Acerca de nosotros

Somos un grupo de cursillistas que vivimos en Canadá y queremos ser fieles al Carisma Fundacional del Movimiento. Carisma recibido por Eduardo Bonnín, fundador del mismo. Nuestro deseo es propagar el Carisma del Movimiento. De esta manera se podrá continuar con lo que Eduardo fundó. Evitando así las desviaciones, modificaciones o agregados que con buena intensión se hacen pero que se alejan de lo que son verdaderamente los Cursillos de Cristiandad.

Eduardo define así:

"El Cursillo de Cristiandad es un movimiento que, mediante un método propio, intenta, y por la gracia de Dios, trata de conseguir que las realidades esenciales de lo cristiano, se hagan vida en la singularidad, en la originalidad y en la creatividad de la persona, para que descubriendo sus potencialidades y aceptando sus limitaciones, vaya tomando interés en emplear su libertad para hacerlas convicción, voluntad para hacerlas decisión y firmeza para realizarlas con constancia en su cotidiano vivir personal y comunitario".

viernes, 4 de febrero de 2022

LA GENTE GRANDE

Historia breve

Por Rodolfo Letona 

Hace algunos años apareció una frase sarcástica muy repetida en distintos ambientes: “No entiendo a la gente grande”. El término “gente grande” significaba muchas cosas, pero principalmente se refería a las personas que de alguna manera han ocupado u ocupan cargos elevados por sobre el nivel ‘normal’ de las personas. Así, para los niños nosotros somos “la gente grande”; para los iletrados, los que leemos somos “la gente grande”; la aplicación de la frase es casi ilimitada.

Los documentos enviados y leídos recientemente, sobre el Movimiento de Cursillos de Cristiandad, constituyen un claro ejemplo de cómo la “gente grande” se arroga la potestad para abrogar ideas, criterios y valores que han constituido y constituyen los pilares sobre los que descansa el Carisma Fundacional (aunque a algunos les disguste el ‘apellido’) y por ende también las Ideas Fundacionales.

Históricamente el Movimiento iniciado por Eduardo Bonnín tiene un arranque. Él mismo relata cómo ingresa al servicio militar a finales de los años ’30, servicio que se extiende a los primeros años de la década de los ’40. Para un joven inquieto y procedente de un ambiente familiar católico, disciplinado y de personas trabajadoras, el choque ambiental debió haber sido grosero. La vida de cuartel, para quienes la hemos experimentado, no es “moco de pava”. EB narra sus experiencias y cuestionamientos, así como el resultado de sus observaciones, las que anota para desarrollar a continuación el rollo “Estudio del Ambiente” como respuesta.

Lector asiduo, devoró prácticamente la literatura de punta de la época y, como buen católico, se entusiasma con la carta del papa a los cuaresmeros. Esa carta y los esfuerzos de la Iglesia española por reconstruir un país devastado por la guerra, más la intervención de la Acción Católica en la preparación de la peregrinación a Santiago de Compostela, se confabulan para despertar en EB el deseo de hacer posible que todos los hombres se enteren de que Dios les ama, lo cual hará que se opere un cambio en la conducta de cada uno. Irradiada esta conducta, haría posible que cambiara el mundo.

A lo largo de la historia del mundo hemos ido aprendiendo cómo Dios se vale de algunos hombres y de algunas mujeres para operar los grandes cambios en la humanidad. Baste pensar en las respuestas de Moisés, Abraham, María, Teresa de Ávila, Francisco de Asís, Teresa de Calcuta; sería interminable el listado. Le llega el turno a Eduardo y él acoge la moción del Espíritu Santo y da origen a Cursillos, interpretando el deseo del Padre.

Existen suficientes pruebas de que EB, a partir del rollo “El Estudio del Ambiente”, arma todo el entramado del Movimiento en sus tres tiempos: Precursillo – Cursillo – Poscursillo [ un antes, un YA, un después ]. Esto puede verificarse.

El hecho capital es que desde 1944 hasta 1972, el movimiento nace y crece a un ritmo vertiginoso.

Son 28 años de vida fructífera de un movimiento laical como no se había conocido antes. Lo novedoso lo constituye la participación directa de los seglares (laicos), en la labor evangelizadora, reservada hasta entonces casi exclusivamente a los sacerdotes y religiosos. No concluyen bien esos 28 años, durante los cuales se ha sufrido “el secuestro del Movimiento por parte de la jerarquía”. La guinda a ese pastel se la ponen los dirigentes latinoamericanos reunidos en el primer encuentro en Bogotá en 1968, cuando se desarrolla la llamada “definición del Movimiento”, sin contar con la aceptación de su fundador, ratificada luego en el II Encuentro Mundial en Tlaxcala en 1970, convenientemente adaptada a las circunstancias particulares de la Iglesia en América Latina. El ambiente en este continente necesitaba un cambio y Cursillos parecía ser el instrumento ad-hoc, pero no con la orientación de nacimiento, sino que adaptándolo a la situación conflictiva imperante.

En 1972 se realiza el III Encuentro Mundial de Dirigentes en Mallorca, cuna del movimiento. Es allí en donde se cumplen los deseos manifestados antes en Brasil, sobre la necesidad de contar con un libro que resumiera ‘lo fundamental del Movimiento y explicara los rasgos que lo identifican’. Curiosamente es sólo un laico, EB, el que participa en la redacción de tal obra; los otros capítulos fueron escritos por sacerdotes o equipos constituidos híbridamente. Se oficializaba la clericalización de Cursillos. Se adaptaba a la corriente de las Comunidades de Base.

Un “fruto” inmediato fue la desaparición del rollo El Cursillista Más Allá del Cursillo y la inclusión, en el libro, del capítulo sobre El Movimiento de Cursillos de Cristiandad en la Pastoral de la Iglesia. Amén de otras amenidades no muy amenas.

Sólo 12 años vive esta primera edición de IF. Su ‘muerte’ fue declarada durante el IV Encuentro Mundial celebrado en Caracas en 1984. Son muy interesantes los acontecimientos que se suscitaron al interno de ese evento, especialmente los relacionados con el desconocimiento de EB y del P. Sebastián Gayá, a quienes a duras penas se les deja tomar la palabra para presentar la postura, hasta entonces más o menos granítica, del Secretariado Nacional de España, que había mantenido un cierto liderazgo a nivel mundial. Ante las verdades dichas, rápidamente se propone que IF ya no representa los valores del Movimiento y que se debe de “actualizar”.

Debido a que nadie piensa en que se trata de un Carisma y que los carismas “vienen de arriba”, por lo que no se pueden ni deben manosear, menos pretender actualizar, se transgrede lo que el sentido común no debió de haber permitido. Pensando solamente en la instrumentalización del Movimiento y en cómo utilizarlo para engrosar las filas de las huestes al interno de la Iglesia, se utiliza la Exhortación Apostólica Chistifidelis Laicis de San Juan Pablo II para maquillar el famoso libro que viene a constituirse en “la biblia” de los dirigentes de Cursillos. A partir de entonces, hasta su destronamiento, constituye la única referencia oficial del Movimiento.

La vida de IF2 se prolonga hasta el año 2005, cuando nuevamente en otro Encuentro Mundial, el VI en Brasil, se sugiere que el libro debe ser nuevamente escrito para cumplir entonces con la fidelidad y la renovación que se le exige a Cursillos. ¿Quién lo exige?... Esta vez la criatura sólo vivió 11 años. Dada la mentalidad e idiosincrasia de nuestros guías espirituales, me parece que esta actualización iba solicitada en respuesta a tres eventos anteriores:

1. La solicitud del papa Juan Pablo II a los movimientos laicales de volver al carisma original;

2. El V Encuentro Mundial en Corea, que concluye con la recomendación de que se estudie el Carisma Fundacional;

3. El Encuentro Fraterno de Mallorca, que jerarquiza los estamentos del MCC, dándole preeminencia a la Escuela de Dirigentes sobre el Secretariado.

Quizá habría un cuarto punto: el rechazo de la mayoría de cursillistas al cambio de nombre y contenido a los rollos; y la actitud de algunos países de seguir incluyendo el rollo El Cursillista Más Allá del Cursillo. Esto se combina con una actividad de Eduardo manifestada en la visita a muchos países, que motiva a algunos dirigentes a visitarle a él en Mallorca.

Lo curioso es que a medida que IF2 se “actualiza y renueva”, el mundo cursillista conoce un resurgimiento genuino a través de los Encuentros de Dirigentes en Cala Figuera I, II, y III. Al mismo tiempo se publican ensayos y obras relacionadas que mantienen vivo el Carisma y las Ideas Fundacionales.

Desde el 2005 hasta estos primeros días del 2015, es que tímidamente aparece, como un aborto, diría San Pablo, el borrador de IF3. Diez años ha trabajado la Comisión de Redacción para entregarnos este “sietemesino”, cuyos pulmones no terminan de desarrollarse para poder gritarle al mundo qué son y qué pretenden los Cursillos de Cristiandad. Mientras tanto, la “gente grande”, quienes se suponen ser los padres, médicos y enfermeras de la criatura, aun cavilan sobre si ponerla en una incubadora o en un resucitador; hay otros que ya “tiraron la toalla”, si por desesperación o por desencanto, no se sabe, sólo se intuye.

Un breve vistazo a la historia sirve para recordar y sacar nuevas conclusiones:

1. En Bogotá, Colombia, 1968, los latinoamericanos se inventan una definición del Movimiento;

2. Dos años más tarde en Tlaxcala, México, 1970, se ratifica esa definición.

3. En Mallorca, España, 1972, se aprueba redactar un libro que…; que luego se llamó Ideas Fundamentales del MCC.

4. En Caracas, Venezuela, 1984, se le da la puntilla al libro y “nace” IFMCC II.

5. El Carisma toma fuerza y es en Corea, 1997, que se concluye que es necesario estudiarlo. Ocurre que “la gente grande” rechaza inicialmente la participación de Jesús Valls, aduciendo que es muy joven.

6. En Mallorca, España, 2003, tiene lugar el Encuentro Fraterno, con las consecuencias ya comentadas.

7. Es en Brasil, 2005, en que termina su vida útil IF2 y rompe el cascarón IF3.

8. En Brisbane, Australia, 2013, otra vez, una mayoría de Secretariados Latinoamericanos, confabulados previamente en Bogotá, votan a favor de la aprobación del Estatuto del OMCC y aceptan como bueno el borrador de IF3.

Un cortísimo análisis coloca a Latinoamérica en el punto de mira. Es aquí en dónde se han dado las voces de alarma sobre que “algo” no está bien en Cursillos, que ni nacieron aquí, ni donde tampoco se han practicado como se debiera. Repitiendo lo dicho ya por otros dirigentes, ¿por qué no aprovechan su amplio conocimiento, se inventan un nuevo movimiento, que no sea ni de frailes ni de laicos, y dejan en paz a los genuinos Cursillos de Cristiandad?

Finalmente, me parece que las citas que se hacen en IF3 y que se han estilado en otros documentos del Movimiento, deberían referirse exclusivamente a documentos del mismo Movimiento. Citar encuentros de dirigentes, en los cuales no se desarrolla nada nuevo si no que se ratifica lo ya aprendido y experimentado, no es válido. Citar documentos de la Iglesia, que deberíamos leer y estudiar los dirigentes en la medida de nuestras posibilidades, no es correcto, ya que lo dicho por la jerarquía es exigible a todos los católicos, no exclusivamente a los “cursillistas”, tampoco modifica el Carisma Fundacional.

Somos los dirigentes, igual que todos los bautizados, quienes nos debemos actualizar para vivir plenamente nuestro bautismo. Si ni siquiera “dominamos” la literatura propia del MCC, ¿por qué queremos pasarla de ‘doctos’? Realmente, no entiendo a la gente grande…