Acerca de nosotros

Somos un grupo de cursillistas que vivimos en Canadá y queremos ser fieles al Carisma Fundacional del Movimiento. Carisma recibido por Eduardo Bonnín, fundador del mismo. Nuestro deseo es propagar el Carisma del Movimiento. De esta manera se podrá continuar con lo que Eduardo fundó. Evitando así las desviaciones, modificaciones o agregados que con buena intensión se hacen pero que se alejan de lo que son verdaderamente los Cursillos de Cristiandad.

Eduardo define así:

"El Cursillo de Cristiandad es un movimiento que, mediante un método propio, intenta, y por la gracia de Dios, trata de conseguir que las realidades esenciales de lo cristiano, se hagan vida en la singularidad, en la originalidad y en la creatividad de la persona, para que descubriendo sus potencialidades y aceptando sus limitaciones, vaya tomando interés en emplear su libertad para hacerlas convicción, voluntad para hacerlas decisión y firmeza para realizarlas con constancia en su cotidiano vivir personal y comunitario".
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lunes, 14 de noviembre de 2022

CARTA ABIERTA



Ramon Lllull Rosselló Forteza
10 DE NOVIEMBRE DE 2022

Queridos hermanos y hermanas en Cristo, cursillistas todos,

La cercanía de las fechas del VIII Encuentro Mundial de Dirigentes de Cursillos de Cristiandad a celebrar en diciembre del año en curso en Mar de Plata (Argentina) me interpela a escribir mis pensamientos, inquietudes y reflexiones sobre el movimiento de cursillos de cristiandad, las diferentes propuestas o visiones que se postulan en dicho encuentro y su situación actual, donde las frías y numéricas votaciones no nos aseguran una cálida y profunda reflexión sobre la vivencia del carisma propio del movimiento, aun siendo realista al saber la amistad siempre crea cercanía pero que la cercanía no siempre crea amistad y es precisamente la búsqueda sincera de amistad, canal de Gracia esencial, y la caridad las que se han notado en falta en la actitud de no pocos dirigentes.

¿El creer saber está ganando al saber creer? 

Lo que más identifica a un cristiano es en el tener confianza plena, agradecida y gozosa en la acción del Espíritu Santo y el intentar hacer vida el Evangelio en la persona en su plenitud y en la vida ordinaria siempre ha de ser la firme apuesta ilusionada y renovadora, nacida de la convicción de que el Reino de Dios puede vivir y empezar en cada persona que desde su libertad va descubriendo y asombrándose cada día que Dios en Cristo le ama. Un amor que es de un Padre que nos ama profundamente a todos y todas y cada cual, y que nos interpela a comunicarlo desde el contagio personal alegre y normal, a que lo sepan, lo descubran, lo conozcan, lo gocen y lo vivan en alegría los más próximos, especialmente los alejados, los que no conocen el amor de Dios, el del Cristo Vivo, normal y cercano del Evangelio.

Dirigido a los que proponen las diferentes opciones a votar en el VIII Encuentro Mundial de Dirigentes:
¿Necesitamos líderes o amigos con los que caminar juntos en la Fe?

A lo largo de estos años desde que hice mi cursillo allá en febrero de 1988 en el monasterio de Santa Lucía he presenciado en Mallorca escenas en las que cursillistas se ofrecían públicamente para ir de rector/a o ir de dirigente, sin saber que paradójicamente ellos mismos en ese mismo instante se habían autoexcluido para tal pretensión. Sé también que en el pasado alguno hizo campaña y promesas particulares bajo mano para postularse como Presidente del Secretariado. Parece ser que eso viste, aunque él o ella no se den cuenta que normalmente su falta de altruismo salta a la vista. Solamente el Señor sabe lo que puntúa, y que tal vez no es más que el testimonio personal de la vivencia desde la alegría, la cercanía y la amistad de cada cursillista y que refleja la presencia de Cristo resucitado en cada uno. ¿Hay algo más importante y más ilusionante? Parece ser que para algunos sí.

¿Tanto ha cambiado la Persona desde la década de 1940 que hay que cambiar la finalidad germinal del movimiento de Cursillos de Cristiandad?

Como ya nos decía Eduardo Bonnín, cursillos de cristiandad es una realidad aún no realizada, como el Evangelio, y que éstos están por estrenar, … como el Evangelio. Con ello quiero decir que no hay que ofenderse en absoluto, ni ponerme a la defensiva y responder a una crítica, que veo constructiva, al momento actual del movimiento ya que no creo que nadie opine que todo en cursillos sea algo ya completado.

Es de agradecer a Dios que todos los cursillistas aporten y compartan su visión con la intención de mejorar el movimiento siendo fieles a su finalidad verdadera.

Es incuestionable que los Cursillos se gestaron y nacieron en Mallorca en la década de los cuarenta, y no fueron obra del azar o de la improvisación. Nacieron con su esencia y finalidad; comunicar el gozo de la fe principalmente, aunque no en exclusiva, a los alejados. Todo fruto de la inquietud y la insatisfacción personal y anterior a ella la acción del Espíritu Santo. Por tanto, esa finalidad no puede sino coincidir totalmente con la solicitud de nuestro querido Papa Francisco cuando desde hace años nos invita a los cristianos a ir a las periferias, periferias físicas (el ambiente en el que se vive, y convive y se relaciona el seglar) y periferias humanas, personas que sufren, personas carentes de sentido en sus vidas y vacías de alegría.  Los seglares somos ovejas entre ovejas. ¿cómo no hacer olor de oveja? ¿Quiénes son los alejados sino los que están en las periferias, periferias del alma? ¿o el orden es al revés? Son evidentemente las mismas personas, necesitadas sin saberlo de la gran noticia, que nos permite un cambio de perspectiva, un cambio de visión de nosotros mismos, de las personas y del mundo. 

Para conocerlos mejor y poder así saber cómo hacerles llegar de la manera más eficaz la gran noticia que Dios nos ama a cada uno, Eduardo realizó un Estudio del Ambiente, detectando actitudes diferentes y dispares ante la fe, pero no para juzgarlos, sino para conocerlos. Conocer al hombre, lo que le preocupa, lo que le ocupa, lo que ansía en el fondo del corazón y que sólo Cristo y su amor puede llenar. La necesidad del hombre de hoy no ha cambiado, sigue siendo la misma. La sociedad cambia, las necesidades y las ansias del hombre no.

Por otro lado, leyó los principales autores y teólogos más adelantados para discernir qué era lo más importante, lo nuclear, lo esencial del mensaje de Cristo y de su Evangelio. ¿por qué? Porque Eduardo estaba convencido que es Cristo mismo en su esencia el capaz de dar vida y sentido a todo lo demás, a la vida toda, a todo y a todos. Para presentar a Cristo mismo, para no distraer de lo esencial había que quitar lo accesorio del cristianismo, que, aunque fuese bueno y auténtico, restaba potencia evangélica para posibilitar que la libertad del hombre se encuentre con el Espíritu de Dios. 

¿Vamos todos hacia esa dirección de presentar al alejado de manera simple y posible lo nuclear cristiano, aquello que conlleva toda la fuerza del mensaje del Evangelio o tal vez con el tiempo vamos añadiendo cosas que aun siendo importantes y buenas para el cristiano no son lo esencial y sin tener eso en cuenta podemos pensar que falta completar el método pensando ingenuamente que tal vez a los iniciadores se les pasó por alto añadir?

Se trataba entonces y sigue tratándose hoy de huir del cumplimiento chato y sin nervio de los actos píos independientes y estancos de otros actos de la vida, para apuntar hacia el sentido iluminador y dinamizador de la vida entera y plena de la persona.

Pero a Cristo tenía que presentarse al alejado de manera accesible, sencilla, posible, creyendo y confiando en Dios y creyendo y confiando en la persona. Se entiende que el cristiano confíe en Dios, pero ¿y en la persona? Hay riesgos sí, pero en verdad vale la pena correrlos y algunas veces sufrirlos. El otro camino es la norma, el carril, el orden… bueno y estético al principio, para finalmente domesticar y apagar al Espíritu que en realidad siempre debería ser fuente de originalidad apostólica.

Lo esencial es captar esta idea germinal, motivada para acercarnos a las personas sin juzgarlas, conducirlas, reconducirlas, emplearlas ni manipularlas, no buscar que las personas asuman nuevos compromisos por muy buenos que sepamos que son, sino que acepten ellos mismos dar sentido al propio compromiso, al que ya tienen en la realidad, en su vida.

El método para irlo logrando es la amistad, no un compromiso de adhesión, no la asistencia a un acto u otro, no la norma, ni el orden; es el testimonio personal del Cristo Vivo en la normalidad de las relaciones personales, cada uno siendo uno mismo, y es que caminar juntos NO es acompañar, que siempre lleva una carga paternalista.

¿Cursillos debe posibilitar y fomentar el encuentro entre personas o posibilitar y fomentar los actos de la vida de la Gracia?

Por ello todo en cursillos está pensado para posibilitar el encuentro entre personas, que a través de la Gracia también es encuentro con Cristo. Que nos vayamos descubriendo como personas, posibilitado en un clima de alegría por sabernos hijos de Dios y hermanos de Cristo, es la fiesta que nos lanza a la vida, a la vida de cada uno, allá donde el Señor nos ha plantado para ser fermento y transparentar el amor de Dios donde estemos. Mas que predicar el evangelio es ser evangelio, ofrecido en amistad a los demás.

Vamos comprendiendo y descubriendo y comprobando por la misma vida que el trípode de Piedad-Estudio-Acción va asociado al carisma de cursillos Cristo-Persona-Amistad.

El alejado cuando vive un Cursillo y se asombra del gran Ideal de ser persona, persona cristiana en el mundo, descubierta por la Gracia hecho vida en los Dirigentes, no le otorga un carnet de cristiano. El Cursillo posibilita que el encuentro entre personas que viven, intentan vivir o les duele no vivir en cristiano nos sitúa toda el cuarto día en la Santa tensión de ser más y mejor, de conversión permanente.

Es algo tan sencillo, que es fácil y humano que pensemos, siempre supuesta la buena voluntad, que lo debemos mejorar y completar añadiendo a la dinámica cursillista una agenda de actos píos intercalados en la dinámica de la Ultreya y la Reunión de Grupo, pero solamente poniéndonos todos en actitud de servicio y amistad es cuando nos damos cuenta de que su sencillez es garante al ser camino de encuentro y de Verdad.

Somos conscientes que las palabras del trípode Cristo, persona y amistad no pueden captarse en su plena dimensión sin haberlas vivido en vivo y en directo, asombrarse del camino y de sus frutos que nacen de una convicción personal y no de un seguimiento a unas normas, normalmente estériles en la persona y en la vida propia y de los demás.

Volver al Origen, Volver a la Fuentes, Recobrar la vitalidad primigenia, Vivir el Carisma. ¿hay dos Carismas?

Todos los cursillistas están en comunión con el Papa Francisco cuando nos pide a todos los movimientos de la Iglesia que preservemos la frescura del carisma y como dice textualmente “Siempre se debe volver a las fuentes de los carismas y encontrar el empuje misionero para afrontar los desafíos de hoy”, “… abiertos a las sorpresas de Dios que vienen en sintonía con la primera llamada del movimiento, el carisma fundamental”. El desencuentro no viene solamente en afirmar quien o quienes recibieron el carisma de los Cursillos de Cristiandad si no que sobre todo viene de las dos visiones del Carisma del movimiento, dos definiciones, dos puntos de partida distintos y por tanto dos horizontes diferentes y dos actuaciones diferentes.

¿La comunión dentro del movimiento de Cursillos de Cristiandad se nos presenta ya como una Utopía? ¿Es el cristianismo una utopía? 

Estamos plena, alegre y fuertemente convencidos de que es una utopía realizable. A nosotros nos toca sembrar y a otros recoger. Es algo grandioso, maravilloso, vale la pena que toda la vida de uno está orientada y nortada por Cristo y por el amor hacia los demás. El seguimiento y la búsqueda de la verdad no para afirmarse a uno mismo sino para ser uno mismo más verdad será el único camino.

¿Padecemos Eduardismo en Mallorca?

Eduardo nos lleva a Cristo, Cristo es el centro del cursillo. Eduardo nos invita a sabernos persona y no individuo, nos invita a pasar de la norma al criterio, de la obediencia a la convicción, del compromiso a la posibilidad, partiendo todo del saber que Dios me ama, que es anterior al saber que hay que amar a Dios. Eduardo nos invita a experimentar que la forma de convivencia más humana y por tanto más cristiana es la amistad.

Es sencillo y por tanto fácil de querer mejorar, completar, añadir.

Tal vez más importante que el mejorarlo es primero el vivirlo.

El Evangelio no se debe actualizar ni renovar, sino que es el Evangelio el que nos actualiza y nos renueva a nosotros. De la misma manera, lo esencial de cursillos, que es el Evangelio de Cristo, su esencia, su finalidad no tiene que renovarse, votarse cada ciertos años, sino conocerse, estudiarse y sobre todo vivirse. ¿Debe actualizarse el carisma a la luz de los acontecimientos o es el carisma el que alumbra y orienta la persona ante los acontecimientos?

Cursillos pretende ser puro Evangelio hecho vida en la vida de las personas, y por ello vivir desde lo que se podría llamar Evangelio “químicamente puro”.  El cursillo se mueve en lo llamado fundamental cristiano y evita el recargarlo innecesariamente que lo único que haría seria despistar de lo mejor, de lo vital, hacia eso siempre ha apuntado Eduardo Bonnín. ¡Qué regalo de Dios el haberlo conocido! Su fidelidad al Espíritu y a la amistad con todos es algo que ha marcado a miles de personas.

Desde la Iglesia

Es curioso, a veces las palabras diferentes parecen decir los mismo, pero no es así y otras parecidas que matizan un aspecto, parece que dicen lo contrario y que atacan su sentido cuando en realidad son simplemente aclaratorias. En la Iglesia hay cosas extraordinarias y que no son para la iglesia ni para su servicio, sino para posibilitar desde ella misma lo que pretende la Iglesia que es seguir a Cristo y posibilitar, caminar hacia el Reino de Dios. Cursillos son Iglesia, los cursillistas son Iglesia, por eso cursillos actúa desde la iglesia, pero debido a que siempre se ha pretendido emplear la vitalidad del nuevo cursillista (nuevo cristiano) para reconducirlo a diferentes actividades, siempre se ha tenido que aclarar que no son para la Iglesia sino para el mundo, para la vida. Cursillos apunta a una iglesia de personas, personas convencidas de su fe y con vocación de santidad. No se le dice a nadie que tenga ni deba hacer nada concreto, sino que, para ser cristiano, para ser de Cristo, no es necesario apuntarse a nada que no estuviera ya haciendo en su vida antes de ir a un cursillo y descubrir al Cristo amigo, normal y cercano. Seguir haciendo lo mismo que hacías antes de ir al cursillo, pero en cristiano. Los Cursillos no quieren crear nuevos compromisos a las personas, sino que cada uno pueda dar sentido cristiano a los compromisos que uno ya tiene en su vida.

Saber que todo cristiano más que estar al servicio de la iglesia está en realidad al servicio de las personas en actitud de entrega y amistad desde la fe en Cristo, no debería escandalizarnos si sabemos el sentido de las palabras.

Los cursillos de cristiandad no nacieron para dar vitalidad a las estructuras y las organizaciones ya existentes en la iglesia sino para llevar a los más posibles la buena noticia del Evangelio. Nada más y nada menos.

Los Cursillos pretenden constantemente provocar el hambre de Dios en las personas, en lugar de procurar u ofrecer medios para saciarla. En el cursillo el hambre de Dios no surge para ser saciada sino para ser aumentada y fomentada, dándonos cuenta a cada momento de un aumento constante de nuevos horizontes y posibilidades vitales y apostólicos. El Cursillo es de carácter universal, es decir propone vivir en constante y asombrada conversión a cada momento con unos medios al alcance de cualquier y toda persona que quiera seguir a Cristo, ser su amigo. Si alguna propuesta no es posible para algunos por falta de tiempo, conocimiento, dinero, etc., no acierta en lo que propone el movimiento de cursillos cuando es fiel a su idea primera que apunta a la persona y no a su circunstancia, a su posibilidad personal o a su preferencia.

Los cursillistas más que una comunidad cristiana, más que un apostolado organizado, somos una cristiandad en acción, sabiendo que en cristiano toda vivencia es convivencia, para mantener siempre renovada la actitud de hacer camino en compañía. Queremos estar en el mundo, no ser un núcleo de cristianos bien organizados, evitándose de paso así un “cursillismo” ridículo sintiéndonos unos elegidos, ni promover el servilismo interno en la Iglesia, ni un peligroso proselitismo.

El Espíritu Santo, la Vida de Gracia, el camino hacia la santidad como vocación seglar, forman parte del ADN del cursillista, nos ayuda a “momentalizar” la acción de Dios en innumerables momentos de cada día, en la vida. Vemos su acción en uno mismo, en las demás personas, en las circunstancias…

Evidencias olvidadas

Parece una evidencia que todos sabemos que tras un buen precursillo, durante los tres días de cursillo los dirigentes y sacerdotes nos desvivimos y nos ponemos al servicio de los cursillistas, y de igual manera en el poscursillo y en amistad sincera, los cursillistas nos tienen que encontrar con la misma disposición, entrega y espíritu de caridad con la que nos conocieron en el cursillo. Parece también una evidencia que todos sabemos que el secretariado de cada diócesis se pone a disposición y al servicio de los cursillistas para escuchar y canalizar las inquietudes apostólicas de todos y cada uno, entregando al Señor su tiempo, su esfuerzo y su aportación personal. Parece también una evidencia que todos sabemos que un secretariado nacional y un Grupo Internacional se desvive por atender en clima de amistad las inquietudes de cada diócesis promoviendo encuentros entre personas y facilitando a todos la reflexión y profundización en la mentalidad y el carisma del movimiento.

¿Tal vez sean unas evidencias olvidadas?

El hombre y la mujer de hoy, más que respuestas para todo, lo que quiere es poder hacer preguntas, que haya clima donde poderlas hacer, con esperanza y posibilidad de encontrar por sí mismo la respuesta. Se siente más persona cuando pregunta y descubre por ella misma, que cuando acepta una respuesta ya masticada por otros.

El estudio y la formación 

Por eso a veces es más importante contagiar la necesidad de estudio cuando es algo que surge de la inquietud personal de querer saber, de no conformarse, de apuntalar la propia convicción, y no conformarse con el mero deber cristiano de saber una doctrina.

El papel del sacerdote en cursillos y en las estructuras del Movimiento

Nunca podremos agradecer lo que han aportado todos los sacerdotes que han compartido y siguen compartiendo con todos su ilusión, su entrega y su espíritu de caridad. No es algo secundario ni accesorio en el cursillo, es vital. Todos somos y nos sentimos Iglesia, pero de igual forma es el sacerdote parte integrante del cursillo, de la ultreya y su misma esencia exige su continua, alerta y caritativa presencia, no para mandar, sino para compartir en amistad, orientar y ofrecer la certera Dirección Espiritual

Como dice Eduardo:

“Los sacerdotes velarán, avivarán y orientarán a los cursillistas.

En la ultreya, el primer tiempo, que es el destinado a las Reuniones de Grupo, podrán aprovecharlo los Padres para aquellas direcciones espirituales que difícilmente podrían tener lugar en otra parte y a otra hora.

También será éste el momento oportuno para concretar el lugar y la hora en que podrán entrevistarse con quienes, por su talla, conviene que la hagan con mayor detención.

Los cursillistas, a su vez, con la presencia de los sacerdotes en la Ultreya, tienen una espléndida ocasión para poderse beneficiar ampliamente del criterio que siempre ha tenido la Iglesia respecto a la libre elección del Director Espiritual.”

Todos, con nuestra simple presencia, siendo uno mismo, en las ultreyas y actos del movimiento, aportamos mucho más de lo que creemos y pienso que esto se multiplica en al caso del sacerdote.

Clericalismo y laicismo

El asignar alegremente etiquetas de buenos y malos, en función de estar en cursillos en una línea llamada “seglar” o en una línea llamada “oficial” o “clerical” no hace más que ahondar innecesariamente el imaginario abismo con que intentamos separar a unos de los otros, privándonos del bien mutuo y recíproco que un contacto humano y sincero, nos reportaría sin duda a todos, sin embargo ello no nos libera de nuestra decisión firme de  mantener nuestra fidelidad al Espíritu Santo, quien en un momento dado de la historia quiso regalar un carisma concreto a Eduardo Bonnín para el bien de la Iglesia y del mundo.

Querer decidir o incluso desviar el rumbo de navegación de los cursillos sin haber profundizado unos y otros, de manera seria, en el carisma que regaló el Espíritu Santo me parece algo más que irresponsable. No profundizar, difundir e incluso borrar a Eduardo Bonnín, su pensamiento, sus escritos, sus rollos, sus libros y su persona testimoniando el amor de Dios, es borrar la intención del Espíritu. Desconocer la aportación de cada iniciador y valorarlo como Gracia del Espíritu Santo tampoco ayuda en nada. Esto sí que es serio y la fidelidad al Espíritu no debe ser interpretado como un anquilosamiento ni una lucha de protagonistas. 

¿Quién va a negar que el Espíritu sigue y seguirá soplando en la iglesia, y en encuentros de cursillos, complementándola, enriqueciéndola y vitalizándola? pero lo que no va a hacer es contradecirse a sí mismo.

Siempre he pensado que las formas son importantes, pero más importante son las intenciones verdaderas. Si en realidad queremos acercarnos todos y mantener encuentros y construir puentes, evitemos ataques o reproches, ni demostrar autoridad unos y quedar bien ante otros. Dejemos de tratarnos como bandos para realmente comunicarnos como cristianos. La verdad no se posee, pero el que no tenga una actitud de búsqueda de esa verdad, automáticamente ya se queda en fuera de juego.

Empecemos por encontrarnos como cristianos, como cursillistas todos, evitando los personajes para que se encuentren las personas, para dar espacio a la actuación del Espíritu.

La persona, ser perdona

No dudo en absoluto de la buena voluntad de ambas líneas o propuestas, todos queremos el bien, no hay duda.

No sé si es realmente así, pero a mi humilde entender sucede que un punto de partida diferente te hace fijar unas coordenadas diferentes:

Podríamos decir que la línea llamada “seglar” nos presenta un horizonte Cristo-Persona. Para la línea “seglar” el encuentro real consigo mismo es la estructura que hace posible el encuentro con los demás y con el Evangelio, con el Cristo vivo, viviente. Todo en el primer día del cursillo, las meditaciones, los rollos, etc. van en la línea más introspectiva, para que cada uno se vaya descubriendo como persona, dándose cuenta de que dentro tiene un maravilloso mundo interior por descubrir, aceptando sus limitaciones y comprender por consecuencia que puede ser mejor. Ese es el punto de partida necesario para que cuando tenga su encuentro con Cristo lo haga desde su libertad interior.

Para la línea diríamos “oficial” nos presenta un horizonte Cristo-Iglesia. La Iglesia es salvaguarda del verdadero mensaje de Cristo. Su orientación y vigilancia aseguran evitar posibles desviaciones y errores en la transmisión del mensaje del Evangelio. La fidelidad al método y su transmisión debe ser asegurada y unificada desde una estructura organizada y vertical.

Tal vez el centrarse en presentar a Cristo al alejado, sin haber pasado antes por el proceso personal de entrar en uno mismo, sin descubrir que se tiene que partir de la realidad real de uno mismo, muchas veces es perder la oportunidad a que ese encuentro con Cristo no sea del calado total que el cursillo pretende.

El cursillo no tiene que vivirse como un bonito acontecimiento de la vida, sino que a partir de la vivencia del cursillo se viva la vida como un continuo y gozoso acontecimiento, para que por la Gracia vaya siendo todo Verdad, así la vida es bonita, la gente es importante y siempre vale la pena vivir.

La unidad en la diversidad debería ser posible y es posible.

Siendo así el órgano mundial de los Cursillos de Cristiandad debería ser de servicio, plural, rotatorio, abierto a la amistad y al encuentro personal. Debería posibilitar profundizar en el estudio ofreciendo bibliografía y otras publicaciones, organizando y ser puente de encuentros de reflexión para redescubrir y vivir el carisma del movimiento. Ser garante de libertad y apoyo de iniciativas diocesanas.

Sirva esta carta abierta como expresión de simple reflexión personal con la única finalidad de compartir en oración, mejorar desde mi mismo y así poder aportar un granito de arena a que el Movimiento de Cursillos de Cristiandad sean lo que el mismo Espíritu de Dios pensó para el bien de la humanidad a quien tanto ama.
Un fuerte abrazo en Cristo y …¡De Colores!

Ramon Lllull Rosselló Forteza
Mallorca - España

sábado, 12 de noviembre de 2022

Reflexiones de un amigo

Mis queridos y queridas amadas en Cristo:

Lo que van a leer a continuación es una reflexión personal de un cursillista como ustedes, sin ningún ánimo de animadversión en contra de personas que quiero como a todos ustedes.

He leído con particular preocupación las cartas invitación y programa del GLCC para hacer una modificación al estatuto del OMCC en el próximo Encuentro Mundial a realizarse en octubre próximo.

Al respecto, y en mi experiencia de más de 30 años en el MCC quisiera hacer notar inquietudes que comparto con ustedes.

En el caso de Chile, las elecciones de secretariado nacional se realizaron en el mes de septiembre de 2020, asumiendo el nuevo secretariado en el mes de diciembre recién pasado.
Las reuniones de programación de este encuentro por parte del GLCC se realizaron en el mes de octubre y noviembre, en donde la voz del Secretariado chileno tenía el peso de ostentar la presidencia del GLCC. 

En el Manifiesto del Comité Ejecutivo del OMCC a los Grupos Internacionales del 31 de diciembre pasado se realizó un análisis de la “carta de navegación del OMCC” en donde el numeral 5 sostiene que “…es conveniente tomar en cuenta que los cambios cada 4 años de sede del OMCC conllevan cambios en las relaciones y enfoques de este esencial lazo de unión con la jerarquía”. 

En los documentos oficiales del OMCC se insiste en  el mandato de “obediencia al GLCC y al OMCC”, “fidelidad a los estatutos del GLCC y OMCC” “Unidad en torno a IIFF3”, como si ello fuera lo único posible dentro del MCC, y cualquier reflexión en torno a la historia de su Carisma que se está realizando desde hace años incluso mientras se discutía IIFF3, ha sido considerado como un “atentado a la iglesia”, y que quienes piden el regreso al Carisma inicial, sean indicados como rupturistas con la unidad, y quienes reflexionan algo diferente de lo expresamente indicado en IIFF3, estén “fuera de la comunión con el movimiento y la iglesia”. Así lo manifiestan en los comunicados a las diócesis chilenas: “grupo de personas que, rompiendo la UNIDAD, la COMUNIÓN y la FIDELIDAD al Carisma Original, a las Ideas Fundamentales y al Estatuto del Movimiento, aprobados por el Dicasterio para los Laicos de la Santa Sede, actúan por su propia iniciativa particular” (comunicado Secretariado Nacional de Chile, agosto 2020) “es de responsabilidad exclusiva de un grupo de personas que rompiendo la comunión eclesial y la unidad trabajada estos años, actúan por su cuenta y sin ninguna representación de las actividades oficiales del MCC Chile” (Declaración Secretariado Nacional de Chile, julio 2019). 
Se hace también muy evidente que cuando el manifiesto señala “los cambios cada 4 años de sede del OMCC conllevan cambios en las relaciones y enfoques de este esencial lazo de unión con la jerarquía”, están en clara contraposición con lo que aparece en la contratapa de IFMCC 3: “Este libro no es una “biblia” y debe ser leído teniendo en cuenta los setenta años de historia del movimiento, la realidad de la iglesia y el contexto histórico actual. No desarrolla exhaustivamente todos los contenidos del carisma, la finalidad, la metodología y las estructuras del Movimiento y puede ser completado y complementado con otras aportaciones, pero su estudio es indispensable…”. Si Grupos internacionales, Secretariados diocesanos y nacionales, cursillistas cada vez más numerosos en todo el mundo, hacen más énfasis en las ricas aportaciones históricas acerca del Carisma e Historia del MCC, no están haciendo otra cosa que ensanchar el horizonte del estudio que le compete a cada dirigente cristiano.

De acuerdo con lo expresado en el Manifiesto CE-OMCC, en el capítulo 1, en los art. 2 y 3, el OMCC es un organismo de servicio y ejerce su autoridad sobre los GI, los S. Nacionales y los S. Diocesanos dentro de los límites de lo previsto en el presente estatuto y lo que prescribe el Derecho Canónico… “…fidelidad a IFMCC 3.” “…expresión oficial del MCC…”

La pregunta es entonces: ¿no hay nada fuera de lo “oficial”? nada fuera de “la autoridad”? 
En la carta “OMCC Estat.20201209-GLCC Envía proyecto……”, en su letra B, indica que “el actual sistema de rotación automática de los Grupos Internacionales para la elección de la Sede del OMCC y su Comité Ejecutivo que establece el Estatuto, además de no reflejar la realidad del ser y sentir de los Secretariados Nacionales de los distintos países del mundo en que está inserto el Movimiento de Cursillos, impide considerar el peso real y la representatividad de cada Grupo, ya que hay un Grupo con 18 Secretariados Nacionales, un Grupo con 11 Secretariados Nacionales, un Grupo con 7 Secretariados Nacionales y un Grupo con sólo 2 Secretariados Nacionales (producto de que la mayoría de sus miembros no han podido acreditar que el Movimiento está realmente activo, y mucho menos que cuentan con el reconocimiento de su respectiva Conferencia Episcopal).

Esta situación adquiere una especial relevancia, y por qué no decir, gravedad, si se considera que precisamente el próximo Grupo al que correspondería asumir la Sede del Comité Ejecutivo del OMCC, conforme a la actual normativa de sistema de rotación automático, los Grupos GLCC y GECC manifiestan que “no cumple con el requisito de fidelidad al Estatuto y no acepta IFMCC3, lo que lo torna por lo mismo inelegible.”

Aquí es necesario finalizar con dos reflexiones:

¿Porque fue valida anteriormente la rotación entre grupos internacionales y no lo es ahora? 
¿Qué significado tiene la expresión “peso real y representatividad de cada grupo”? Este concepto es ajeno a cualquier presupuesto evangélico, usado en círculos empresariales y políticos para inclinar balanzas de poder, un insulto a los cristianos al ponerlos en calificaciones de “menos categoría” dependiendo el peso del poder que puedan ostentar, en abierta contraposición a la doctrina de Jesús.
¿Porque se quiere establecer un voto censitario  para la elegibilidad de la presidencia del OMCC, en donde resultarían solo dos grupos elegibles rotatoriamente, en detrimento de los otros dos grupos que no tienen “el peso” para optar a la presidencia?

¿El valor de los secretariados nacionales y grupos internacionales está condicionado por la cantidad de diócesis que los componen y no por el hecho de que están constituidos por personas que tienen exactamente el mismo valor en Vietnam o en España?

¿No es acaso una especie de censura que quiere imponer el GLCC y el GECC contra todo lo que se aparte de “la autoridad”, “lo oficial” “lo valido”?

¿Porque se quiere llegar a transgresiones a las propias leyes de cada país, en donde se defienden constitucionalmente la libertad de expresión, de pensamiento y de asociación?

Les abrazo con cariño de hermano.
Luis Martínez

jueves, 6 de enero de 2022

La unidad y la comunión no se dan por decreto

Todos somos testigos de una fuerte disparidad de ideas entre los dirigentes que lideran el OMCC, con el P. Beraldo a la cabeza y los seguidores del pensamiento de los fundadores del MCC, con Eduardo Bonnín como figura sobresaliente.

A decir verdad, cuando yo me fui empapando de todo esto, el camino ya estaba bastante andado, pero algunos documentos me fueron sumamente esclarecedores y me impulsaron a tomar parte inclinándome hacia una de estas corrientes, debo rendir especial reconocimiento al P. Dufaín y al al P. Beraldo, porque sus escritos fueron los que me hicieron adentrar en la situación que vivía el movimiento a nivel Mundial y pude entender la insistencia de Eduardo Bonnín por temas que, desaprovechando imperdonablemente su presencia, tocaba reiteradamente cuando estuvo en Argentina y especialmente cuando pudimos compartir con él un almuerzo en casa, hace ya varios años.

Ahora bien, yo como tantos otros, me pregunto, ¿Por qué se intenta ignorar esta situación desde los organismos internacionales? ¿Es bueno que todos tengamos que leer entre líneas unas cartas (me refiero a las mensuales del OMCC) que siempre están contestando y aclarando ideas a alguien o abriendo el paraguas por algo, en lugar de tomar el rumbo de la sinceridad, sencillez, franqueza, y fraterna oposición de ideas, como las que se cruzaran tiempo atrás el Padre Cesáreo Gil Y Eduardo Bonnín, cuando no teníamos Internet ni cosa que se le parezca?

¿Por qué se ignora lo que todos sabemos? Resulta chocante que en las cartas y escritos del OMCC, uno no encuentra un solo renglón que enfoque este dilema con franqueza y sencillez, con transparente intención de mostrar ambas caras de la moneda y de tratar de alentar a trabajar a todos en pos de encontrar los puntos de coincidencia más relevantes y de señalar los conflictivos, los no resueltos y pedir que se creen grupos de reflexión, para que trabajen buscando líneas de esclarecimiento y por sobre todo y a mi entender, de sentir desde el corazón que este es el camino más viable hacia la tan mentada y querida “unidad”...

Cuando uno lee esos escritos, todo parece ya dirimido y solucionado, estamos todos ante “La Verdad”, que es por supuesto: “nuestra verdad”, la de los que estamos de este lado... y que por ser tan verdadera, no merece ser asaltada por la temida embestida de quienes se atreven a ver “Otra Verdad” ... Repito, ni un solo renglón que apunte con sencillez a decir, esto nos pasa y no estamos en coincidencia unos y otros.... o, estamos viendo como acercar posiciones sobre algo que vemos de forma muy distinta unos y otros, aunque amamos todos a Cristo y al Movimiento.

Pero sin embargo, uno encuentra si, renglones y renglones, que pretenden empujar a todos a que aceptemos, como clarísima e incuestionable una de las dos corrientes de pensamiento (la del OMCC) y que aceptemos que así se logrará la deseada y soñada: “unidad” y “comunión” en el Movimiento de Cursillos de Cristiandad....

Resulta evidente que para el P. Beraldo y los demás integrantes del Comité Ejecutivo, la comunión y la unidad son muy fáciles de lograr, basta con que todos aceptemos, lo que se propone con insistencia que sea aceptado por todos...??? ¿Se dan cuenta que sencillo es? Se dan cuenta como esos escritos mensuales empujan y se esfuerzan, para que todos nos decidamos a atravesar la puerta de un único mensaje: “Consolidar al Estatuto recientemente aprobado, revalorizar a Ideas Fundamentales y escuchar a los encuentros Mundiales, que son los que nos van a decir a todos, con autoridad y en verdad, que es cursillos y que no”. Y toda intromisión, pensamiento no alineado, deseo de acercarse a la posición sustentada por otros (que es una sola, no son dos, ni tres... solo la otra línea de pensamiento, apegada a lo fundacional) es un movimiento en pos de la ruptura, la división, la discordia, la confusión... hasta el punto de corre el riesgo de convertirnos, si a esos pensamientos nos sumáramos, en “piedra de escándalo” ..... (ver carta mensual de Abril del OMCC:.. “Sobretodo porque, ahora, el OMCC ya tiene su Estatuto aprobado por la Santa Sede y, por lo tanto, todas las conclusiones que sean aprobadas por un encuentro Mundial, se harán obligatorias para todos los Grupos Internacionales, Secretariados Nacionales y Diocesanos, bajo la pena de ruptura de la comunión. Y todos estamos muy concientes de que, al acontecer tal ruptura, el MCC acabará por convertirse en escándalo para el Pueblo de Dios y en un pésimo testimonio para el mundo...-”

Si esto no es así y solo es una ilusión óptica de este hermano cursillista, de este recóndito rinconcito del Cono Sur, ¿Por qué tanto esfuerzo por hacer entender a todos que hay que alinearse tras los Estatutos recientemente aprobados por el Pontificio Consejo Para Laico? ¿Por qué tanto esfuerzo por hablar de unidad, sin mencionar nada, pero nada, sobre los puntos en discusión que alejan ese ideal de unidad? ¿Por qué no figura en la Página Web del GLCC, en la lista de pensadores del MCC, los escritos de Eduardo Bonnín, Forteza, Valls, Punyed o Cascone entre otros? ¿No es más ético, corrijo, no vale lo de ético, no es más evangélico, incluir en la búsqueda de la verdad a mis hermanos pensadores, aun cuando me sacudan un poco sus pensamientos, frecuentemente contrarios a los míos? ¿Es evangélico, iniciar cada carta con una cita evangélica, para tras cartón quitado lanzarnos a embanderar nuestras ideas ignorando las del prójimo... de que sirve citar el Evangelio, si lo que escribo a continuación ya sea por la forma o por el contenido, no agrada al Espíritu que lo ilumina? ¿Rompe la unidad mi hermano si no piensa igual que yo o igual a los que han ganado la última votación.... no sabe nada de comunión, quien no comulga con mis ideas? Que me perdonen los que viven sintiéndose molestos, porque nos molestan estas cosas, pero es en verdad lo que sentimos cuando tenemos en nuestras manos esos escritos.

¿Por qué se ha hablado tan poco y escrito menos y lo poco que se ha escrito ha sido carente de toda calidez, sobre el encuentro que han tenido en Mallorca las autoridades del OMCC con Eduardo Bonnín, el único sobreviviente de los iniciadores y fundadores de los Cursillos de Cristiandad? ¿Habrá sido tan ríspido el encuentro que lo más positivo haya sido acordar un pacto de silencio? Estas preguntas nos las hacemos, los simples cursillistas que nos interesamos por lo que pasa con nuestro Movimiento, un poco más allá de nuestra Diócesis y nos duelen y nos preocupan.

Otras preguntas que nos solemos hacer pasan por el: ¿Qué lugar ocupan la reunión de Grupo y la Ultreya en el pensamiento de los hermanos que conducen el OMCC?¿Es verdad que le restan valor a la Reunión de Grupo y piensan que sirve sólo como una tertulia entre amigos que terminan tomando un cafecito y nada más, o no es así y piensan que tiene un incuestionable valor como herramienta del poscursillo ¿Se pretende impulsar, desde el OMCC, la creación de otras estructuras fuera de las tradicionales Escuela y Secretariado?¿Tienen los laicos un papel preponderante en la conducción del Comité Ejecutivo o es un mero acompañamiento a una conducción fuertemente clerical? ¿Que opinan de los cursillos mixtos... y de los de solo dos días? ¿Piensan ustedes que los cursillos han sido pensados para la conversión de la persona o del mundo? ¿Deben los cursillistas contentarse con vivir su Fe, apuntalándola en la Piedad, el Estudio y la Acción o deberían sumarse siempre a un concreto Plan Pastoral?

Son muchas las cosa que nos gustarían que nos aclararan, por sobre la puntualización de unos Estatutos, que han sido paridos en plena discordancia entre “pensadores” y que gracias a Dios vemos que lo han sido “ad experimentum” por algunos años.

Cuando desde un órgano de “servicio y coordinación”, una idea intenta ser impuesta a todos y cuando para ello se recurre al archigastado método de despreciar, descalificar, desautorizar o incluso ignorar (observen que va en negritas) toda otra idea que se oponga a la misma, estamos hablando de manipulación de ideas. Sí, aunque no nos guste escuchar que se diga eso, aunque prefiramos ponerle el disfraz de: oportuno intento de esclarecimiento, esfuerzo por servir desde esta estructura a la unidad, apasionado interés por evitar la dispersión, cumplimiento del deber en aras de preservar la Esencia, la Mentalidad y la Finalidad....

¡Que fácil es pedir que seamos todos uno, tras nuestras ideas!... Que fácil es descalificar y señalar como disgregador y falto del sentido evangélico de comunión, al que no piensa en línea con mis pensamientos... al otro, al que considero opositor....

Con tristeza vemos plasmado este método en personas que deberían ser fuente de armonía y de unión. Fuente de búsqueda de comunión, de tolerancia y de apertura al diálogo. La unidad y la comunión no se dan por decreto, ¿No lo sabían?

La vida y en especial la vida conyugal, nos enseña lo que significan las palabras unidad y comunión y también la palabra reconciliación, sin necesidad de muchas explicaciones.

Esta última palabra, reconciliación, merece incluirse en este cúmulo de argumentos, por que no es ajena al problema, yo la veo más como precediendo a las palabras “unidad y comunión”, que quedan como descolgadas si no hay reconciliación.

Me refiero a la vida conyugal porque se presta al dedillo como ejemplo. Con Susana llevamos más de 30 años de casados, nos queremos y somos concientes de que hemos dado siempre, a nuestras hijas, familiares y amigos un buen testimonio de amor conyugal. Pero más de una vez Susana y yo... hemos tenido lo nuestro, hemos discutido y aunque en muy contadas ocasiones, recuerdo habernos ido a dormir sin hablarnos, enojados y sin reconciliarnos, sinceramente no recuerdo los motivos de la pelea, debe ser porque nunca hubo algo de mucho peso, pero seguro que ambos estábamos dolidos, nos sentíamos ofendidos, lastimados... por el otro. Y cuando el que ofende es un ser querido, cercano, la herida es más grande y duele más.

Yo no me imagino, pasada la noche, cuando después de la pelea comienzan las primeras ideas de reconciliación, un intento por parte de alguno de los dos que se expresara en esta línea. –“ Mirá Susana, te recuerdo que vos y yo estamos casados por Iglesia y que nos une un sacramento y no cualquier cosa... Que ambos recibimos ese sacramento con plena libertad y estando en sano juicio y que el matrimonio te obliga, por haberlo prometido ante el altar, a amarme y respetarme hasta que la muerte nos separe. Quizá se te haya olvidado y te remito a “Familiaris Consorte”, que el matrimonio es indisoluble, que este tipo de disputa no se condice con lo prometido y debilita el vínculo conyugal, que todo acto que hiciere peligrar la unidad en el matrimonio, se transformaría para nuestras hijas en piedra de escándalo y estaríamos dando un pésimo ejemplo para con ellas y para con la comunidad de cursillos que nos cuenta entre sus dirigentes y miembros de la escuela... y te recuerdo que de continuar en esta línea te estarás oponiendo a lo que la Santa Iglesia Católica obliga y te estarás autoexcluyendo de tu condición de esposa cristiana...”

¿Ven ustedes alguna posibilidad de reconciliación acumulando argumentos como estos, por más acertados que sean? Y comparando el ejemplo con la realidad que enfrentamos en el Movimiento de Cursillos, ¿Ven ustedes alguna razonable intención conciliatoria en la carta de Agosto del OMCC? Los remito a ella y no se las transcribo, por que siento vergüenza ajena... Sinceramente, creo que si un grupo de personas quisieran intencionalmente provocar una ruptura y división en el Movimiento de Cursillo a nivel mundial, no lo podría hacer mejor que nuestros hermanos empeñados tan enfáticamente por forzar una unidad... ¿Nadie ve esto en el Comité Ejecutivo del OMCC? ¡La unidad y la comunión no se dan por decreto!

La unidad y la comunión suelen ser fruto del mancomunado esfuerzo por amasar con humildad, amor, tolerancia, respeto, delicadeza y mucho evangelio, eso que quiere darse para el bien de la Iglesia, aprovechando al máximo las posibilidades que el carisma de nuestro Movimiento le ofrece. Pero fuera de ese contexto...¡hummmm!, verde que te veo verde...

En reiteradas oportunidades las cartas mensuales del OMCC, intentan inyectar la idea, errónea para muchos, de que el grupo que lidera el OMCC y que todos conocemos enfrenta las ideas fundacionales del MCC, es el portador de la verdad, de la única verdad y que toda otra verdad que se oponga a “esa verdad”, es fuente de ruptura, de escándalo eclesial y de inaceptable desobediencia. Esa forma, ese trato poco evangélico, es el que me impulsó a buscar y adentrarme en las raíces del Movimiento, en los escritos de Forteza, en las reuniones de Calas Figueras y en los pensamientos de Eduardo Bonnín. Todo lo cual me ha hecho gustar de las ideas fundacionales a las que tan olvidadas y en parte ignoradas, tenía.

Cómo laico, no puedo menos que sentirme escandalizado por este retroceso que, sin darse cuenta y por torpeza, descontando sinceramente toda posibilidad de mala intención, impulsa el OMCC, en el cual se destaca como nunca, en lugar del servicio humilde y la apertura al diálogo, el gusto por el fuerte manejo del timón, que se mueve y trabaja permanentemente, eludiendo todo pensamiento, idea, argumento, bibliografía, etc. que muestre un lado de la verdad, que se oponga a la que el OMCC embandera como “única y obligada verdad” y no logro entender los esfuerzos “autoritarios” que se ejercen desde el mismo, para alinear a los cursillistas del mundo entero, cual ovejas sin pastor, tras el camino que el Organismo considera correcto, silenciando todo otro pensamiento, incluso proveniente de una de las mentes más preclaras, sino la más preclara, que ha tenido el MCC, como lo es la de su fundador Eduardo Bonnín. Que desde hace tiempo viene señalando los desvíos a los que se arriesga someter el MCC y el sesgo clericalista que se pretende imponer al mismo desde sus estructuras Internacionales.

Hermanos del Comité Ejecutivo del OMCC, cuando uno camina por el camino correcto, no se lo tiene que pasar dando explicaciones del por qué de cada paso que se da.

Un ejemplo de la vida cotidiana nos puede mostrar que hay más evangelio en los valores que lo mundano ha ido instalando en la sociedad, que el que ponemos “los conversos”, los hijos de la luz, en los asuntos de Dios. Soy médico anestesiólogo y en los innumerables congresos, meetings..., reuniones y eventos científicos a los que he asistido, nunca he visto a un expositor presentar una técnica anestesiológica, ni a un nuevo fármaco, ocultando ex profeso las opiniones que contradicen las bondades de ese fármaco o de esa técnica. Eso en medicina es inaceptable, es inmoral, es poco ético, es ocultar información y por lo tanto es inaceptable, violatorio de todo rigor científico y se considera “manipulación intencional de la verdad”, un hecho desdeñable y objeto de descalificación para la comunidad científica.

Hoy vemos con ojos atónitos como desde el OMCC, se ofrece una vertiente del pensamiento esencial de los Cursillos de Cristiandad, con un absoluto ocultamiento de la otra vertiente, con un absoluto oscurecimiento de la misma y un descabellado intento de “llamar a la unidad”, enfilando a los hombres y mujeres cursillistas del mundo, tras “la verdad que yo deseo sea aceptada por todos como la única y real verdad”.

Si las palabras poco ético o inmoral, en el terreno científico, le suenan al hermano lector como muy duras, ni que pensar de esta que nos cala más hondo en el terreno eclesial y que les pongo “en negritas”: “poco evangélico”. Porque no hay en lo evangélico nada que lleve al hombre a aceptar por imposición lo que debe acoger por conocimiento o por fe.

No hay piedra de escándalo en los que disienten sobre el pensamiento de otros con nobleza de corazón y por convencimiento, lo hay cuando se intenta violentar la libertad de los hijos de Dios a pensar, discernir, discutir y buscar la verdad intentando: imponer, dominar y obligar a aceptar una verdad que todos sabemos y entendemos, está en el tapete y debe ser tratada por eso con una delicadeza, prudencia y respeto que deje ver, en las formas y el modo, la bondad y consideración de los hijos de la luz... Porque si así se mueven los hijos de la luz, que podemos esperar de los de la oscuridad...???

El joven rico, era un fiel cumplidor de reglas, normas, estatutos, mandamientos, leyes... etc, etc....pero ni su nombre quedó registrado en el Evangelio, San Francisco vendía los bienes de su padre y se los entregaba a los pobres... pero por amor a Dios y a los pobres y no por amor a las faltas. Y no nos quepa ninguna duda, Francisco conoció a Jesús y sirvió a Jesús mucho mejor que el joven rico...

A propósito de las cartas que puntualizan el deber que tenemos todos de aceptar lo que produce el OMCC que ha sido elegido por legítima elección y mayoría de votos, me viene el recuerdo de una escena evangélica: la tarde en que Pilatos pidió al pueblo que “votara” sobre quién debía dejar en libertad para crucificar al restante, el pueblo elegido, el pueblo judío, logró que Barrabás ganara por amplia mayoría... Pero a Dios le debe haber importado un bledo ese recuento de votos, seguro, pero seguro, que hubo un grupo pequeño que no adhirió, porque estaba del lado de Jesús o porque estaba lo suficiente confundido sobre que decidir como para no comprometer la vida del acusado.

Les he escrito esto con un lenguaje muy sencillo, porque no tengo otro y con un inocultable apasionamiento, porque así soy yo y porque así me entregaron “el mensaje” mis hermanos hace ya 25 años cuando viví esa experiencia inigualable de un cursillo y tanto, tanto se los agradezco.

Les pido por favor a los que he molestado con estos argumentos que no consideren a nadie alineado con los mismos, a lo sumo un puñado de amigos que se que son de este parecer, entre los que debo incluir por especial encargo, a mis hermanos del Secretariado de la Arquidiócesis de Resistencia y mucho menos a mis hermanos de la Mesa Nacional de Argentina, a los que aprecio y no deseo molestar, pero que me han hecho sentir tan orgulloso de ellos, cuando leí el manifiesto que hicieron conocer al mundo entero en el comienzo de este año.

Y además, después de todo, hay que tener en cuenta que uno escribe con mucha libertad y un poco de ligereza cuando sabe que nada de lo que dice tiene valor canónico (ver carta mensual del OMCC de Octubre del 2004 y más recientemente Agosto 2005).

Que mi corazón y el de mis hermanos que no comparten este parecer, aprendan juntos a latir sin endurecerse y que el Espíritu de Dios los vaya trabajando cada día para hacerlos permeables a las ideas de los demás, sin perder convicción, ni intentar someter ni dominar a nadie, para beneficio del Movimiento que tanto queremos y para merecer ser considerados por Cristo Jesús, como obreros de su mies.

Y que el lema del próximo Encuentro Mundial,”Que todos sean uno...para que el mundo crea”, no sea solo un lema, sino un humilde punto de inflexión y de arranque en pos de su consecución.

Horacio “Bocha” Rivero

Pres. Secret. MCC. Arquidiócesis de Resistencia Chaco Rep. Arg.

jueves, 14 de abril de 2016

IDEAS FUNDAMENTALES – “Expresión oficial del MCC”


ASUNTO:         BOLETÍN MENSUAL DEL OMCC, ABRIL 2016.
                        IDEAS FUNDAMENTALES – “Expresión oficial del MCC”

Hemos recibido esta reflexión del Presidente del comité Ejecutivo del OMCC a cerca de las Ideas Fundamentales, presentada recientemente en la reunión del GECC en Freising-Munich-Alemania.  Tratándose de una opinión de nuestro hermano en Cristo, Francisco Salvador, Presidente del OMCC, me permito hacer algunos comentarios, con el ánimo de aclarar ciertos conceptos que me parecen importantes en esta hora de los Cursillos, especialmente cuando se aproxima 2017, año en que celebraremos el centenario natal de Eduardo Bonnín, nuestro fundador, y los 73 años del Movimiento, simultáneamente con el Centenario de las apariciones de la Virgen de Fátima en Portugal.
Honestamente es la primera vez que leo que el propósito de IFMCC I fuera “un intento para actualizar el Movimiento a la luz de las resoluciones del Concilio Vaticano II”, tampoco que el libro “intentara conciliar dos corrientes principales que desde mucho tiempo convivieron dentro del MCC”, sobre si se trataba de “un MCC para el mundo (incluyendo la Iglesia) o un movimiento para la Iglesia (que pertenece al mundo).
Me remito a la presentación del libro, escrita por el Coordinador del trabajo de redacción, el Secretariado Nacional de Venezuela:
“En noviembre de 1972, Movimiento celebró su III Encuentro Mundial en Mallorca, España. Allí, por una parte, se pudo constatar la madurez de los cursillos a nivel mundial; pero, por otra, se reconoció la necesidad de un libro que, a tiempo, ‘reflejara lo principal, lo que identifica y caracteriza al Movimiento en todo el mundo, lo que todos los países y todos los dirigentes deben sostener, si quieren conservar el Movimiento idéntico a sí mismo’”.
La confusión sobre la finalidad del MCC en luz de su Mentalidad, fue creada en Bogotá durante El primer Encuentro Latinoamericano, convocado para agosto de 1968, es decir apenas cuatro años antes del III Encuentro Mundial en Mallorca.  Allí se cambió la finalidad del Movimiento, con la redacción de la nueva definición del MCC. Vale la pena leer sobre la preparación y lo que finalmente aconteció en Bogotá, ver Cursillos de Cristiandad abiertos al futuro, capítulo IV, págs. 395 y ss.
La definición de marras, misma que cita ahora IF3 40, fue ratificada en El encuentro mundial de Tlaxcala, México, 1970.  El recuento de lo acontecido en Tlaxcala constituye el capítulo V de la obra citada. 
Lo que, si es cierto y que aún no es objeto de profundo análisis, es que el Movimiento había sido “secuestrado” por la jerarquía, según lo declaró Eduardo Bonnín, lo que le valió ser “silenciado”, por muchos años.  Quizá es a esto que se refiere Francisco en su reflexión.
Creo que no es “normal” desviar una obra, en este caso el MCC, de su Carisma Fundacional.  Si eso no hubiese ocurrido, no estaríamos en la encrucijada de tener que “volver a las fuentes”, retornando a las Ideas fundacionales.
La idea de “una nueva evangelización” fue lanzada en 1980 y Cursillos la hizo suya en ocasión de la celebración, en Sto. Domingo, República Dominicana de los 500 años de la llegada del Evangelio a la América. 
Si revisamos cuidadosamente IFMCC II, encontraremos que contiene más citas de Ch. FL que de los libros y/o documentos de Cursillos producidos hasta la fecha de su publicación.
Sobre la labor de la comisión de redacción de IF3, habría que escuchar o leer a por lo menos dos integrantes que han dado a conocer públicamente ciertas interioridades de lo acontecido en el seno de la misma, para comprender mejor algunos criterios vertidos en la redacción final, así como del procedimiento de votación seguido en Brisbane, Australia.
Me parece acertado “El reconocimiento de IF3 como libro en orden a la comunión y guía de orientación del MCC”, el subrayado es mío, para resaltar esta actitud. 
El texto incorpora parte de la historia, ya que incluye a Mons. Hervás y al P. Gayá como iniciadores, siendo que la verdadera historia da fe de otra cosa; especialmente en cuanto a fechas, que descalifican por si solas, el protagonismo que se les atribuye.
No veo por qué el texto de IF3 tuviera que adaptarse al Estatuto [ que al final va a resultar intrascendente ],  cuando éste lo es del OMCC en su calidad de interlocutor del Movimiento ante la Santa Sede en caso necesario.  La diocesanidad del MCC le da su autonomía dentro de la estructura jerárquica de la Iglesia.
Recordemos que el MCC es anterior al OMCC, 1944 vrs. 1980.
Si la finalidad del Movimiento se resume en “proclamar la mejor noticia, de la mejor realidad, que dios, por Cristo nos ama; por el mejor medio, que es la amistad, hacia lo mejor de cada uno, que es su ser de persona”; siendo Cristo el mismo ayer, hoy y siempre; siendo el hombre creado a Su imagen y semejanza; no creo que haya “necesidades” ni “desafíos”, en el orden su la salvación, que sean distintos para el hombre de las cavernas como para el hombre de la era de las computadoras.
Por tanto, no parecen válidos os contenidos de los numerales 17 y 18 citados por Francisco. Por lo mismo, habría necesidad de “re-escribir” las IF3Ed, si precisamente es de las fuentes originarias de donde nacen todas las ideas expuestas en la obra.  Esto nos lleva a descartar el adjetivo dado a Eduardo Bonnín, “laico predominante”, cuando fue él la persona escogida por el Espíritu Santo para instilar (en él), el Carisma del Movimiento.  Mucho menos se puede aceptar el papel de un “grupo de cristianos” rodeando a un Obispo y a un sacerdote, nombrado por el propio obispo como consiliario.
Lo que sí se debería resaltar es el hecho inédito del obispo, quien, para darle ingreso al Movimiento a la Iglesia, se basara en el testimonio de un grupo de jovencitos, los seguidores de Eduardo y participantes a los cursillos celebrados antes de su consagración; y que luego intercediera ante Roma para la aprobación final de Cursillos.  Esta actitud de Mons. Hervás fue de valentía y confianza ante la manifestación clara del Espíritu Santo.  Simplemente viendo la fotografía de los 14 asistentes al primer cursillo en Cala Figuera en agosto de 1944, se puede uno imaginar el grado de fe en el grupo que acompaña a EB y que luego, acogiendo la moción del ES, colaboraron con él en la extensión del Movimiento.
Sabemos que a Mons. Hervás, esta decisión le costó el exilio de Mallorca hacia Ciudad Real.
Entrar en el análisis de las “ideas fuertes” significaría hacer un estudio intenso de toda la obra.  En cuanto a los “conceptos que marcaron la diferencia”, cabe indicar que los cuatro primeros son muy importantes y es adecuado resaltarlos, dada la vivencia de Iglesia transmitida por el Papa Francisco.
El quinto de estos conceptos, sobre los rollos del Cursillo, puntualiza, al menos para mí, un detalle especial.  La forma en que son presentados las meditaciones y los rollos (sin hacer distinción de rollos sacerdotales y seglares), merece un comentario aparte.  Ver IF3, capítulo 8, numerales del 234 al 250.
Para quienes tenemos “escuela” y vivencia de ser dirigentes, especialmente quienes hemos integrado un equipo de dirigentes, la lectura de los numerales mencionados va permitiendo que “descubramos” el nombre de los rollos y su contenido, las negritas ayudan.  Para una persona en condiciones distintas, esto se hace difícil si no imposible. Ignoro cuál es la razón detrás de este tipo de redacción, especialmente en un volumen que tendría que ser lo más claro y didáctico posible.
Así mismo, esa vivencia permite recordar cuáles son los rollos asignados a un sacerdote o religioso, algo que tampoco se indica en el capítulo 8.
Aunque el inciso a), del numeral 219, señala que los rollos (por favor obviemos la palabra ‘charla’) “están concatenados lógicamente”, su presentación sin título definido y en forma tan escueta, no permite a un lego percatarse de algo tan importante en la descripción de este segundo tiempo del Movimiento. El símil sería llegar a una ciudad sin direcciones ni señalización.
Lo anterior lleva a concluir que va a ser necesaria una labor de Escuela en la preparación de los dirigentes, en especial con los llamados a integrar equipo.  La pregunta surge inmediatamente:  ¿con qué libros o materiales de referencia?  Nuevamente, para un dirigente “antiguo”, quien normalmente cuenta con suficiente material físico y con su bagaje de experiencia, esta situación no será óbice para cumplir con su cometido.  Pero, para los dirigentes novatos, que únicamente han leído las IFMCC II y quizá la anterior, la cosa se complica.
Recordemos que hasta hace muy poco se decía que la única referencia oficial la constituía la “biblia del movimiento”, IFMCC. Aún en esta IF3 se lee que constituye el único texto oficial. Y para complicar las cosas, en más de un país, los Secretariados Nacionales, más que los diocesanos, se han convertido en torres de mando que, cual policías de tránsito, marcan las vías a seguir e imponen ‘lecturas obligadas’ de documentos que no son precisamente del MCC.
Respecto a esta situación, en el intercambio obligado con dirigentes de otros países, nos hemos enterado que IF se lee y utiliza casi con exclusividad en los países que son miembros del GLCC. Según parece, otros países no lo utilizan;  si lo hacen es como referencia. Mallorca, por ejemplo, ni siquiera lo reconoce;  en la isla siguen utilizando los esquemas originales ideados por EB, con óptimos resultados.  Pregunto:  ¿Qué usan los países que tienen horarios recortados a dos días, o bien los que realizan “cursillos” mixtos?
Por cierto, en la descripción de esta nueva edición ha quedado fuera el rollo El cursillista más allá del Cursillo.  Otro fallo garrafal es el nombre, encubierto, de las meditaciones.  Por ejemplo, en el tercer día la meditación siempre ha llevado el título de “Mensaje de Cristo al cursillista”, es concreto no va en abstracto. Es así porque, si decimos que todo el día está iluminado por la meditación, el mensaje es para cada uno, ¿por qué entenderlo de otra manera? Y, ¿qué decir del cambio del nombre del rollo Estudio del ambiente, por La fermentación evangélica de los ambientes? (IF3-250) recordemos que EB diseñó todo el contenido del Cursillo y de los rollos (menos Ideal), en función precisamente del análisis hecho por él al ambiente por el que transitaba la vida de sus compañeros de armas.
Estos cuestionamientos se pueden aplicar en otros ámbitos del Movimiento, para descubrir que realmente “los cursillos están aún por estrenar”, pese a que decimos conocer la obra.
Una conclusión que es inadmisible es la siguiente: “Con la aprobación definitiva del Estatuto del OMCC por el Pontificium Concilium Pro Laicis, [ CPL ], es conferida a la organización mundial (OMCC) autoridad por los Grupos Internacionales y toda Secretarías Nacionales y Diocesanas”.  Debe leerse:  “[…] autoridad sobre los Grupos Internacionales y todos los Secretariados Nacionales y Diocesanos”;  hay un error de traducción del portugués al español.
Ya mencioné antes el carácter del OMCC y su conformación en el año 1980.  A esto debe agregarse que el OMCC cambia de sede cada cuatro años y su integración responde al criterio de quienes conforman los organismos internacionales, a la agrupación de países que rotan incluso la sede de estos organismos.  De la Introducción al Estatuto, numeral 07, copio: “[…] Los Grupos internacionales y el Organismo Mundial de Cursillos de Cristiandad (OMCC) están al servicio de la comunión eclesial, de la unidad, de la información, de la coordinación y del apoyo”.  Ver también: IF3 – 336 – 339 – 341 – 344.
Es conveniente recordar y aclarar que El Movimiento de Cursillos de Cristiandad es eso: un movimiento, no una asociación;  no realiza elecciones formales de los dirigentes que conforman las pocas estructuras que tiene;  los cursillistas no delegan representatividad; la autoridad de los secretariados es reconocida por el obispo o por la conferencia episcopal del país en el caso de los secretariados nacionales.  Hasta allí.  Los Grupos internacionales y el OMCC son entidades de servicio creadas por la dirigencia del MCC, sin sanción eclesial. De allí nace la necesidad de que el CPL aprobara el estatuto del OMCC como interlocutor del MCC ante la Santa Sede.
El Código de Derecho Canónico no define lo que debemos entender por “Movimiento”. Apenas se ha llegado a definir, no la naturaleza, pero si la función de los llamados ‘movimientos eclesiales’ en la pastoral diocesana.  Entiendo que los movimientos responden a las mociones del Espíritu Santo, por lo que no puede agotarse ni su propósito ni su número.  El MCC tiene el mínimo necesario de organización y depende del obispo diocesano, quien tiene la potestad de admitir o no al movimiento en la Iglesia particular a su cargo.
Es difícil imaginar nada más simple que la administración de la Iglesia. En ella se reconocen tres niveles autónomos:  el papa, el obispo, el párroco. Esa estructura es incluso envidiada por los países y las grandes empresas y se menciona como ejemplo, por su sencillez, en los libros de texto de la carrera de administración, en famosas y connotadas universidades del mundo entero. ¿De dónde nace la idea de burocratizar la estructura del MCC?
Desde el punto de vista de la Iglesia misma, ¿admitiría un Obispo estar sujeto a la supuesta ‘autoridad’ de un OMCC o de cualquier otro estamento del Movimiento? Yo lo dudo.
Está claro que estos temas:  la supuesta autoridad del OMCC y la razón de ser y funcionamiento del CPL, no pueden ni deben agotarse en estas cuartillas cuyo propósito es otro.
En cuanto a que “el libro relata la historia, destaca su carisma y revela la mentalidad, finalidad, estrategia y método del MCC…”, me parece que tampoco es 100% aceptable.  Ya mencioné antes algunos aspectos relacionados con unos de estos temas. En donde encuentro aún la mayor falla, es en aceptar como bueno el contenido del Numeral 40, como “descripción básica del carisma del MCC”.  Se utiliza la definición convenientemente redactada en Bogotá en 1968, para mal utilizar el MCC como fuerza de choque ante el embate de la ideología izquierdista del momento que permeaba las estructuras sociales latinoamericanas.  Insisto en la lectura de “Cursillos de Cristiandad Abiertos al Futuro” capítulo IV.
En el libro IF3 no se menciona para nada la descripción (definición) que del movimiento hizo su fundador, Eduardo Bonnín.
La interpretación que hace Francisco Salvador de las frases del Estatuto sobre la misión asignada al comité ejecutivo del OMCC, es limitada. No se debe olvidar que la redacción del documento es fruto de la participación e intervención de varios dirigentes, sacerdotes incluidos, a lo largo de casi dos décadas que duró el trámite; que, dicho sea, no fue explicitado en su momento en el seno de algunos secretariados.
La mención de las funciones de autorizar, revisar y aprobar la llamada “literatura oficial del Movimiento”, nos debe llamar la atención a los dirigentes para no caer en la trampa de una mordaza o censura al pensamiento ya expresado o por expresar en el futuro.  Baste revisar la producción literaria que hay sobre el Movimiento de Cursillos de Cristiandad, especialmente desde la década de 1980 a la fecha.  Los dirigentes no deben olvidar que existe la Escuela como organismo de discernimiento, igual que los Encuentros Nacionales y/o regionales y el encuentro mundial.  El material producido en términos de conclusiones de tales eventos será el que llegue al OMCC para su coordinada difusión, no para su sanción y/o aprobación final.
Es curioso, pero la Conclusión de la reflexión comentada, encierra frases que ratifican lo aquí expresado, sin que mi objetivo haya sido precisamente buscar una coincidencia de pensamiento, ¡qué bueno que así sea!  Demos gracias al Espíritu Santo por su iluminación y participación.
Gracias a Francisco Salvador por esta Reflexión, que antes no se hubiera dado.  Se necesita una actitud valiente y decidida para, desde el cargo ostentado, arriesgarse a provocar reflexiones como la presente, que a no dudar sirven para edificación de todos los dirigentes de este nuestro querido Movimiento.  DE COLORES.

Rodolfo Letona C.


12 de abril de 2016
San Francisco Zapotitlán, 
Suchitepéquez, GUATEMALA

domingo, 31 de mayo de 2015

El Comité Ejecutivo del OMCC esta acosado

 
 
EL COMITÉ EJECUTIVO DEL OMCC ESTA ACOSADO POR GRUPOS DIVERSOS QUE PRETENDEN CAMBIAR SU ACCIONAR.

YA VA MÁS DE UN AÑO QUE LOS PORTUGUESES CUMPLEN CON SU POSIBILIDAD Y NO SE ENTIENDE A DONDE QUIEREN ARRIBAR LOS QUE LES QUIEREN HACER CAMBIAR.
DIOS AYUDE A LA SEDE DE PORTUGAL DEL OMCC EN LA COORDINACIÓN DE LA ACTIVIDAD DE LOS GRUPOS INTERNACIONALES QUE LO COMPONEN. SU LABOR ES RECONOCIDA POR EL CONSEJO PONTIFICIO CONSEJO PARA LOS LAICOS.

Editorial De Colores
INTEGRANTE DEL COMITÉ EJECUTIVO COMPARTE NOTICIAS DE LA SEDE DEL OMCC 
Editorial De Colores

CINCO PORTUGUESES LIDERAN HASTA EL 2017 EL MOVIMIENTO Y PREPARAN DOCUMENTOS PARA PRESERVAR EL CARISMA FUNDACIONAL

Cinco portugueses lideran hasta el 2017 el movimiento y preparan documentos para preservar el carisma fundacional 
Fausto Dàmaso es uno de los cinco portugueses seglares (Francisco Salvador, Romy Raimundo, Joaquim Mota, Mario Bastos) y (P. Francisco Senra Coelho) integran el Comité Ejecutivo del Organismo Mundial de los Cursillos de Cristiandad responsable por la coordinación de la actividad de todos los grupos internacionales de los Cursillos, cuya sede está desde el día 1º de Enero de 2014 en Portugal.

El OMCC que es reconocido por el Consejo Pontificio para los Laicos, con estatutos propios aprobados, es una estructura cuya sede es votada en forma rotativa recorriendo los cinco continentes de cuatro en cuatro años. 
La sede del OMCC ya paso, por ejemplo, por Canadá, por Venezuela, por Corea del Sur, por los Estados Unidos de América, entre otros países mundiales.

Portugal, que continua a Australia, es sede del OMCC hasta el 31 de diciembre de 2017 y está encargado de preparar la realización de una Ultreya Mundial, que se realizará en Fátima el 6 de mayo de 2017, dos días después del centenario del nacimiento del fundador de los Cursillos y que será la quinta en la historia del Movimiento.
Para el 2017, además de la “V Ultreya Mundial” está previsto, igualmente en Fátima, durante el mes de mayo, el VIII Encuentro Mundial. 
El OMCC es la estructura coordinadora del MCC, que promueve “la unidad de comprensión del carisma y de la esencia del MCC, a nivel mundial”.

En este momento se encuentra en fase de publicación la tercera edición del documento “Ideas Fundamentales” (una especie de libro doctrinal), cuyo texto final fue aprobado en 2013 en Australia, y el Comité Ejecutivo está por preparar una serie de documentos “orientadores que podrán introducir algunas cuestiones de lo más variadas para actualizarlas y que nunca se irrespete el carisma fundacional”, dice el responsable del Sitio de la Iglesia de las Azores.

Residente en la isla Terceira, Fausto Dàmaso es el tesorero del Comité, después de haber sido responsable diocesano del MCC. Es uno de los mayores entusiastas del Movimiento en la Diócesis de Angra.
Fiel a las enseñanzas de Eduardo Bonnìn, fundador del Movimiento a quien conoció en 2007, en Mallorca, cuando se celebraron sus 90 años, Fausto Dàmaso dice que el gran desafío del MCC es el propuesto por el Papa Francisco a toda la Iglesia: “llegar a las periferias”. “Eduardo Bonnìn llamaba “los alejados” a los no creyentes y nuestro desafío es llegar hasta ellos, mostrándoles que independientemente de sus circunstancias personales, Cristo les ama”. Una tarea que no es fácil, desde 
luego porque el Movimiento “tiene dificultad en llegar a quien está en las periferias”, no “porque no lo intente más porque tiene una dificultad enorme para el compromiso”.

“Las personas no tienen disponibilidad para comprometerse, al comenzar una familia, no pueden abandonar sus hijos” reconociendo que dedicarse del todo al Movimiento precisaría que se dediquen más a la lectura de los textos de su fundador.
“Los cursillos no existen para hacer hombres y mujeres para la Iglesia mas justamente para hacer una Iglesia de hombres y mujeres, lo cual es diferente lograr, nosotros no estamos haciendo caso de eso”. Adelanta a continuación Fausto Dàmaso: “Es más fácil dedicarse a buscar personas de los Cursillos para la Iglesia, para otros movimientos en vez de conquistar gente para el propio movimiento” que es como quien dice “no estamos siendo capaces de llegar a cautivar las periferias”, esclarece el dirigente reconociendo “una cierta distorsión” del carisma fundacional, que propone que los cursillistas lleguen a donde la Iglesia oficial no llega.
Miembro del MCC desde hace cuatro décadas, Fausto Dàmaso dice que es preciso tener “coraje y osadía para ser diferente, lo que precisa “simplemente regresar a los orígenes del fundador”.
“No está bien lo que estando bien podríamos hacer mejor” dice el dirigente subrayando la filosofía subyacente en los cursillos que “deberían tener como base amistad, las reuniones de grupo, las ultreyas, momentos en que deberíamos reflexionar en voz alta sobre nuestras vidas”.

Por eso, “se creyó en la idea de que los cursillos eran rampa de lanzamiento para otros movimientos, cuando ellos deberían ser rampa de lanzamiento para Cristo, para la vida y sobre todo para aquellos que están fuera de la Iglesia”, por eso “nuestra propuesta tiene una enorme validez” y “es extremadamente simple”.

“Es tan simple que llega a ser complicado porque lo que se nos propone es que seamos normales teniendo siempre este trípode que es: Cristo, la amistad y las personas”. Concluye recordando que el principal designio del Movimiento es que a través de conversar con las personas – haciéndoles conocer el amor de Cristo – ellas conseguirán convertir los ambientes, “sus ambientes y no otros porque la normalidad es esencial”.
“No tenemos que retirar las personas del sitio donde Dios las colocó, haciéndolo todo artificial”. Concluye el dirigente a quien le gustaría ver más jóvenes trabajando en el MCC.
El MCC, que está en las Azores desde hace más de cincuenta años, nació en Mallorca, España, en la década de los 40, por medio de Eduardo Bonnìn Aguilò.

El primer Cursillo de la historia se celebró en Cala Figuera de Santanyì, en Mallorca, del 19 al 22 de agosto de 1944, usando como base el “Estudio del Ambiente” de Eduardo Bonnìn quien actuó como rector, llevando consigo como dirigentes a José Ferragut y Jaime Riutort. Fue director Espiritual de ese primer cursillo D. Juan Juliá. Asistieron al primer Cursillo 14 jóvenes.
El MCC contó en sus inicios, entre otros sacerdotes, con el entusiasmo de D. Sebastián Gaya (autor de la “Hora Apostólica y de la Guía del Peregrino”) y con la aprobación eclesial de D. Juan Hervàs, quien el 1º de Marzo de 1947 llega a Mallorca como Obispo Diocesano, bautizando estos encuentros en 1953 como Cursillos de Cristiandad.

En las Azores, el Movimiento está desde hace un poco más de medio siglo. El primer Cursillo de la región fue de hombres y se realizó en Angra de Heroísmo del 11 al 14 de septiembre de 1963, con 37 asistentes.

El primer Cursillo de señoras tuvo lugar casi un año después, del 5 al 8 de septiembre de 1964 y se realizó en Punta Delgada con participación de 47 nuevas cursillistas. 
Los cursillos se expandieron en la región y se realizaron en varias localidades, incluyendo las islas Terceira y San Miguel, donde aún hoy se mantienen muy activos, como S. Jorge, Faial, Pico, Graciosa y Santa María, donde recientemente retomaron su actividad.

martes, 5 de mayo de 2015

Documento sobre el Carisma del OMCC

Francisco Manuel Salvador

Queridos hermanos

Excelencia, monseñores, sacerdotes y hermanos.

Un saludo muy especial en nombre del Comité Ejecutivo del OMCC.

¡De Colores!

 El movimiento de Cursillos de Cristiandad nació en los años cuarenta, en Palma de Mallorca, en uno de los períodos más turbulentos en la historia de la humanidad, en una Europa arrasada por la guerra, en un mundo plagado de desorden, ávido de paz y cada vez más ignorante de las cosas de Dios.

En este tiempo los Cursillos fueran una respuesta adecuada a los retos que vivió en Europa, especialmente frente a la creciente descristianización que entonces ocurrió.

No fue una tarea fácil, ni siempre bien entendida, incluso dentro de la iglesia, porque el MCC durante esos años fue vanguardia (y cómo lo sabemos la vanguardia tiene que renovar y esto tiene que ser revolucionario y doloroso).

El MCC anticipó en muchos años gran parte de lo que llegó a convertirse en realidad en la iglesia con el Concilio Vaticano II. Fue la vanguardia, y por eso creció y dio fruto.

Basado en su carisma original, presentó una propuesta para una conversión y un desafío a la santidad en la normalidad. Santidad para los hombres y las mujeres en la simplicidad de la vida cotidiana. Ser santo en el hogar, ser santo en el trabajo, ser santo en la sociedad, ser santo, tanto con, traje y corbata, como con mono azul de obrero, o uniforme.

Al promover un encuentro con uno mismo, un encuentro muy especial con Cristo, y el consiguiente encuentro con el otro, el Cursillo cambió miles de hombres y mujeres y ayudó a santificar las vidas, los ambientes y el mundo.

El movimiento sólo pierde efectividad cuando se separa de su carisma y cambia su primer y más importante objetivo que es evangelizar persona a persona a través de la amistad para fermentar el Evangelio en todos los ambientes.

También hoy, el mundo y especialmente Europa, vive días difíciles y conflictivos. ¡Y es por ello que hoy estamos llamados a ser, nuevamente, la vanguardia!

En un continente como el nuestro, en que el laicismo abre caminos al fundamentalismo, de alguna manera se quiere "matar" la idea de Dios, debemos afrontar con valentía este histórico momento, el nuestro hoy: con coraje y sin miedo.

¡No temáis! ¡No temáis, nos dijo el Santo Padre San Juan Pablo II. El Papa Benedicto XVI, durante su visita a Portugal, desafió a los cristianos diciendo que contaba con nosotros para la re-evangelización de la Europa.

Y yo os digo; no tengamos miedo, ya que es nuestro Papa Francisco que nos exhorta. En la audiencia concedida a los participantes del III Congreso Mundial de los Movimientos y Nuevas Comunidades, el 22 de noviembre de 2014, el Papa nos dijo que debíamos conservar la frescura de nuestro Carisma, que debíamos de respetar la libertad de cada persona y buscar siempre la comunión con la Iglesia; pero también nos dijo que no podíamos poner en "jaulas" el Espíritu Santo, porque pasa a través de nosotros encontrar respuestas creativas a los grandes desafíos del mundo contemporáneo.

Siento las duras palabras que os diré ahora; no vivimos la experiencia de un Cursillo para pasar a ser tan sólo buenas personas, ni para reducir nuestra acción solamente asistiendo a los sacramentos, o simplemente para ser ayudantes de nuestro párroco.

Jesucristo no nos llamó a un Cursillo para ser "empleados" de la iglesia, sino para ser mensajeros de la Alegría del Evangelio a través de nuestro testimonio de fe, de nuestra búsqueda de la santidad en la normalidad de nuestras vidas. ¡En nuestro mundo! ¡En nuestra Europa!

¡Eso es lo que espera Jesucristo de nosotros! ¡Quiere que seamos Sus mensajeros para todos... todos!

Y cuando digo todos, ¡quiero decir todos! Los más desfavorecidos, los más frágiles y, sobre todo, los más pobres entre los pobres: aquellos que, no tienen a Dios en sus vidas, por que se alejaron de Dios, los alejados de Dios no tienen nada, ¡no tienen nada! Es para esto que estamos llamados a transmitir el amor que Cristo nos tiene a nosotros. ¡Por todos nosotros! ¡Los alejados: son nuestra periferia!

Necesitamos saber ser Iglesia de nuestros días y para los nuestros días. ¡Aprendamos a ser Iglesia para los hombres y mujeres de hoy! ¡Aquí! Ahora! y especialmente en el mundo, en nuestra Europa, en cada país, en nuestra localidad, en la calle donde vivimos! ¡Ser santo y anunciar el amor que Dios nos tiene y que es revelado por su hijo Jesús!

Tenemos que mantenernos unidos, alrededor de nuestro carisma basado en las “Ideas fundamentales del MCC” ahora editado en su nueva redacción. Somos un movimiento de iglesia reconocido por la Santa Sede con la publicación del decreto pontificio que aprueba los estatutos del OMCC.

Proclamemos en voz alta el regalo de nuestro carisma fundacional y todo lo hacemos para que nuestra vida, nuestra voz, nuestros gestos, sean vida, voz y gestos de Cristo para aquellos que no Le conocen.

¡Seamos, sin temor, la vanguardia de la iglesia de Cristo vivo, normal y cercano y agentes de la regeneración de la fe, de nuestra Europa!

Seamos como nuestro admirado amigo, el que se denomino “aprendiz de cristiano” Eduardo Bonnín, que, con nuestra grande alegria, el Obispo de Mallorca Monseñor Xavier Salinas, el pasado 5 de febrero de 2015 empezó con el primero acto de “El proceso de Iniciación de Beatificación y Canonización de Eduardo”

¡Cristo cuenta con nosotros!

¡De Colores!

Comité Ejecutivo del OMCC

Francisco Salvador

Presidente