de la Iglesia, se utiliza la Exhortación Apostólica Chistifidelis Laicis de San Juan Pablo II para maquillar el famoso libro que viene a constituirse en “la biblia” de los dirigentes de Cursillos. A partir de entonces, hasta su destronamiento, constituye la única referencia oficial del Movimiento.

La vida de IF2 se prolonga hasta el año 2005, cuando nuevamente en otro Encuentro Mundial, el VI en Brasil, se sugiere que el libro debe ser nuevamente escrito para cumplir entonces con la fidelidad y la renovación que se le exige a Cursillos. ¿Quién lo exige?... Esta vez la criatura sólo vivió 11 años. Dada la mentalidad e idiosincrasia de nuestros guías espirituales, me parece que esta actualización iba solicitada en respuesta a tres eventos anteriores:

1. La solicitud del papa Juan Pablo II a los movimientos laicales de volver al carisma original;

2. El V Encuentro Mundial en Corea, que concluye con la recomendación de que se estudie el Carisma Fundacional;

3. El Encuentro Fraterno de Mallorca, que jerarquiza los estamentos del MCC, dándole preeminencia a la Escuela de Dirigentes sobre el Secretariado.

Quizá habría un cuarto punto: el rechazo de la mayoría de cursillistas al cambio de nombre y contenido a los rollos; y la actitud de algunos países de seguir incluyendo el rollo El Cursillista Más Allá del Cursillo. Esto se combina con una actividad de Eduardo manifestada en la visita a muchos países, que motiva a algunos dirigentes a visitarle a él en Mallorca.

Lo curioso es que a medida que IF2 se “actualiza y renueva”, el mundo cursillista conoce un resurgimiento genuino a través de los Encuentros de Dirigentes en Cala Figuera I, II, y III. Al mismo tiempo se publican ensayos y obras relacionadas que mantienen vivo el Carisma y las Ideas Fundacionales.

Desde el 2005 hasta estos primeros días del 2015, es que tímidamente aparece, como un aborto, diría San Pablo, el borrador de IF3. Diez años ha trabajado la Comisión de Redacción para entregarnos este “sietemesino”, cuyos pulmones no terminan de desarrollarse para poder gritarle al mundo qué son y qué pretenden los Cursillos de Cristiandad. Mientras tanto, la “gente grande”, quienes se suponen ser los padres, médicos y enfermeras de la criatura, aun cavilan sobre si ponerla en una incubadora o en un resucitador; hay otros que ya “tiraron la toalla”, si por desesperación o por desencanto, no se sabe, sólo se intuye.

Un breve vistazo a la historia sirve para recordar y sacar nuevas conclusiones:

1. En Bogotá, Colombia, 1968, los latinoamericanos se inventan una definición del Movimiento;

2. Dos años más tarde en Tlaxcala, México, 1970, se ratifica esa definición.

3. En Mallorca, España, 1972, se aprueba redactar un libro que…; que luego se llamó Ideas Fundamentales del MCC.

4. En Caracas, Venezuela, 1984, se le da la puntilla al libro y “nace” IFMCC II.

5. El Carisma toma fuerza y es en Corea, 1997, que se concluye que es necesario estudiarlo. Ocurre que “la gente grande” rechaza inicialmente la participación de Jesús Valls, aduciendo que es muy joven.

6. En Mallorca, España, 2003, tiene lugar el Encuentro Fraterno, con las consecuencias ya comentadas.

7. Es en Brasil, 2005, en que termina su vida útil IF2 y rompe el cascarón IF3.

8. En Brisbane, Australia, 2013, otra vez, una mayoría de Secretariados Latinoamericanos, confabulados previamente en Bogotá, votan a favor de la aprobación del Estatuto del OMCC y aceptan como bueno el borrador de IF3.

Un cortísimo análisis coloca a Latinoamérica en el punto de mira. Es aquí en dónde se han dado las voces de alarma sobre que “algo” no está bien en Cursillos, que ni nacieron aquí, ni donde tampoco se han practicado como se debiera. Repitiendo lo dicho ya por otros dirigentes, ¿por qué no aprovechan su amplio conocimiento, se inventan un nuevo movimiento, que no sea ni de frailes ni de laicos, y dejan en paz a los genuinos Cursillos de Cristiandad?

Finalmente, me parece que las citas que se hacen en IF3 y que se han estilado en otros documentos del Movimiento, deberían referirse exclusivamente a documentos del mismo Movimiento. Citar encuentros de dirigentes, en los cuales no se desarrolla nada nuevo si no que se ratifica lo ya aprendido y experimentado, no es válido. Citar documentos de la Iglesia, que deberíamos leer y estudiar los dirigentes en la medida de nuestras posibilidades, no es correcto, ya que lo dicho por la jerarquía es exigible a todos los católicos, no exclusivamente a los “cursillistas”, tampoco modifica el Carisma Fundacional.

Somos los dirigentes, igual que todos los bautizados, quienes nos debemos actualizar para vivir plenamente nuestro bautismo. Si ni siquiera “dominamos” la literatura propia del MCC, ¿por qué queremos pasarla de ‘doctos’? Realmente, no entiendo a la gente grande…

Rodolfo Letona

Rodolfo es un destacado y comprometido amigo y dirigente de los Cursillos de Cristiandad de Guatemala.

sábado, 1 de octubre de 2022

DECISIÓN PAPAL Y EL MCC

Autor: Rodolfo Letona C. 

17/07/2022

No ha dejado de ser noticia la decisión del Papa Francisco de reducir la posición del OPUS DEI en cuanto a desandar el camino abierto por San Juan Pablo II al otorgarle a esa institución el privilegio de contar con un Prelado dependiente exclusivamente del Vicario de Cristo. De ahora en adelante el OPUS DEI tendrá que obedecer y rendir cuentas de su actuación al Obispo Diocesano en donde esté incardinado.

Además de esa decisión el Papa Francisco hizo un llamado al Opus Dei para que retome el carisma otorgado por el Espíritu Santo al fundador, Monseñor Juan María Escrivá de Balaguer, ya elevado a los altares. Monseñor Escrivá reducía el carisma de ese instituto secular a “la santificación a través del trabajo”. La enciclopedia de referencia católica, volumen III, define un Instituto Secular así: << Sociedades clericales o laicales, cuyos miembros tienden a la perfección mediante la observancia de los consejos evangélicos y el ejercicio del apostolado en el mundo. >>

Es interesante leer que estos institutos seculares nacieron en la mitad del siglo XVIII, pero que solo obtuvieron plena aprobación pontificia en 1947, con la constitución apostólica Provida Mater de Pio XII. En este documento leemos que “los miembros de estos institutos participan en la tarea de evangelización de la Iglesia, “en el mundo y desde el mundo”, donde su presencia obra a manera de fermento”. Su “testimonio de vida cristiana” mira a “ordenar según Dios las realidades temporales y a penetrar el mundo con la fuerza del Evangelio”. (Ver #929 del Catecismo de la Iglesia Católica).

Del numeral 877 del Catecismo de la Iglesia Católica se extrae los siguiente: “[…] todo obispo ejerce su ministerio en el seno del Colegio Episcopal, en comunión con el obispo de Roma, sucesor de San Pedro y jefe del colegio; los presbíteros ejercen su ministerio en el seno del presbiterio de la diócesis bajo la dirección del obispo”. Cabe resaltar que al final del numeral 833 de la obra citada, que define la diócesis, se lee: […] Estas Iglesias particulares están “formadas a imagen de la Iglesia Universal. En ellas y a partir de ellas existe la Iglesia Católica, una y única”. (LG 23).

De lo anterior, salvando mejor opinión, se puede concluir que la decisión papal no ha hecho otra cosa que consolidar la razón de ser de la diócesis, Iglesia particular, en función de constituir la base de la Iglesia Universal.

Considero muy importante trasladar esta decisión papal a la situación actual que vive nuestro querido Movimiento de Cursillos de Cristiandad. 

La historia nos refiere que Cursillos nació en la diócesis de Mallorca, España, en la década de los 40 del siglo XX, con la venia del obispo, Monseñor Miralles; posteriormente, con la toma de posesión de Monseñor Juan Hervás, fue él quien bendijo “no con una sino con dos manos”, a nuestro Movimiento, oficializando así su incardinación en la Diócesis. De allí en adelante Cursillos fue aceptado en innumerables diócesis alrededor del mundo hasta sobrepasar actualmente las 800 iglesias particulares en donde funciona, arropando a cerca de 4.5 millones de cursillistas. 

La historia también nos ilustra sobre la progresiva conformación de los Secretariados diocesanos; según los países, se originaron los Secretariados nacionales y por una decisión propia de los integrantes del MCC en cada época y para facilitar la comunicación entre países de una región dada, fueron constituyéndose los Grupos internacionales hasta congregarse en el Organismo Mundial de Cursillos de Cristiandad, OMCC, unidades todas de servicio y comunicación, sin autoridad alguna sobre el movimiento y menos sobre los cursillistas.

Por una inexplicable razón, desde que la sede del OMCC se trasladó a México según lo establece el ordenamiento vigente en el Estatuto de ese organismo, los dirigentes a cargo del Comité Ejecutivo del OMCC, CE-OMCC, tomaron una actitud contraria al espíritu de servicio y coordinación, iniciando la búsqueda de un cambio en dirección para constituir al OMCC en una torre de mando. Los argumentos utilizados no se sostienen desde ningún punto de vista que sea congruente con las ideas fundacionales ni con las funciones establecidas en el propio estatuto, que lo es del OMCC, aunque se le ha querido interpretar como la aceptación del Movimiento por el Vaticano.

En el proceso iniciado se ha visto involucrado el Dicasterio para los laicos, la familia y la vida, entidad que cuenta con sus propios estatutos ninguno de los cuales se puede interpretar como autorización para intervenir directamente en las decisiones que tomen quienes son los dirigentes transitorios de los movimientos laicales iniciados y aprobados en las diócesis.

La decisión papal explicada antes es importante en esta coyuntura puesto que el Santo Padre nos está indicando claramente el camino a seguir. 

LOS MOVIMIENTOS APROBADOS POR LAS DIÓCESIS FORMAN PARTE DE LA IGLESIA UNIVERSAL. […] “En ellas y a partir de ellas existe la Iglesia Católica, una y única”. (LG 23). Cursillos no constituye una excepción, de allí que no pueda existir ninguna autoridad fuera de la ejercida por el Obispo y, por extensión, del Colegio Episcopal. (Ver numerales 833 y 877 del Catecismo, citados antes).

En tal virtud, las pretensiones del CE-OMCC no tienen asidero legal ni moral. Por ende, considero que lo más prudente es solicitar que depongan esa actitud; que vuelvan al cauce que marca el estatuto vigente; que entreguen los cargos detentados a quien corresponde según la calendarización establecida. Si algún país o Grupo Internacional, GI, desea promover algún cambio, éste debe ser previamente consensuado y propuesto ante un Encuentro mundial de dirigentes del MCC, según está estipulado, para su discusión y consideración.

DE COLORES.

jueves, 18 de agosto de 2022

DECISIÓN PAPAL Y EL MCC


Autor: Rodolfo Letona C.
17/07/2022

No ha dejado de ser noticia la decisión del Papa Francisco de reducir la posición del OPUS DEI en cuanto a desandar el camino abierto por San Juan Pablo II al otorgarle a esa institución el privilegio de contar con un Prelado dependiente exclusivamente del Vicario de Cristo. De ahora en adelante el OPUS DEI tendrá que obedecer y rendir cuentas de su actuación al Obispo Diocesano en donde esté incardinado.

Además de esa decisión el Papa Francisco hizo un llamado al Opus Dei para que retome el carisma otorgado por el Espíritu Santo al fundador, Monseñor Juan María Escrivá de Balaguer, ya elevado a los altares. Monseñor Escrivá reducía el carisma de ese instituto secular a “la santificación a través del trabajo”. La enciclopedia de referencia católica, volumen III, define un Instituto Secular así: << Sociedades clericales o laicales, cuyos miembros tienden a la perfección mediante la observancia de los consejos evangélicos y el ejercicio del apostolado en el mundo. >>

Es interesante leer que estos institutos seculares nacieron en la mitad del siglo XVIII, pero que solo obtuvieron plena aprobación pontificia en 1947, con la constitución apostólica Provida Mater de Pio XII. En este documento leemos que “los miembros de estos institutos participan en la tarea de evangelización de la Iglesia, “en el mundo y desde el mundo”, donde su presencia obra a manera de fermento”. Su “testimonio de vida cristiana” mira a “ordenar según Dios las realidades temporales y a penetrar el mundo con la fuerza del Evangelio”. (Ver #929 del Catecismo de la Iglesia Católica).

Del numeral 877 del Catecismo de la Iglesia Católica se extrae los siguiente: “[…] todo obispo ejerce su ministerio en el seno del Colegio Episcopal, en comunión con el obispo de Roma, sucesor de San Pedro y jefe del colegio; los presbíteros ejercen su ministerio en el seno del presbiterio de la diócesis bajo la dirección del obispo”. Cabe resaltar que al final del numeral 833 de la obra citada, que define la diócesis, se lee: […] Estas Iglesias particulares están “formadas a imagen de la Iglesia Universal. En ellas y a partir de ellas existe la Iglesia Católica, una y única”. (LG 23).

De lo anterior, salvando mejor opinión, se puede concluir que la decisión papal no ha hecho otra cosa que consolidar la razón de ser de la diócesis, Iglesia particular, en función de constituir la base de la Iglesia Universal.

Considero muy importante trasladar esta decisión papal a la situación actual que vive nuestro querido Movimiento de Cursillos de Cristiandad. 

La historia nos refiere que Cursillos nació en la diócesis de Mallorca, España, en la década de los 40 del siglo XX, con la venia del obispo, Monseñor Miralles; posteriormente, con la toma de posesión de Monseñor Juan Hervás, fue él quien bendijo “no con una sino con dos manos”, a nuestro Movimiento, oficializando así su incardinación en la Diócesis. De allí en adelante Cursillos fue aceptado en innumerables diócesis alrededor del mundo hasta sobrepasar actualmente las 800 iglesias particulares en donde funciona, arropando a cerca de 4.5 millones de cursillistas. 

La historia también nos ilustra sobre la progresiva conformación de los Secretariados diocesanos; según los países, se originaron los Secretariados nacionales y por una decisión propia de los integrantes del MCC en cada época y para facilitar la comunicación entre países de una región dada, fueron constituyéndose los Grupos internacionales hasta congregarse en el Organismo Mundial de Cursillos de Cristiandad, OMCC, unidades todas de servicio y comunicación, sin autoridad alguna sobre el movimiento y menos sobre los cursillistas.

Por una inexplicable razón, desde que la sede del OMCC se trasladó a México según lo establece el ordenamiento vigente en el Estatuto de ese organismo, los dirigentes a cargo del Comité Ejecutivo del OMCC, CE-OMCC, tomaron una actitud contraria al espíritu de servicio y coordinación, iniciando la búsqueda de un cambio en dirección para constituir al OMCC en una torre de mando. Los argumentos utilizados no se sostienen desde ningún punto de vista que sea congruente con las ideas fundacionales ni con las funciones establecidas en el propio estatuto, que lo es del OMCC, aunque se le ha querido interpretar como la aceptación del Movimiento por el Vaticano.

En el proceso iniciado se ha visto involucrado el Dicasterio para los laicos, la familia y la vida, entidad que cuenta con sus propios estatutos ninguno de los cuales se puede interpretar como autorización para intervenir directamente en las decisiones que tomen quienes son los dirigentes transitorios de los movimientos laicales iniciados y aprobados en las diócesis.

La decisión papal explicada antes es importante en esta coyuntura puesto que el Santo Padre nos está indicando claramente el camino a seguir.  LOS MOVIMIENTOS APROBADOS POR LAS DIÓCESIS FORMAN PARTE DE LA IGLESIA UNIVERSAL. […] “En ellas y a partir de ellas existe la Iglesia Católica, una y única”. (LG 23). Cursillos no constituye una excepción, de allí que no pueda existir ninguna autoridad fuera de la ejercida por el Obispo y, por extensión, del Colegio Episcopal. (Ver numerales 833 y 877 del Catecismo, citados antes).

En tal virtud, las pretensiones del CE-OMCC no tienen asidero legal ni moral. Por ende, considero que lo más prudente es solicitar que depongan esa actitud; que vuelvan al cauce que marca el estatuto vigente; que entreguen los cargos detentados a quien corresponde según la calendarización establecida. Si algún país o Grupo Internacional, GI, desea promover algún cambio, éste debe ser previamente consensuado y propuesto ante un Encuentro mundial de dirigentes del MCC, según está estipulado, para su discusión y consideración.

DE COLORES.

viernes, 4 de febrero de 2022

LA GENTE GRANDE

Historia breve

Por Rodolfo Letona 

Hace algunos años apareció una frase sarcástica muy repetida en distintos ambientes: “No entiendo a la gente grande”. El término “gente grande” significaba muchas cosas, pero principalmente se refería a las personas que de alguna manera han ocupado u ocupan cargos elevados por sobre el nivel ‘normal’ de las personas. Así, para los niños nosotros somos “la gente grande”; para los iletrados, los que leemos somos “la gente grande”; la aplicación de la frase es casi ilimitada.

Los documentos enviados y leídos recientemente, sobre el Movimiento de Cursillos de Cristiandad, constituyen un claro ejemplo de cómo la “gente grande” se arroga la potestad para abrogar ideas, criterios y valores que han constituido y constituyen los pilares sobre los que descansa el Carisma Fundacional (aunque a algunos les disguste el ‘apellido’) y por ende también las Ideas Fundacionales.

Históricamente el Movimiento iniciado por Eduardo Bonnín tiene un arranque. Él mismo relata cómo ingresa al servicio militar a finales de los años ’30, servicio que se extiende a los primeros años de la década de los ’40. Para un joven inquieto y procedente de un ambiente familiar católico, disciplinado y de personas trabajadoras, el choque ambiental debió haber sido grosero. La vida de cuartel, para quienes la hemos experimentado, no es “moco de pava”. EB narra sus experiencias y cuestionamientos, así como el resultado de sus observaciones, las que anota para desarrollar a continuación el rollo “Estudio del Ambiente” como respuesta.

Lector asiduo, devoró prácticamente la literatura de punta de la época y, como buen católico, se entusiasma con la carta del papa a los cuaresmeros. Esa carta y los esfuerzos de la Iglesia española por reconstruir un país devastado por la guerra, más la intervención de la Acción Católica en la preparación de la peregrinación a Santiago de Compostela, se confabulan para despertar en EB el deseo de hacer posible que todos los hombres se enteren de que Dios les ama, lo cual hará que se opere un cambio en la conducta de cada uno. Irradiada esta conducta, haría posible que cambiara el mundo.

A lo largo de la historia del mundo hemos ido aprendiendo cómo Dios se vale de algunos hombres y de algunas mujeres para operar los grandes cambios en la humanidad. Baste pensar en las respuestas de Moisés, Abraham, María, Teresa de Ávila, Francisco de Asís, Teresa de Calcuta; sería interminable el listado. Le llega el turno a Eduardo y él acoge la moción del Espíritu Santo y da origen a Cursillos, interpretando el deseo del Padre.

Existen suficientes pruebas de que EB, a partir del rollo “El Estudio del Ambiente”, arma todo el entramado del Movimiento en sus tres tiempos: Precursillo – Cursillo – Poscursillo [ un antes, un YA, un después ]. Esto puede verificarse.

El hecho capital es que desde 1944 hasta 1972, el movimiento nace y crece a un ritmo vertiginoso.

Son 28 años de vida fructífera de un movimiento laical como no se había conocido antes. Lo novedoso lo constituye la participación directa de los seglares (laicos), en la labor evangelizadora, reservada hasta entonces casi exclusivamente a los sacerdotes y religiosos. No concluyen bien esos 28 años, durante los cuales se ha sufrido “el secuestro del Movimiento por parte de la jerarquía”. La guinda a ese pastel se la ponen los dirigentes latinoamericanos reunidos en el primer encuentro en Bogotá en 1968, cuando se desarrolla la llamada “definición del Movimiento”, sin contar con la aceptación de su fundador, ratificada luego en el II Encuentro Mundial en Tlaxcala en 1970, convenientemente adaptada a las circunstancias particulares de la Iglesia en América Latina. El ambiente en este continente necesitaba un cambio y Cursillos parecía ser el instrumento ad-hoc, pero no con la orientación de nacimiento, sino que adaptándolo a la situación conflictiva imperante.

En 1972 se realiza el III Encuentro Mundial de Dirigentes en Mallorca, cuna del movimiento. Es allí en donde se cumplen los deseos manifestados antes en Brasil, sobre la necesidad de contar con un libro que resumiera ‘lo fundamental del Movimiento y explicara los rasgos que lo identifican’. Curiosamente es sólo un laico, EB, el que participa en la redacción de tal obra; los otros capítulos fueron escritos por sacerdotes o equipos constituidos híbridamente. Se oficializaba la clericalización de Cursillos. Se adaptaba a la corriente de las Comunidades de Base.

Un “fruto” inmediato fue la desaparición del rollo El Cursillista Más Allá del Cursillo y la inclusión, en el libro, del capítulo sobre El Movimiento de Cursillos de Cristiandad en la Pastoral de la Iglesia. Amén de otras amenidades no muy amenas.

Sólo 12 años vive esta primera edición de IF. Su ‘muerte’ fue declarada durante el IV Encuentro Mundial celebrado en Caracas en 1984. Son muy interesantes los acontecimientos que se suscitaron al interno de ese evento, especialmente los relacionados con el desconocimiento de EB y del P. Sebastián Gayá, a quienes a duras penas se les deja tomar la palabra para presentar la postura, hasta entonces más o menos granítica, del Secretariado Nacional de España, que había mantenido un cierto liderazgo a nivel mundial. Ante las verdades dichas, rápidamente se propone que IF ya no representa los valores del Movimiento y que se debe de “actualizar”.

Debido a que nadie piensa en que se trata de un Carisma y que los carismas “vienen de arriba”, por lo que no se pueden ni deben manosear, menos pretender actualizar, se transgrede lo que el sentido común no debió de haber permitido. Pensando solamente en la instrumentalización del Movimiento y en cómo utilizarlo para engrosar las filas de las huestes al interno de la Iglesia, se utiliza la Exhortación Apostólica Chistifidelis Laicis de San Juan Pablo II para maquillar el famoso libro que viene a constituirse en “la biblia” de los dirigentes de Cursillos. A partir de entonces, hasta su destronamiento, constituye la única referencia oficial del Movimiento.

La vida de IF2 se prolonga hasta el año 2005, cuando nuevamente en otro Encuentro Mundial, el VI en Brasil, se sugiere que el libro debe ser nuevamente escrito para cumplir entonces con la fidelidad y la renovación que se le exige a Cursillos. ¿Quién lo exige?... Esta vez la criatura sólo vivió 11 años. Dada la mentalidad e idiosincrasia de nuestros guías espirituales, me parece que esta actualización iba solicitada en respuesta a tres eventos anteriores:

1. La solicitud del papa Juan Pablo II a los movimientos laicales de volver al carisma original;

2. El V Encuentro Mundial en Corea, que concluye con la recomendación de que se estudie el Carisma Fundacional;

3. El Encuentro Fraterno de Mallorca, que jerarquiza los estamentos del MCC, dándole preeminencia a la Escuela de Dirigentes sobre el Secretariado.

Quizá habría un cuarto punto: el rechazo de la mayoría de cursillistas al cambio de nombre y contenido a los rollos; y la actitud de algunos países de seguir incluyendo el rollo El Cursillista Más Allá del Cursillo. Esto se combina con una actividad de Eduardo manifestada en la visita a muchos países, que motiva a algunos dirigentes a visitarle a él en Mallorca.

Lo curioso es que a medida que IF2 se “actualiza y renueva”, el mundo cursillista conoce un resurgimiento genuino a través de los Encuentros de Dirigentes en Cala Figuera I, II, y III. Al mismo tiempo se publican ensayos y obras relacionadas que mantienen vivo el Carisma y las Ideas Fundacionales.

Desde el 2005 hasta estos primeros días del 2015, es que tímidamente aparece, como un aborto, diría San Pablo, el borrador de IF3. Diez años ha trabajado la Comisión de Redacción para entregarnos este “sietemesino”, cuyos pulmones no terminan de desarrollarse para poder gritarle al mundo qué son y qué pretenden los Cursillos de Cristiandad. Mientras tanto, la “gente grande”, quienes se suponen ser los padres, médicos y enfermeras de la criatura, aun cavilan sobre si ponerla en una incubadora o en un resucitador; hay otros que ya “tiraron la toalla”, si por desesperación o por desencanto, no se sabe, sólo se intuye.

Un breve vistazo a la historia sirve para recordar y sacar nuevas conclusiones:

1. En Bogotá, Colombia, 1968, los latinoamericanos se inventan una definición del Movimiento;

2. Dos años más tarde en Tlaxcala, México, 1970, se ratifica esa definición.

3. En Mallorca, España, 1972, se aprueba redactar un libro que…; que luego se llamó Ideas Fundamentales del MCC.

4. En Caracas, Venezuela, 1984, se le da la puntilla al libro y “nace” IFMCC II.

5. El Carisma toma fuerza y es en Corea, 1997, que se concluye que es necesario estudiarlo. Ocurre que “la gente grande” rechaza inicialmente la participación de Jesús Valls, aduciendo que es muy joven.

6. En Mallorca, España, 2003, tiene lugar el Encuentro Fraterno, con las consecuencias ya comentadas.

7. Es en Brasil, 2005, en que termina su vida útil IF2 y rompe el cascarón IF3.

8. En Brisbane, Australia, 2013, otra vez, una mayoría de Secretariados Latinoamericanos, confabulados previamente en Bogotá, votan a favor de la aprobación del Estatuto del OMCC y aceptan como bueno el borrador de IF3.

Un cortísimo análisis coloca a Latinoamérica en el punto de mira. Es aquí en dónde se han dado las voces de alarma sobre que “algo” no está bien en Cursillos, que ni nacieron aquí, ni donde tampoco se han practicado como se debiera. Repitiendo lo dicho ya por otros dirigentes, ¿por qué no aprovechan su amplio conocimiento, se inventan un nuevo movimiento, que no sea ni de frailes ni de laicos, y dejan en paz a los genuinos Cursillos de Cristiandad?

Finalmente, me parece que las citas que se hacen en IF3 y que se han estilado en otros documentos del Movimiento, deberían referirse exclusivamente a documentos del mismo Movimiento. Citar encuentros de dirigentes, en los cuales no se desarrolla nada nuevo si no que se ratifica lo ya aprendido y experimentado, no es válido. Citar documentos de la Iglesia, que deberíamos leer y estudiar los dirigentes en la medida de nuestras posibilidades, no es correcto, ya que lo dicho por la jerarquía es exigible a todos los católicos, no exclusivamente a los “cursillistas”, tampoco modifica el Carisma Fundacional.

Somos los dirigentes, igual que todos los bautizados, quienes nos debemos actualizar para vivir plenamente nuestro bautismo. Si ni siquiera “dominamos” la literatura propia del MCC, ¿por qué queremos pasarla de ‘doctos’? Realmente, no entiendo a la gente grande…

miércoles, 22 de diciembre de 2021

PROBLEMAS QUE ENFRENTA EL MOVIMIENTO DE CURSILLOS DE CRISTIANDAD, ESPECIALMENTE EN LATINOAMERICA.

<< Lo único que podemos contagiar es la fe que tenemos, de que Cristo nos ama. Si no la tenemos, no podemos fermentar nada: ni actitudes, ni ambientes, ni estructuras… en lugar de fermentar, fomentaremos, como casi siempre… y seguiremos criticando indefinidamente a los que llamamos malos, inventariando sus maldades, y lamentándonos de cómo está el mundo. (EB) >>

Este párrafo se obvió en todas aquellas reuniones de dirigentes, a todo nivel, cuando se proponían ideas, en el VER de la famosa trilogía, que iban siempre alrededor de lo que había en el mundo, como si el Movimiento hubiese sido pensado y rezado para ser un instrumento de la sociología o de la política, cuyo fin se confundía con querer cambiar las estructuras del mundo.

Si revisamos las Conclusiones de aquellos cónclaves vamos a encontrar que los retos del momento que el MCC debería enfrentar, estaban afuera y no dentro del mismo movimiento. Nunca entendimos que el Estudio del Ambiente había sido diseñado para ayudarnos a encontrar las motivaciones de los hombres vértebra dentro de su ambiente, cuyo ejemplo proveía el rollo. De allí que se “trabajase” en definir ambientes para determinar la actividad del MCC y el supuesto cauce que deberían seguir los ríos de cursillistas que emanarían de los cursillos.

Recuerdo bien los listados de “ambientes”: de maestros, de profesionales de todas las ramas, de amas de casa, de jóvenes pandilleros, etc. ETC. Lo grave es que estos criterios aún los manejan algunos dirigentes latinoamericanos que, influidos por las ideas de las CEB o del SINE, encuentran la fácil adaptación de estas en Cursillos.  ¿Lo hacen por ignorancia, o por seguir lineamientos de sus párrocos? 

Esto lleva a considerar otro aspecto importante. Se ha perdido la dimensión diocesana del Movimiento. ¿Recuerdan el slogan “nada sin el obispo”? Ahora es raro ver que los obispos participen, se involucren y orienten. El Movimiento se ha deslizado hacia la parroquia, ahora es el párroco el eje, quien dispone u obliga “tiernamente” a los dirigentes para que sigan sus consignas.

Muchos dirigentes dirán que esto no les ocurre a ellos, veamos qué hacen para facilitar el quasi derrumbamiento del MCC en algunos países de Latinoamérica.

El primer gran problema que afronta la dirigencia en este Continente es la triste e inexplicable escisión entre los que seguimos las Ideas Fundacionales y quienes se empeñan en seguir las Ideas Fundamentales. No creo que sea cuestión de semántica. Fundacionales se refieren a las ideas del fundador, las que conforman el Carisma del movimiento. Fundamentales se refieren, en cualquier orden, a lo que sirve de base, de cimiento; lo que constituye otro concepto. Lo triste de este gran problema es que ha sido promovido en gran medida por dirigentes de talla grande, tanto seglares como sacerdotales. Se puede invocar en este caso, las vivencias de quienes integraron la Comisión de redacción de la tercera edición de las Ideas Fundamentales. De quienes estuvieron presentes en Bogotá cuando el GLCC “preparaba” su participación en Australia. De los que estuvieron presentes en Australia y fueron testigos de la forma en que se aprobó, tanto la vigencia del Estatuto del OMCC, como de la redacción de IF3.

Derivado de la situación anterior hubo un repliegue de dirigentes conocedores de la obra, dejando ésta en manos de otros menos experimentados. Así las cosas, casi se toma por asalto la dirección de los Grupos continentales, con algunas excepciones, así como algunos Secretariados Nacionales y bastantes Secretariados Diocesanos, especialmente en los 23 países del GLCC, que dan pie a la situación actual. 

Los famosos Comités ejecutivos a todo nivel se convierten en torres de mando, lo que da origen al segundo gran problema a enfrentar. 

Un resultado del ambiente que se ha provocado por la no solución a los dos problemas antes descritos conforma el tercer problema. ( No lo califico como gran problema porque desconozco su gravedad en los países o sus efectos, como en los casos anteriores. ) Se trata de la defección, aislamiento o descarte (usando el término que le gusta al papa Francisco) de los dirigentes, jóvenes algunos y ‘viejos’ la mayoría, que no habiendo aceptado ni las IF3, ni mucho menos la nueva política de las torres de mando, han quedado a la deriva. Algunos siguen en la palestra, hacen su RdeG; de vez en cuando se acercan a las Ultreyas (sabiendo que no son bienvenidos por quienes se dicen “sus hermanos”); menos pueden estar en las actividades de las llamadas [estructuras operacionales], este campo les está totalmente vedado. Estos dirigentes, fieles seguidores del Carisma Fundacional y de las Ideas Fundacionales, que aceptan la fundación del MCC por el Espíritu Santo en la persona de Eduardo Bonnín, que se han reunido alrededor del grupo “amigos del Carisma”; que se han autonombrado los leprosos del movimiento; están aislados totalmente por un mandato arbitrario que destruye el concepto de amistad que aun subyace en el mensaje que se transmite en los Cursillos que no han dejado de darse en el mundo.

De todo esto emana fácilmente un cuarto gran problema, cual es el antitestimonio que se proyecta al mundo, que cual termita corroe los cimientos que Cursillos creó a nivel diocesano y nacional especialmente. ¿Cómo explicar ante la propia Iglesia y ante los extraños estas condiciones que enmarcan el poco desarrollo que el Movimiento de Cursillos de Cristiandad tiene en el mundo? Claro que hay necesidad de Cursillos, el mundo sigue de espaldas a Dios. Del párrafo copiado a Eduardo, que está al principio de este escrito repito: Lo único que podemos contagiar es la fe que tenemos de que Cristo nos ama. Detrás de este pensamiento hay uno más fuerte: El mundo creerá que yo he venido, cuando se amen ustedes como Yo los he amado.

Resolver estos y los otros problemas esbozados es la enorme tarea que tiene por delante el Movimiento. Los llamados problemas colaterales, que afectan al hombre que sea vértebra, para cumplir la finalidad del Movimiento, quedan en segundo plano. “Si al acercarte a dejar tu ofrenda te acuerdas que tienes un problema con tu hermano, deja la ofrenda en el altar y antes ve a reconciliarte con tu hermano…”; “Adán, ¿en dónde está tu hermano?”… “Hasta setenta veces siete”… Y el Señor sigue y sigue… Nos dijo que contaba con nosotros; ¿qué respondimos? Cada uno dijo “Y yo con El”.  Lo menos que queda por hacer es actuar en consecuencia.

Rodolfo Letona C.

Diócesis Suchitepéquez Retalhuleu

GUATEMALA.

lunes, 15 de noviembre de 2021

NUESTRO AREÓPAGO



Autor: Rodolfo Letona C.

 

Las lecturas de hoy miércoles 12 de mayo de 2021 de la 6ª semana de Pascua nos presentan, en primer lugar, a nuestro patrono San Pablo, en una escena poco citada y menos meditada, como es su arenga a una ciudad famosa por sus filósofos y pensadores: Atenas. Luego de hacer un rápido estudio del ambiente, descubre que los atenienses son un pueblo extremadamente religioso, cualidad que toma en cuenta para dirigirse a ellos en estos términos:

[Primera lectura del libro de los Hechos de los apóstoles (17,15.22–18,1):]

<< Atenienses, veo que sois en todo extremadamente religiosos. Porque, paseando y contemplando vuestros monumentos sagrados, encontré incluso un altar con esta inscripción: “Al Dios desconocido”. Pues eso que veneran sin conocerlo os lo anuncio yo. “El Dios que hizo el mundo y todo lo que contiene”, siendo como es Señor de cielo y tierra, no habita en templos construidos por manos humanas, ni lo sirven manos humanas, como si necesitara de alguien, él que a todos da la vida y el aliento, y todo. >>

Para completar la idea que deseo transmitir, cito a continuación, del Evangelio de hoy, a san Juan (16,12-15):

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: << Muchas cosas me quedan por deciros, pero no podéis cargar con ellas por ahora; cuando venga él, el Espíritu de la verdad, os guiará hasta la verdad plena. Pues no hablará por cuenta propia, sino que hablará de lo que oye y os comunicará lo que está por venir. >>

Meditando alrededor de la situación que se vive actualmente en el Movimiento de Cursillos a nivel internacional, considero que para quienes tratamos de vivir el espíritu del Carisma Fundacional, tal como le fuera instilado al fundador por el Espíritu Santo, nuestro areópago lo constituyen en primer lugar “los atenienses del momento”, es decir nuestros hermanos hacia quienes queremos y debemos dirigir nuestro mensaje. En este preciso momento ellos son los “alejados”.

El ambiente de la “Atenas” así constituida, la componen las diferentes visiones, no de un dios desconocido, pero sí de un Carisma desconocido. Todo un tinglado montado para desvirtuar un hecho tan real como delicado que ya Jesús previó. Era imposible que él vertiera sobre sus discípulos toda la verdad de Su Padre. No la habrían comprendido y menos la habrían diseminado, porque menos la habrían comprendido los sujetos de ese primer anuncio.

Eso no ocurre sólo a Cursillos, ha constituido la tónica con toda la Iglesia a lo largo de dos siglos. Es el Espíritu Santo, la tercera persona de la Santísima Trinidad, quien “habla de lo que oye y comunica lo que ha de venir”. Infinito es Dios, infinita es Su Palabra; Jesús es el mismo ayer, hoy y siempre. Esta verdad responde ampliamente a la inquietud de porqué cuando escuchamos una prédica, un sermón, nos da la sensación de que no es tan solo para mí, sino que todos resultamos incluidos. Su palabra siempre es actual.

La manera en que San Pablo se dirige a los atenienses es muy importante. No les recrimina, les otorga su beneplácito por ser religiosos. No les dice que sus “dioses” no sirven ni representan nada, les llama ‘monumentos sagrados’; les habla del “dios desconocido” del que les quiere hablar; es decir que “entra con las de ellos para salir con la suya”. Quizá se anticipe a mencionar la resurrección y eso le acarrea un rechazo inicial, pero lo hace calculadamente para descubrir a quienes les interesa o bien conocen el tema. Estos fueron los que finalmente se acercan y no solo le escuchan, sino que aceptan el mensaje y hasta le agasajan.

Creo que a veces nos pasa, a mí el primero, que comemos ansias y deseamos que todo suceda en la medida de nuestro tiempo; es que, siendo limitados, pensamos linealmente, para nosotros la eternidad es un misterio, para Dios no existe. Esto lo comprobamos cuando leemos la Biblia. Para nosotros los acontecimientos allí narrados ocurrieron uno tras otro, en cortos intervalos de tiempo, cuando en realidad entre un evento y otro han pasado siglos. Debemos, aunque nos cueste y precisamente por que cuesta, adaptarnos al pensamiento de Dios y tratar de comprender sus razones.

Recuerdo que, cuando salieron publicados los documentos del Concilio Ecuménico Vaticano II, nuestro obispo, Mons. Eduardo Fuentes Duarte (QEPD) nos decía con muy buen tino que él pensaba que pasarían 200 años antes de que todo aquello se convirtiera en realidad para la Iglesia. Quizá algunos piensen que exageraba, pero … ¿desde cuándo nos dijo el Señor que el mundo creería en Él cuándo nos amaramos los unos a los otros?...

 

12 de mayo de 2021

jueves, 8 de abril de 2021

CARTA ABIERTA A LOS HERMANOS INTEGRANTES DE LOS GRUPOS INTERNACIONALES DEL MOVIMIENTO DE CURSILLOS DE CRISTIANDAD

Amistad en los cursillos

Autor: Rodolfo Letona C.

El método de Cursillos se basa en la amistad, el camino que sigue para lograr su propósito es la amistad entre las personas. El método consiste en hacer amigos, ser amigos y hacer a esos amigos, amigos de Cristo. Cursillos busca un enfoque eficaz para llegar a la persona, especialmente a hombres y mujeres que no creen, que no tienen fe en Jesucristo o que no le conocen.

El Movimiento de Cursillos de Cristiandad, si se basa en la amistad, es un testigo de Cristo, ofreciendo su amistad. Todo lo que estamos llamados a hacer en el Movimiento de Cursillos se basa en la amistad. El Dirigente de Cursillos hace uso de la amistad para hacer a sus amigos, amigos de Cristo. Las Ideas Fundacionales de nuestro Movimiento nos dicen que, “por la vía de la amistad se puede compartir todo lo humano” …

Los Cursillos de Cristiandad, en definitiva, son un método que, desde la Iglesia, promueve la amistad de Cristo con los hombres y de los hombres entre sí, para que éstos descubran su vocación seglar en las realidades temporales, donde también está Dios, lo que los convierte en instrumentos de su amor.

La amistad cristiana, aunque se fundamenta en la fe en Cristo, no prescinde de los motivos humanos en su nacimiento. Así podemos decir que intervienen en su origen lo providencial del encuentro, el modo de ser de las personas, la búsqueda y decisión de hacerse amigos, la alegría del encuentro, entre otros. Todos los que hemos asistido a un Cursillo somos protagonistas en la misma aventura de vivir lo fundamental cristiano. Por tanto, en el Movimiento no hay jefes, ni superiores, sino amigos.

Es por estas razones que a los “cursillistas de a pie”, circunstancialmente, nos duele, nos molesta y no comprendemos la actitud de nuestros hermanos cuando, ocupando temporalmente puestos de servicio en las pocas estructuras que tiene nuestro movimiento, se arrogan el derecho a una inexistente autoridad. Esto es precisamente lo que descubrimos en las actuales circunstancias promovidas por los grupos internacionales, que conforman el Organismo Mundial.

Recién ha resucitado el Señor y, si algún provecho nos ha sido concedido por el Señor en la meditación de sus misterios, especialmente durante el Triduo Pascual, es el de acercarnos a ustedes como hermanos nuestros a la sombra de la infinita Providencia del Padre, de la filial relación con el Hijo y del perenne auxilio del Espíritu Santo, para solicitarles que depongan esa actitud orgullosa y prepotente que se trasluce en sus expresiones, palabras y obras.

Están aún frescas en nuestra mente las palabras del Cardenal Cantalamessa en su homilía del Sábado Santo: […] “la causa más común de las divisiones entre católicos…no es el dogma, ni los sacramentos ni los ministerios. Es la opción política cuando toma ventaja sobre la religiosa y eclesial y defiende una ideología, olvidando del todo el sentido y el deber de la obediencia a la Iglesia” (…) Significa que el reino de este mundo se ha vuelto más importante en el propio corazón que el Reino de Dios”. Se nos dijo a todos “Cristo cuenta contigo” … y hemos repetido “y YO con El”.

Fresca está la tinta del documento: Asociaciones Internacionales de Fieles del Consejo Pontificio, en el que Miguel Delgado Galindo, jefe de oficina, nos relata el periplo del cambio debido al tratamiento de los “movimientos eclesiales” cuyo Resumen concluye: “Los Movimientos eclesiales están llamados a establecerse en las Iglesias particulares y a llevar a cabo en armonía con ellas su tarea específica que redunda en el bien común de todos los fieles de las diócesis.”

Cierto es que en todos nuestros actos “cursillistas” invocamos la presencia e intervención del Espíritu Santo. Nuestro Hermano Jesús nos ofreció que gozaríamos permanentemente de Su auxilio. Confiados en Su palabra nos atrevemos a dar rollos, a ser dirigentes, a participar en la escuela a servir en las pocas estructuras de nuestro Movimiento. Pero tendemos a olvidar que fue precisamente El quien escogió a nuestro hermano Eduardo Bonnín para depositar en él Su Carisma.

Duele pensar que en nuestra pequeñez no atrevamos a retar al Espíritu y “componerle la plana”. Negamos, tergiversamos, ajustamos fechas y personajes para satisfacer, no sabemos cuáles, necesidades de éxito puramente humano. No hemos penetrado aún en las profundidades de lo divino como para comprender los planes del Espíritu Santo que guía, conduce y defiende Sus planes y a Sus escogidos. Baste con repasar la vida de Jesús, desde Su Concepción hasta Su Resurrección para asombrarnos de lo que nuestra corta inteligencia no puede dimensionar.

Se vale repetir la frase: “No podemos enjaular al Espíritu y hacerle que ‘trine’ a nuestro sabor y antojo”. Vale también preguntarnos si es oportuno recordar que el único pecado que no se puede perdonar es el cometido en contra del Espíritu Santo. ¿Acaso estaremos siendo reos precisamente de ese pecado?

Ya sea que su período termine en el tiempo prescrito o que sea extendido a contrapelo, ustedes regresarán a la llanura, de dónde salieron. Otros tomarán su lugar. En ninguna de las dos instancias su regreso será triunfal. Lo que se recibe gratuitamente, gratuitamente se deberá compartir. Si persisten en esa conducta y consiguen el objetivo de escindir, dañar o posiblemente destruir la obra de Cursillos, obra del Espíritu Santo, serán ustedes quienes deban de responder eternamente por esa decisión. La confianza que en un momento algunos cursillistas depositaron en ustedes, la cual fuera ratificada por sus respectivos obispos, será sujeta a juicio de traición, ¿Judas?

Fraternalmente.

martes, 6 de abril de 2021

NUEVA NORMALIDAD

Autor: Rodolfo Letona C.

 

Esta frase acuñada a propósito de la pandemia y su posible fin me hizo recordar la década de los ’80 del siglo pasado, cuando San Juan Pablo II acuñó una similar: la nueva evangelización. Los fines y objetivos que el Santo Padre definió generarían una Iglesia Católica rejuvenecida. Sus bases serían, la auto evangelización y un nuevo sistema de relaciones con toda la humanidad. Tres cualidades darían un carácter especial a esta dinámica: nueva en su ardor, nueva en sus métodos, nueva en su expresión.

Esta visión no dejó de causar reacciones tanto dentro como fuera de la estructura eclesial, tanto en clérigos como en laicos. Hubo cobertura de los medios que incluso, deliberadamente o por otra causa, provocó dudas en cuanto a la manera de interpretar el término “nueva”. No faltó el absurdo comentario que aseguraba que lo que el Santo Padre anunciaba era imposible, “el Evangelio no podía cambiar”. Claro está que ésta y otras deducciones pronto fueron desvanecidas mediante el estudio de los documentos publicados a nivel diocesano y las explicaciones ofrecidas en las parroquias.

La realidad actual vagamente habla de “una nueva normalidad”. Haciendo un parangón, entre las dos nueva visiones, evangelización y normalidad, ambas tienen un tronco común. La primera nos remite a la obligación de todo bautizado, de anunciar la mejor noticia que es nada menos que Dios nos ama; la segunda, sin tener la misma trascendencia, hace relación a que previo a la pandemia existía una “normalidad” admitida, que ahora se quiere hacer nueva.

El tronco común está en que ambas emanan de la voluntad de Dios. El Creador, por amor, da vida al hombre, a la persona humana, sujeto de la nueva evangelización y también de la nueva normalidad. Como persona el hombre tiene derechos que son inherentes a su propia naturaleza. Derechos que han sido irrespetados o simplemente le han sido arrebatados en épocas previas. La condición actual es propicia para que esos derechos sean reconocidos, respetados y honrados, esta creo sería la base sobre la cual debería descansar esa “nueva normalidad”, es decir que se debería desandar toda alevosía hacia la naturaleza intrínseca del ser humano, de la persona.

Quizá el lado positivo de la pandemia sea precisamente que ha dado inicio, sin querer queriendo, a un cambio, veamos: A) el distanciamiento obliga a varias cosas, las “colas” ya no son aprieta canutos; los buses y otros medios de transporte ya no nos recuerdan los camiones de ganado; B) incluso el uso de las mascarillas nos alerta sobre la posible contaminación por otros medios, emanaciones de fábricas, vehículos, etc.; C) la construcción de nuevos hospitales y la adquisición y/o recepción de donativos de equipamientos modernos, nos permitirá a futuro una mejor atención de la población; D) el constatar la fragilidad de nuestra sociedad nos exigirá un cambio de actitud hacia nuestros hermanos los hombres; E) el involucramiento de la sociedad en general en resolver situaciones de falta de alimentos, desnutrición y educación, abre posibilidades de mejoramiento en estas áreas.

Ya se ha hecho notar por los medios, por asociaciones de la sociedad civil y por agencias de gobierno, ciertas “ventajas” del encierro forzoso como son: mejores relaciones intrafamiliares especialmente padres/hijos; la necesaria colaboración entre vecinos; ídem con las autoridades encargadas de guardar el orden social; las exigencias en cuanto a cambiar, actualizar y modernizar las condiciones de trabajo; la demanda de nuevos servicios “a domicilio”, inexistentes hasta inicio de este 2020; son aparentes las deficiencias en la prestación de servicios básicos (agua – drenajes – energía – vivienda), esto hará presión sobre la población en general no solo sobre las autoridades electas.

El hecho de que esta crisis sea mundial y mejor aún, que sea conocida en tiempo real por todos los habitantes del mundo, nos ha hermanado; también ha dejado al descubierto que las organizaciones internacionales diseñadas en su momento para paliar problemas de variados órdenes no han resultado ser todo lo eficientes y transparentes que nos habíamos imaginado. En este sentido ya se han dado algunos cambios, de orden político internacional si se quiere, pero cambios al fin.

Importante ha sido el destape de los planes de ciertos personajes, que se han erigido en las autoridades del mundo, cuyas metas y propósitos, despropósitos a veces, no son congruentes con el fin de la creación y del respeto debido a “la casa común”, según una expresión moderna para referirse al mundo que habita la humanidad entera. Desafortunadamente esta nueva situación, causa de temores y de inestabilidad, no ha recibido la debida e inmediata atención requerida por el aparecimiento del llamado COVID-19 y sus secuelas.

El reforzamiento del orden familiar ha hecho perder fuerza a otras modalidades contra natura diseñadas precisamente para crear inestabilidad social y sembrar semillas de desorden dentro de los cánones sociales ya probados durante los 20 siglos de cristianismo ya acumulados. Este argumento posiblemente no sea admitido por muchas mentes, pero es necesario decirlo para que se pueda ventilar con toda libertad un tema tan controvertido que afecta a la humanidad entera, a la que no se le ha pedido su parecer. Simplemente son minorías que desean que sus particulares visiones de la ética y la moral sean aceptadas como norma para los millones que no pensamos como ellos. Como diría alguien: quieren que sus faltas de ortografía se conviertan en reglas gramaticales. 

En suma, esta pandemia, real o inventada, ha de servir como un parteaguas para el futuro de la humanidad. Esta “nueva normalidad” requiere del concurso de todos los involucrados, es decir, de todos los habitantes de este planeta tierra, el regalo que hemos recibido de Dios y que no hemos sabido apreciar en toda su dimensión. Por cierto, el acercamiento a Dios es otro fruto de este encierro, que no se nos debe quedar en el tintero (aunque la tinta ya no la usemos como era antes).

05042021


jueves, 4 de febrero de 2021

REFLEXIONES DE UN “CURSILLISTA"


Es decir, de una persona que ha participado en un Cursillo de Cristiandad.

Autor: Rodolfo Letona C.

 

Bonito tema el de los alejados, los que vinieron y ya no están, para quienes está dirigida la moción del Espíritu Santo instilada en la persona de Eduardo Bonnín. Esto ocurrió en Palma de Mallorca, España, en las postrimerías de la década de los ’30 del siglo XX. Este tema volvió a tomar vigencia ahora, durante el pontificado de Francisco. 

 

¿Seré yo un alejado, Señor?

 

Siendo Cursillos de Cristiandad un movimiento y no una asociación, me parece que sería pretencioso que todos quienes asistieran a un cursillo de cristiandad, el puro… el de las ideas fundacionales, permanecieran siendo ‘cursillistas’.

 

¿Me refugio en este razonamiento para dejar que sean otros los que sostengan al Movimiento y así poder “alejarme” nuevamente?

 

Tratándose de un Carisma dado a la persona de Eduardo Bonnín para el bien del Cuerpo Místico, es asumido en forma diferente por cada uno según que las realidades de lo cristiano se hagan vida en la singularidad, en la originalidad y en la creatividad de cada persona, para que, descubriendo sus potencialidades y aceptando sus limitaciones, conduzca su libertad desde su convicción, refuerce su voluntad con su decisión y propicie la amistad en virtud de su constancia en su cotidiano vivir individual y comunitario.  ( De la definición que EB hace del MCC ).

 

¿Conozco y hago (trato de hacer) vida en mí las “realidades de lo cristiano”?

 

Si mi respuesta es afirmativa, quizá por eso es por lo que aún persevero dentro del Movimiento. En el fundamental encuentro conmigo mismo y a lo largo de los años, he ido descubriendo cuál es mi singularidad, es decir, lo que me hace distinto de los demás hombres; así mismo he de estar consciente de mi originalidad… conmigo y con cada uno de mis hermanos “se rompió el molde”, soy una realidad única, original.

 

Si prestamos atención a dicha definición y tal como decía EB, ‘en la semilla está contenida’ la genética del ser.  Allí encontraremos apoyo para la mentalidad, esencia y finalidad del movimiento.

 

Lo que no se nos dice es un “cómo” concreto para cada dirigente.  Gracias Eduardo por ni siquiera intentarlo.  Los lineamientos esbozados por él, se limitan a:  proclamar la mejor noticia de la mejor realidad, que Dios, por Cristo, nos ama;  por el mejor medio, que es la amistad, hacia lo mejor de cada uno que es su ser de persona.

La mejor noticia la damos por sabida.  El valor de la amistad, el medio a usar es exaltado por el Señor, “ustedes son mis amigos si hacen lo que yo les mando […], no les llamo siervos […], los llamo amigos porque les he dado a conocer todo lo que le he oído decir a mi Padre”. Jn 15, 14-15.  Luego nos da su mandamiento final, que nos amemos los unos a los otros; si nos amamos, ( hayamos hecho un cursillo o no ), siempre respetaremos al otro, por ser persona, creada a imagen y semejanza de Dios. Esta es la clave.  

 

Si en los tres días del cursillo nos atrevemos a proclamar algo que no vivimos, estemos seguros de que los alejados seguirán existiendo.  Conociendo esto el Señor, El continúa su obra, si no fuese así, no existirían otros movimientos eclesiales nacidos a partir del ‘encuentro’ personal de otros.

 

¿Qué ocurre entonces?

 

Si es un axioma que los cursillos serán lo que sean sus dirigentes, si nosotros somos esos dirigentes, cuestionémonos, reflexionemos sobre nuestra conducta, quizá descubramos respuesta a lo que ahora nos preocupa.

 

Para iniciar la reflexión: ¿hemos sido honrados con nosotros y con nuestros hermanos al transmitirles una imagen equivocada de quiénes somos verdaderamente?  ¿Seremos responsables de que se piense que permanecer en el MCC es difícil para quien no sea ‘santo’ e ‘infalible’? O quizá, ¿damos la impresión de que para ser dirigentes de la obra tenemos que ser doctores en IFMCC o teólogos?  ¿Serán tales nuestros testimonios que se piense que estamos confirmados en Gracia?  En las Ultreyas, ¿rehuimos la reunión de grupo con quien debemos? ¿Aun consideramos al secretariado una torre de mando y nos refugiamos en él?  Preguntas siguen y suman…

 

03-09-2020

 

jueves, 14 de abril de 2016

IDEAS FUNDAMENTALES – “Expresión oficial del MCC”


ASUNTO:         BOLETÍN MENSUAL DEL OMCC, ABRIL 2016.
                        IDEAS FUNDAMENTALES – “Expresión oficial del MCC”

Hemos recibido esta reflexión del Presidente del comité Ejecutivo del OMCC a cerca de las Ideas Fundamentales, presentada recientemente en la reunión del GECC en Freising-Munich-Alemania.  Tratándose de una opinión de nuestro hermano en Cristo, Francisco Salvador, Presidente del OMCC, me permito hacer algunos comentarios, con el ánimo de aclarar ciertos conceptos que me parecen importantes en esta hora de los Cursillos, especialmente cuando se aproxima 2017, año en que celebraremos el centenario natal de Eduardo Bonnín, nuestro fundador, y los 73 años del Movimiento, simultáneamente con el Centenario de las apariciones de la Virgen de Fátima en Portugal.
Honestamente es la primera vez que leo que el propósito de IFMCC I fuera “un intento para actualizar el Movimiento a la luz de las resoluciones del Concilio Vaticano II”, tampoco que el libro “intentara conciliar dos corrientes principales que desde mucho tiempo convivieron dentro del MCC”, sobre si se trataba de “un MCC para el mundo (incluyendo la Iglesia) o un movimiento para la Iglesia (que pertenece al mundo).
Me remito a la presentación del libro, escrita por el Coordinador del trabajo de redacción, el Secretariado Nacional de Venezuela:
“En noviembre de 1972, Movimiento celebró su III Encuentro Mundial en Mallorca, España. Allí, por una parte, se pudo constatar la madurez de los cursillos a nivel mundial; pero, por otra, se reconoció la necesidad de un libro que, a tiempo, ‘reflejara lo principal, lo que identifica y caracteriza al Movimiento en todo el mundo, lo que todos los países y todos los dirigentes deben sostener, si quieren conservar el Movimiento idéntico a sí mismo’”.
La confusión sobre la finalidad del MCC en luz de su Mentalidad, fue creada en Bogotá durante El primer Encuentro Latinoamericano, convocado para agosto de 1968, es decir apenas cuatro años antes del III Encuentro Mundial en Mallorca.  Allí se cambió la finalidad del Movimiento, con la redacción de la nueva definición del MCC. Vale la pena leer sobre la preparación y lo que finalmente aconteció en Bogotá, ver Cursillos de Cristiandad abiertos al futuro, capítulo IV, págs. 395 y ss.
La definición de marras, misma que cita ahora IF3 40, fue ratificada en El encuentro mundial de Tlaxcala, México, 1970.  El recuento de lo acontecido en Tlaxcala constituye el capítulo V de la obra citada. 
Lo que, si es cierto y que aún no es objeto de profundo análisis, es que el Movimiento había sido “secuestrado” por la jerarquía, según lo declaró Eduardo Bonnín, lo que le valió ser “silenciado”, por muchos años.  Quizá es a esto que se refiere Francisco en su reflexión.
Creo que no es “normal” desviar una obra, en este caso el MCC, de su Carisma Fundacional.  Si eso no hubiese ocurrido, no estaríamos en la encrucijada de tener que “volver a las fuentes”, retornando a las Ideas fundacionales.
La idea de “una nueva evangelización” fue lanzada en 1980 y Cursillos la hizo suya en ocasión de la celebración, en Sto. Domingo, República Dominicana de los 500 años de la llegada del Evangelio a la América. 
Si revisamos cuidadosamente IFMCC II, encontraremos que contiene más citas de Ch. FL que de los libros y/o documentos de Cursillos producidos hasta la fecha de su publicación.
Sobre la labor de la comisión de redacción de IF3, habría que escuchar o leer a por lo menos dos integrantes que han dado a conocer públicamente ciertas interioridades de lo acontecido en el seno de la misma, para comprender mejor algunos criterios vertidos en la redacción final, así como del procedimiento de votación seguido en Brisbane, Australia.
Me parece acertado “El reconocimiento de IF3 como libro en orden a la comunión y guía de orientación del MCC”, el subrayado es mío, para resaltar esta actitud. 
El texto incorpora parte de la historia, ya que incluye a Mons. Hervás y al P. Gayá como iniciadores, siendo que la verdadera historia da fe de otra cosa; especialmente en cuanto a fechas, que descalifican por si solas, el protagonismo que se les atribuye.
No veo por qué el texto de IF3 tuviera que adaptarse al Estatuto [ que al final va a resultar intrascendente ],  cuando éste lo es del OMCC en su calidad de interlocutor del Movimiento ante la Santa Sede en caso necesario.  La diocesanidad del MCC le da su autonomía dentro de la estructura jerárquica de la Iglesia.
Recordemos que el MCC es anterior al OMCC, 1944 vrs. 1980.
Si la finalidad del Movimiento se resume en “proclamar la mejor noticia, de la mejor realidad, que dios, por Cristo nos ama; por el mejor medio, que es la amistad, hacia lo mejor de cada uno, que es su ser de persona”; siendo Cristo el mismo ayer, hoy y siempre; siendo el hombre creado a Su imagen y semejanza; no creo que haya “necesidades” ni “desafíos”, en el orden su la salvación, que sean distintos para el hombre de las cavernas como para el hombre de la era de las computadoras.
Por tanto, no parecen válidos os contenidos de los numerales 17 y 18 citados por Francisco. Por lo mismo, habría necesidad de “re-escribir” las IF3Ed, si precisamente es de las fuentes originarias de donde nacen todas las ideas expuestas en la obra.  Esto nos lleva a descartar el adjetivo dado a Eduardo Bonnín, “laico predominante”, cuando fue él la persona escogida por el Espíritu Santo para instilar (en él), el Carisma del Movimiento.  Mucho menos se puede aceptar el papel de un “grupo de cristianos” rodeando a un Obispo y a un sacerdote, nombrado por el propio obispo como consiliario.
Lo que sí se debería resaltar es el hecho inédito del obispo, quien, para darle ingreso al Movimiento a la Iglesia, se basara en el testimonio de un grupo de jovencitos, los seguidores de Eduardo y participantes a los cursillos celebrados antes de su consagración; y que luego intercediera ante Roma para la aprobación final de Cursillos.  Esta actitud de Mons. Hervás fue de valentía y confianza ante la manifestación clara del Espíritu Santo.  Simplemente viendo la fotografía de los 14 asistentes al primer cursillo en Cala Figuera en agosto de 1944, se puede uno imaginar el grado de fe en el grupo que acompaña a EB y que luego, acogiendo la moción del ES, colaboraron con él en la extensión del Movimiento.
Sabemos que a Mons. Hervás, esta decisión le costó el exilio de Mallorca hacia Ciudad Real.
Entrar en el análisis de las “ideas fuertes” significaría hacer un estudio intenso de toda la obra.  En cuanto a los “conceptos que marcaron la diferencia”, cabe indicar que los cuatro primeros son muy importantes y es adecuado resaltarlos, dada la vivencia de Iglesia transmitida por el Papa Francisco.
El quinto de estos conceptos, sobre los rollos del Cursillo, puntualiza, al menos para mí, un detalle especial.  La forma en que son presentados las meditaciones y los rollos (sin hacer distinción de rollos sacerdotales y seglares), merece un comentario aparte.  Ver IF3, capítulo 8, numerales del 234 al 250.
Para quienes tenemos “escuela” y vivencia de ser dirigentes, especialmente quienes hemos integrado un equipo de dirigentes, la lectura de los numerales mencionados va permitiendo que “descubramos” el nombre de los rollos y su contenido, las negritas ayudan.  Para una persona en condiciones distintas, esto se hace difícil si no imposible. Ignoro cuál es la razón detrás de este tipo de redacción, especialmente en un volumen que tendría que ser lo más claro y didáctico posible.
Así mismo, esa vivencia permite recordar cuáles son los rollos asignados a un sacerdote o religioso, algo que tampoco se indica en el capítulo 8.
Aunque el inciso a), del numeral 219, señala que los rollos (por favor obviemos la palabra ‘charla’) “están concatenados lógicamente”, su presentación sin título definido y en forma tan escueta, no permite a un lego percatarse de algo tan importante en la descripción de este segundo tiempo del Movimiento. El símil sería llegar a una ciudad sin direcciones ni señalización.
Lo anterior lleva a concluir que va a ser necesaria una labor de Escuela en la preparación de los dirigentes, en especial con los llamados a integrar equipo.  La pregunta surge inmediatamente:  ¿con qué libros o materiales de referencia?  Nuevamente, para un dirigente “antiguo”, quien normalmente cuenta con suficiente material físico y con su bagaje de experiencia, esta situación no será óbice para cumplir con su cometido.  Pero, para los dirigentes novatos, que únicamente han leído las IFMCC II y quizá la anterior, la cosa se complica.
Recordemos que hasta hace muy poco se decía que la única referencia oficial la constituía la “biblia del movimiento”, IFMCC. Aún en esta IF3 se lee que constituye el único texto oficial. Y para complicar las cosas, en más de un país, los Secretariados Nacionales, más que los diocesanos, se han convertido en torres de mando que, cual policías de tránsito, marcan las vías a seguir e imponen ‘lecturas obligadas’ de documentos que no son precisamente del MCC.
Respecto a esta situación, en el intercambio obligado con dirigentes de otros países, nos hemos enterado que IF se lee y utiliza casi con exclusividad en los países que son miembros del GLCC. Según parece, otros países no lo utilizan;  si lo hacen es como referencia. Mallorca, por ejemplo, ni siquiera lo reconoce;  en la isla siguen utilizando los esquemas originales ideados por EB, con óptimos resultados.  Pregunto:  ¿Qué usan los países que tienen horarios recortados a dos días, o bien los que realizan “cursillos” mixtos?
Por cierto, en la descripción de esta nueva edición ha quedado fuera el rollo El cursillista más allá del Cursillo.  Otro fallo garrafal es el nombre, encubierto, de las meditaciones.  Por ejemplo, en el tercer día la meditación siempre ha llevado el título de “Mensaje de Cristo al cursillista”, es concreto no va en abstracto. Es así porque, si decimos que todo el día está iluminado por la meditación, el mensaje es para cada uno, ¿por qué entenderlo de otra manera? Y, ¿qué decir del cambio del nombre del rollo Estudio del ambiente, por La fermentación evangélica de los ambientes? (IF3-250) recordemos que EB diseñó todo el contenido del Cursillo y de los rollos (menos Ideal), en función precisamente del análisis hecho por él al ambiente por el que transitaba la vida de sus compañeros de armas.
Estos cuestionamientos se pueden aplicar en otros ámbitos del Movimiento, para descubrir que realmente “los cursillos están aún por estrenar”, pese a que decimos conocer la obra.
Una conclusión que es inadmisible es la siguiente: “Con la aprobación definitiva del Estatuto del OMCC por el Pontificium Concilium Pro Laicis, [ CPL ], es conferida a la organización mundial (OMCC) autoridad por los Grupos Internacionales y toda Secretarías Nacionales y Diocesanas”.  Debe leerse:  “[…] autoridad sobre los Grupos Internacionales y todos los Secretariados Nacionales y Diocesanos”;  hay un error de traducción del portugués al español.
Ya mencioné antes el carácter del OMCC y su conformación en el año 1980.  A esto debe agregarse que el OMCC cambia de sede cada cuatro años y su integración responde al criterio de quienes conforman los organismos internacionales, a la agrupación de países que rotan incluso la sede de estos organismos.  De la Introducción al Estatuto, numeral 07, copio: “[…] Los Grupos internacionales y el Organismo Mundial de Cursillos de Cristiandad (OMCC) están al servicio de la comunión eclesial, de la unidad, de la información, de la coordinación y del apoyo”.  Ver también: IF3 – 336 – 339 – 341 – 344.
Es conveniente recordar y aclarar que El Movimiento de Cursillos de Cristiandad es eso: un movimiento, no una asociación;  no realiza elecciones formales de los dirigentes que conforman las pocas estructuras que tiene;  los cursillistas no delegan representatividad; la autoridad de los secretariados es reconocida por el obispo o por la conferencia episcopal del país en el caso de los secretariados nacionales.  Hasta allí.  Los Grupos internacionales y el OMCC son entidades de servicio creadas por la dirigencia del MCC, sin sanción eclesial. De allí nace la necesidad de que el CPL aprobara el estatuto del OMCC como interlocutor del MCC ante la Santa Sede.
El Código de Derecho Canónico no define lo que debemos entender por “Movimiento”. Apenas se ha llegado a definir, no la naturaleza, pero si la función de los llamados ‘movimientos eclesiales’ en la pastoral diocesana.  Entiendo que los movimientos responden a las mociones del Espíritu Santo, por lo que no puede agotarse ni su propósito ni su número.  El MCC tiene el mínimo necesario de organización y depende del obispo diocesano, quien tiene la potestad de admitir o no al movimiento en la Iglesia particular a su cargo.
Es difícil imaginar nada más simple que la administración de la Iglesia. En ella se reconocen tres niveles autónomos:  el papa, el obispo, el párroco. Esa estructura es incluso envidiada por los países y las grandes empresas y se menciona como ejemplo, por su sencillez, en los libros de texto de la carrera de administración, en famosas y connotadas universidades del mundo entero. ¿De dónde nace la idea de burocratizar la estructura del MCC?
Desde el punto de vista de la Iglesia misma, ¿admitiría un Obispo estar sujeto a la supuesta ‘autoridad’ de un OMCC o de cualquier otro estamento del Movimiento? Yo lo dudo.
Está claro que estos temas:  la supuesta autoridad del OMCC y la razón de ser y funcionamiento del CPL, no pueden ni deben agotarse en estas cuartillas cuyo propósito es otro.
En cuanto a que “el libro relata la historia, destaca su carisma y revela la mentalidad, finalidad, estrategia y método del MCC…”, me parece que tampoco es 100% aceptable.  Ya mencioné antes algunos aspectos relacionados con unos de estos temas. En donde encuentro aún la mayor falla, es en aceptar como bueno el contenido del Numeral 40, como “descripción básica del carisma del MCC”.  Se utiliza la definición convenientemente redactada en Bogotá en 1968, para mal utilizar el MCC como fuerza de choque ante el embate de la ideología izquierdista del momento que permeaba las estructuras sociales latinoamericanas.  Insisto en la lectura de “Cursillos de Cristiandad Abiertos al Futuro” capítulo IV.
En el libro IF3 no se menciona para nada la descripción (definición) que del movimiento hizo su fundador, Eduardo Bonnín.
La interpretación que hace Francisco Salvador de las frases del Estatuto sobre la misión asignada al comité ejecutivo del OMCC, es limitada. No se debe olvidar que la redacción del documento es fruto de la participación e intervención de varios dirigentes, sacerdotes incluidos, a lo largo de casi dos décadas que duró el trámite; que, dicho sea, no fue explicitado en su momento en el seno de algunos secretariados.
La mención de las funciones de autorizar, revisar y aprobar la llamada “literatura oficial del Movimiento”, nos debe llamar la atención a los dirigentes para no caer en la trampa de una mordaza o censura al pensamiento ya expresado o por expresar en el futuro.  Baste revisar la producción literaria que hay sobre el Movimiento de Cursillos de Cristiandad, especialmente desde la década de 1980 a la fecha.  Los dirigentes no deben olvidar que existe la Escuela como organismo de discernimiento, igual que los Encuentros Nacionales y/o regionales y el encuentro mundial.  El material producido en términos de conclusiones de tales eventos será el que llegue al OMCC para su coordinada difusión, no para su sanción y/o aprobación final.
Es curioso, pero la Conclusión de la reflexión comentada, encierra frases que ratifican lo aquí expresado, sin que mi objetivo haya sido precisamente buscar una coincidencia de pensamiento, ¡qué bueno que así sea!  Demos gracias al Espíritu Santo por su iluminación y participación.
Gracias a Francisco Salvador por esta Reflexión, que antes no se hubiera dado.  Se necesita una actitud valiente y decidida para, desde el cargo ostentado, arriesgarse a provocar reflexiones como la presente, que a no dudar sirven para edificación de todos los dirigentes de este nuestro querido Movimiento.  DE COLORES.

Rodolfo Letona C.


12 de abril de 2016
San Francisco Zapotitlán, 
Suchitepéquez, GUATEMALA