Acerca de nosotros

Somos un grupo de cursillistas que vivimos en Canadá y queremos ser fieles al Carisma Fundacional del Movimiento. Carisma recibido por Eduardo Bonnín, fundador del mismo. Nuestro deseo es propagar el Carisma del Movimiento. De esta manera se podrá continuar con lo que Eduardo fundó. Evitando así las desviaciones, modificaciones o agregados que con buena intensión se hacen pero que se alejan de lo que son verdaderamente los Cursillos de Cristiandad.

Eduardo define así:

"El Cursillo de Cristiandad es un movimiento que, mediante un método propio, intenta, y por la gracia de Dios, trata de conseguir que las realidades esenciales de lo cristiano, se hagan vida en la singularidad, en la originalidad y en la creatividad de la persona, para que descubriendo sus potencialidades y aceptando sus limitaciones, vaya tomando interés en emplear su libertad para hacerlas convicción, voluntad para hacerlas decisión y firmeza para realizarlas con constancia en su cotidiano vivir personal y comunitario".

sábado, 6 de marzo de 2021

El Poscursillo por Toño Punyed (Parte 3)


 

LAS REUNIONES

Llamaremos Reuniones de Grupo a las efectuadas por un Grupo de Cristiandad para compartir lo que se es, lo que se hace y lo que se hará, siguiendo el ESPIRITU de la “Hoja” y llamaremos reuniones a secas a todas aquellas otras, que aunque guiadas por el mismo espíritu, son previas o ajenas a un grupo de cristiandad. Trataremos de explicar su intención, su contenido y su mecánica.

Lo primero que quizás nos sorprende es la afirmación, por una parte, de que en la Reunión de Grupo se pretende el compartir todo lo que se es, lo que se hace y lo que se hará, y por otra, ver que, llegada la hora de la Reunión nos interrogamos solamente con respecto a la Piedad, el Estudio y la Acción, que solemos entender como prácticas o sucesos más o menos ocasionales.

Entendida así, la Hoja de Reunión de Grupo resulta limitativa; y cuando en realidad, lo que pretende es el englobar en forma sintetizada, para una revisión rápida, nuestra vida toda, en todas sus posibles manifestaciones cristianas.

Creemos que una de las expresiones que más han obstaculizado su clara comprensión ha sido el concepto de Trípode. Al afirmar que “nuestra vida cristiana debe de estar asentada sobre un Trípode cuyas patas son Piedad, Estudio y Acción”, estamos afirmando que estás son algo distinto a la vida misma. Son, sin embargo, manifestaciones de una misma vida. Presentamos como tres cosas distintas lo que son simplemente tres aspectos de una sola realidad: Nuestra Vida Cristiana. Sin quererlo, la presentamos como “cosas que hay que hacer”: prácticas piadosas, lecturas, apostolados, que, así vistas, constituyen desde luego un aspecto muy parcial de nuestro ser y actuar.

Nosotros concebimos la Piedad, el Estudio y la Acción, no como actos aislados, sino como expresión de una actitud de conversión progresiva, cuya revisión semanal acrecienta y perfecciona esa misma conversión. La Piedad, el Estudio y la Acción, en cuanto ACTOS, son solamente expresión y consecuencia de esa actitud.

Al revisar Piedad, Estudio y Acción pretendemos en el fondo revisar nuestra actitud de conversión progresiva. Expliquémonos: El cristianismo supone un “algo” que penetra toda nuestra personalidad, nuestra vida toda, nuestras potencias todas, el hombre todo.

Como fusión de sus varias definiciones deseamos proponer la siguiente definición de Piedad:

PIEDAD es, nuestra vida, toda, orientada hacia Dios, a la luz del Evangelio, en unión vital con Cristo.

Nuestra vida (la única que tenemos), no una paralela y distinta; toda: todo yo, todo mi conocer, querer y actuar, en todas partes, en todo lugar, en toda circunstancia; orientada hacia Dios (hacia quien peregrinamos indefectiblemente), pero a la luz del Evangelio, Palabra de Dios, que es dónde y cómo se expresa Su voluntad; y en unión vital (que incluye pero no se identifica con la unión sacramental) con Cristo, sin el cual no existe cristianismo.
1) Un contrastar lo que somos con el ejemplo de lo que debemos ser (Cristo) y a tratar de ser cada día más lo que debemos;
2) Contrastar nuestra realidad externa con el Plan de Dios para reajustarla a él.
a) Evangelización para que los hombres conozcan, amen y sigan al Señor.
b) De re-estructuración del orden temporal, cumplimiento de los deberes de estado, fermentación cristiana de los ambientes, y transformación de las estructuras.

Así entendida, la Piedad supone e incluye el Estudio y la Acción, como también los incluían las definiciones del Manual: “Cristianismo auténticamente conocido, vivido y propagado”. “Vida de Gracia consciente, creciente y difundida”, “Plenitud de Vida Cristiana”.

Pero el Estudio revisado como acápite, aparte no nos interesa como un leer, saber o aprender más, sino como un instrumento para la configuración de TODO NUESTRO SER según su voluntad y ejemplo. Es por ello que el rollo primitivo de Estudio se centraba en la frase de San Agustín: “Conózcate a Ti, Señor, y que me conozcan a mí”. Conocer más a Dios, pero para amarlo más y servirle mejor; y conocernos mejor a nosotros mismos.

Por todo ello forman parte del Estudio: el Examen de Conciencia que te dirá qué piensa Cristo de ti. La Meditación que te dirá que quiere Cristo de ti, y la Dirección Espiritual, para ir logrando cada día más la orientación de tu vida a la luz de todo el Evangelio, que es donde se manifiesta Su pensamiento, Su voluntad y Su amor.

La ACCION, por otra parte, no se concebía en los Rollos primitivos de Palma, como un “hacer apostolado”. Era:

El ejercicio de la potencia de la caridad (Amor a Dios y Amor al Prójimo por Dios) que al actuar sobre nuestras potencias todas (las cualidades naturales y sobrenaturales señaladas en el Rollo de Dirigentes y en el Rollo de Ideal) orienta todos nuestros actos hacia la extensión del Reino de Dios en la tierra.

Era, pues, el amor cristiano potenciando toda nuestra personalidad y orientando todos nuestros actos hacia la dilatación del Reino de Dios. Se trataba pues de ser apóstoles, no de hacer apostolados. El hacer como consecuencia del ser.

La raíz de todos los males es el egoísmo; y la solución a todos ellos, el amor. Pero no el amor afectivo y abstracto, sino el efectivo y real, que en última instancia no es el “amor”, sino el hombre que ama. Quizá por ello Dios, que es Amor, para salvarnos, se encarnó y se hizo hombre.

Vistos en su totalidad, Piedad, Estudio y Acción son pues simples matices de un todo apostólico en el que la Piedad y el Estudio buscan primordialmente poner el Reino de Dios dentro de nosotros mismos; y la Acción, llevar el reino de Dios a los demás; que son precisamente los pasos que recomendaremos luego en el Rollo de Estudio del Ambiente, y que seguimos en el Grupo, cuya finalidad es un crecimiento interior, que tiene como consecuencia una protección hacia fuera. 

Si además entendemos por Reino de Dios donde Dios reina, que es donde se escucha Su Palabra, se cumple Su voluntad y se glorifica Su nombre (éste es el Esquema del Padre Nuestro), comprenderemos también por qué el Apostolado no puede limitarse a la Evangelización o a las obras de caridad, sino que exige la re-estructuación del orden temporal y todo aquello que forma parte del Plan de Dios.

En conclusión, si dentro de la única realidad de nuestra vida cristiana distinguimos:

La Piedad, como orientación de toda la vida... El Estudio, como instrumento para la configuración de todo nuestro ser...

Y la Acción como el cristianizar todas nuestras potencias y orientar todos nuestros actos...,

La revisión de los tres constituye una manera simple, pero integral, de evaluar la personalidad toda en su actitud de conversión progresiva.

Analizada en su intención, la Reunión de Grupo resulta a la vez un instrumento extraordinario de conversión progresiva y un termómetro eficaz para medirla.

La hoja de Servicios siempre se presentó en forma de tríptico que incluía el Estudio y la Acción, aunque el común de los cursillistas la ha revisado generalmente en términos de un número de prácticas piadosas.

En lo relativo a la mecánica de la Reunión creemos que, más que una búsqueda de nuevas formas, debe interesarnos una compresión e interpretación más clara de su espíritu y de su intención. Opinamos con I Encuentro Latinoamericano de Bogotá que:

1. Se considera eficaz la fórmula que conocemos.

2. Igualmente se consideran válidas como Reuniones de Grupo aquellas que contengan los tres pasos fundamentales de compartir la vida de piedad, un progresivo conocimiento de Cristo (y de nosotros mismos) y una intersección de cristianismo en las estructuras.

3. Muchos fallos y el desprestigio de la Reunión de Grupo se producen al dar mayor importancia a la mecánica que al espíritu; y que una Reunión de Grupo no cumplirá su función, si los componentes no forman parte de un grupo de cristiandad.

Con respecto a las clases de reunión insistimos en la conveniencia de llamar Reunión de Grupo solamente a aquellas reunión propias de un grupo de cristiandad. Las demás serán simplemente reuniones.

El número de los participantes, sin embardo, deberá ser reducido, con miras a un compartir más completo dentro de las limitaciones de un tiempo.

LOS FORMATOS

Su intención y contenido

Sentadas las bases necesarias, pasamos ahora a estudiar la inteción y contenido de los formatos de Reunión de Grupo y Hoja de Servicios.

En vez de explicar uno a uno la Reunión y de la Hoja de Servicios, nos ha parecido más simple el presentar una explicación que refleja más claramente la intencionalidad de las Hojas como instrumento de conversión progresiva.

Esta Hoja que deberá titularse “Mi programa de Superación Personal“, las preguntas tradicionales deberían de responderse en nuestro examen de conciencia DIARIAMENTE, en el silencio de la intimidad; pero iluminarán las respuestas que dicen darse semanalmente en la Reunión de Grupo.

Creemos que la primera “PATA“ del trípode, la Piedad, requiere una mayor explicación. La Piedad, definida en el Manual como Vida de Gracia (consciente, creciente y difundida), se explica el Tercer Día (Rollo de Vida en Gracia) en términos de Vida de Fe, de Esperanza y de Caridad. Esta triple vida es expresión y consecuencia de la Vida Sobrenatural (Vida de Gracia) que brota de la Unión Vital con Cristo, porque el sarmiento para tener vida debe estar unido a Cristo que es Vid y Vida.

El compartir esta vida de Gracia en sus manifestaciones vitales (Vida de Fe, de esperanza y de Caridad) resulta más simple y eficaz. La vida se conoce siempre por sus manifestaciones. La mejor manera de juzgar si algo está vivo, es ver si da “señales de vida“.

Las prácticas piadosas (Misa, Comunión, Visita, etc.), también adquieren una nueva dimensión al presentarse como expresión y consecuencia de nuestro Amor a Dios.

No amamos a Dios, porque comulgamos y rezamos; es PORQUE lo amamos que le hablamos, le escuchamos, le visitamos, le recibimos y le obsequiamos.

Así vistas, las prácticas, piadosas no corren ya el peligro de confundirse con el amor mismo, sino que son su expresión y consecuencia. El amor lleva a las prácticas, pero las prácticas también acrecientan el amor, de la misma manera que los alimentos, sin ser la vida, la acrecientan. Las relaciones interpersonales con Cristo PERSONA, mediante estas prácticas, aumentan a la vez que expresan nuestra amistad con El. Son la reunión y el trato con Cristo que aumentan nuestra amistad con El. El contacto con Cristo y el contacto con los hermanos tienen pues en común los mismos frutos: nuestras reuniones con El y con ellos provocan, aumentan y expresan nuestra amistad. En resumen tenemos estas llamadas prácticas de piedad (reuniones con Cristo) porque somos amigos, para ser amigos y para seguir siendo amigos de Cristo; consecuencia, expresión y alimento de una amistad.

Así concebidas y practicadas, el énfasis no está ya en el COMO de estas prácticas, sino en su intención. Lo importante no será ya HACER visitas meditaciones, etc., sino el unirse y reunirse con Cristo Hermano, para hacerlo cada día más Amigo.

La revisión de la Hoja de Servicios en el seno de una Reunión de Grupo, más que una revisión más (puesto que debe revisarse diariamente), será un “revisar si hemos venido revisando“. Lo más importante de la Hoja es el vivirla, no el compartirla, convendrá lo hagan enseñándose mutuamente la forma de realizar estas prácticas.

Para quien diariamente ha revisado su amor a Dios, y el acápite siguiente de Amor al Prójimo, consecuencia y termómetro del primero (puesto que quien dice amar a Dios y no ama al projimo es mentiroso) le será más fácil detectar y compartir con acierto su Momento Más Cerca de Cristo en la semana.

El Encuentro con Cristo es condición indispensable para una conversión a Cristo.

La toma de conciencia de un Momento más Cerca de Cristo tendría que ser normal en quienes se mantienen en comunión con El. Es un tomar conciencia de su presencia viva en nuestras vidas y en el mundo. Tomar conciencia de que Cristo se nos acerca contínuamente. Que toda la historia de la salvación no es sino el relato de cómo Dios se acerca al hombre. Es volver a tomar conciencia de que Cristo es una persona y de que está cerca, porque ha venido, porque resucitó y porque quizo quedarse con nosotros. Es una revisión de Amor de Dios por nosotros, actualizándose en un suceso, que siempre despierta en nosotros un mayor amor por El.

La segunda “PATA” el ESTUDIO, es el que ofrece más variante; pero el que quizás necesita menos explicaciones. Centrado en el “conózcate a Tí, Señor y que me conozca a mí“, equivale también al “conocer Tu Ideal y conocer Tu Realidad“, cualidades que debe tener el Dirigente.

Aunque centra el Estudio en el conocimiento de Cristo, no identifica el Estudio con la lectura. Estudio de nosotros mismos se centra en un mayor conocimiento de nuestra Realidad Interna, y en la observación de los Signos de los Tiempos para el conicimiento de nuestra realidad Externa.

Revaloriza el Examen de Conciencia, la Meditación y la Dirección Espiritual como instrumentos para el descubrimiento de nuestra propia vocación y normalidad, y en general explica el Estudio como elemento esencial a una actitud de conversión progresiva.

Así entendido, el Estudio tendría que revisarse en la Reunión de Grupo de una manera distinta. Más que preguntarnos si hemos estudiando, o compartir lo que estudiamos, podría centrarse en dos preguntas:

¿Qué has aprendido de Cristo en esta semana?

¿Qué has descubierto de ti mismo esta semana?

Que equivaldrá siempre a:

Todas las semanas nuestro PLAN PERSONAL tendría que ser un reto a superar las lacras que hemos descubierto en nosotros, y a incorporar a nuestras vidas algo del “modo de ser“ de Cristo, aprendido en la semana: Superación de la ira, la gula, la impaciencia, el orgullo y el ejercicio de un mayor desprendimiento, humildad, misericordia, compresión, etc. Así entendido, el Plan Personal tiene también un enorme valor como elemento dinámico de corversión progresiva.

En la tercera “PATA“ de la ACCION se conservan las preguntas de siempre:

1. Mostrar que el apostolado es consecuencia, expresión y termómetro de una vida crsitiana auténtica. La falta de lo uno acusa una falta de lo otro.

2. Ilustrar el apostolado en sus formas de:

 Parte 3, continuará…








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