Acerca de nosotros

Somos un grupo de cursillistas que vivimos en Canadá y queremos ser fieles al Carisma Fundacional del Movimiento. Carisma recibido por Eduardo Bonnín, fundador del mismo. Nuestro deseo es propagar el Carisma del Movimiento. De esta manera se podrá continuar con lo que Eduardo fundó. Evitando así las desviaciones, modificaciones o agregados que con buena intensión se hacen pero que se alejan de lo que son verdaderamente los Cursillos de Cristiandad.

Eduardo define así:

"El Cursillo de Cristiandad es un movimiento que, mediante un método propio, intenta, y por la gracia de Dios, trata de conseguir que las realidades esenciales de lo cristiano, se hagan vida en la singularidad, en la originalidad y en la creatividad de la persona, para que descubriendo sus potencialidades y aceptando sus limitaciones, vaya tomando interés en emplear su libertad para hacerlas convicción, voluntad para hacerlas decisión y firmeza para realizarlas con constancia en su cotidiano vivir personal y comunitario".

lunes, 15 de noviembre de 2021

La Iglesia que quiso el Concilio

A través de toda la historia de la Iglesia, han habido grandes acontecimientos en su seno, algunos buenos y algunos no tan buenos, pero todos estos acontecimientos han marcado el rumbo que nuestra Iglesia ha adoptado en gran tarea de velar por las almas de sus fieles.

Precisamente hace unos cuantas semanas atrás celebramos el aniversario número 39 del hecho más importante de la vida de la Iglesia en el siglo XX : El concilio vaticano II, que fue inaugurado por el Papa Juan XXlll el ll de Octubre de 1962.

A pesar de haber pasado tantos años y muy a pesar de que este fue el hecho más importante para la Iglesia de los últimos tiempos, el Concilio Vaticano II sigue siendo desconocido para unos, olvidado para otros y para una inmensa mayoría, incomprendido.

Un concilio es algo tan importante para la Iglesia, como también lo debe ser para nosotros quienes militamos en ella, ya que no se da cada otro día y ellos se tratan asuntos que marcan el rumbo que ha de tomar nuestra Iglesia.

El concilio anterior o sea Vaticano I fue hace mas o menos un siglo atrás,para ser más exactos entre 1896 y 1870. Y lo que más destacó en este concilio fue definir el poder autoritario del Papa como soberano absoluto de la Iglesia. Este asunto ya se venía hablando desde el pontificado de Pío X, cuando se presenta ya la identificación del Papa con Cristo mismo. Esto establecía que cuando el Papa habla, es Cristo el que habla, cuando el Papa enseña, es Cristo el que enseña. El Papa a la cabeza y el resto de la organización de la Iglesia soportándolo, en forma de pirámide.

Ahora bien, si la Iglesia ya estaba organizada así, ¿Porque convocar a otro concilio?, ¿ No tiene el Papa todo la autoridad que se necesita para dar solución a lo que haya que resolver ?. Esas fueron las preguntas que muchos se hicieron cuando el Papa Juan XXIII anunció el 25 de Enero de 1959, su intención de convocar un nuevo concilio ecuménico o sea una reunión de todos los obispos del mundo. En el fondo, lo que hizo el Papa, fue afirmar una cosa bien importante en la Iglesia: El poder y el gobierno de la Iglesia no están concentrados sólo en la figura del Papa, sino que ese poder es compartido con todos los obispos del mundo y como los obispos representan a los fieles cristianos que cada obispo preside en su Diócesis, entonces resulta una manera de entender que la Iglesia que presenta Vaticano II no va solo de arriba (el Papa) hacia abajo (los fieles), sino que es circular. Por lo tanto en la Iglesia todos participamos y todos tenemos responsabilidades. Por supuesto cada quien ocupa su lugar y tiene su propia significación. 

La Iglesia que no quiso el Concilio

Pasan más de tres años y medio desde el momento en que el Papa convoca al concilio hasta que este es inaugurado y en todo ese tiempo se crearon comisiones de trabajo que tenían como principal finalidad el preparar los esquemas de los temas que habrían de tratarse en el concilio.

Algunos de esos trabajos fueron desechados y revisando esos trabajos nos dan una idea del modelo de Iglesia que el concilio no quería.

Esos esquemas se centraban en afirmar la autoridad de la Iglesia y toda la estructura organizativa que la maneja. Era una Iglesia sumamente jerárquica, muy desigual en la que unos se someten a otros. Los laicos a los clérigos. Súbditos a los que mandan como decía explícitamente el texto del esquema rechazado. Dentro de todo este concepto jerárquico y jurídico se presenta a la Iglesia Católica Romana como la única con derecho de llamarse Iglesia, dejando fuera de lugar, fuera de posibilidad de diálogo a todas las demás Iglesias Cristianas del mundo y además, por si eso fuera todo, se les negaba también el poder de salvación.

De haber salido adelante este planteamiento, la división de la Iglesia hubiera quedado consolidada y seguramente establecida de forma irreversible, es decir para siempre.

Pero lo más significativo que este esquema rechazado tenía, era la doctrina sobre la subordinación del poder de los obispos al poder absoluto del Papa. En otras palabras más sencillas el esquema rechazado proponía que el poder de los obispos no les vendría del sacramento que los ordenaba, sino que ese poder les vendría directamente del Papa. Por lo consiguiente el origen de la autoridad en la Iglesia no esta en Dios, sino en el Papa.

Si esto hubiera salido aprobado se hubiera desatado una guerra sin cuartel por el poder supremo de la Iglesia puesto que se trata del poder divino en toda la tierra. Pero este modelo de Iglesia no es ni remotamente la comunidad que debe ser la Iglesia de Jesucristo. 

Este modelo presenta una Iglesia donde solo hay unos cuantos que enseñan porque son los que saben y poseen la verdad, los obispos y sus colaboradores los sacerdotes. Después de este selecto grupo vienen los laicos que se deberían someter a lo que se les mande y disponga. Pero sobre todos estos pocos que enseñan esta la autoridad máxima del Papa presentándolo como el supremo maestro de la verdad, excluyendo al colegio episcopal o sea al colegio de los obispos, que también es sujeto de infalibilidad (Sin equivocación), junto con el Papa en cuestiones bien especiales.

Visión profética del Papa Juan XXII

Ahora bien, esta perfectamente documentado en la historia de nuestra Iglesia que a diferencia de los concilios anteriores donde habían situaciones especiales que urgían atención inmediata, y obligaban al alto mando de la jerarquía a convocar un concilio, Vaticano II surge de repente, de momento, de forma espontánea y se le ocurre a una sola persona, al Papa Juan XXIII. 

El mismo así lo reconoce cuando lo convoca en forma oficial, indicando que, guiado por el espíritu santo quería que la Iglesia abriera sus puertas al diálogo con el mundo. 

Su intención, su visión era presentar una Iglesia más acorde con el signo de los tiempos. Una Iglesia más consciente de los problemas y situaciones que enfrenta el terreno transitorio.

Es sumamente interesante porque esto marca un punto de referencia debido a que antes se presentaba el mundo encerrado en su propio entorno y al mismo tiempo una Iglesia mas encerrada en si misma. Dos mundos muy aparte. (CÍRCULOS).

El Papa quería un acercamiento del uno hacia el otro, presentándonos un panorama nunca antes visto: Una iglesia más preocupada por los problemas del hombre.

Tal vez esta era la respuesta a la creciente desconfianza que el hombre había empezado a sentir por la Iglesia porque la veía demasiado encerrada en su poder tanto político como económico en algunas situaciones, y demasiada ajena al diario vivir de sus fieles.

El Obispo conciliar Huyghe resume el concepto anterior en una dura crítica interna al comenzar los trabajos del vaticano II “ Es cierto que muchos hombres de nuestra generación o ignoran o atacan a la Iglesia. Sucede que muchas personas reconocen e incluso aman a Cristo, pero no descubren ni comprenden a la Iglesia. 

Exactamente lo que pasa es que, la Iglesia en vez de conducir a los hombres a Cristo, los aparta de El”.

Al analizar este enfoque, nos damos cuenta que había una gran verdad en el. Ya que la Iglesia anda a veces, mas preocupada de sus propios intereses, que en los problemas de la gente y hacer que esa gente se acerque a Jesús.

El diálogo con el mundo moderno

Vaticano II quiere presentar a la Iglesia en una simplicidad evangélica y en espíritu de pobreza, algo que en opinión general la acerca un poco hacia el hombre de hoy.

Y como se puede lograr esto? Simplemente la respuesta esta en las primeras lineas de la constitución pastoral sobre la Iglesia en el mundo actual:“Los gozos y las esperanzas, las tristezas y las angustias de los hombres de nuestro tiempo, sobre todo de los pobres y de cuantos sufren, son a la vez gozos y esperanzas, tristezas y angustias de los discípulos de Cristo. Nada hay verdaderamente humano que no encuentre eco en su corazón. La Iglesia por ello, se siente íntima y realmente solidaria del género humano y de su historia”. Aquí está la clave indispensable para entender todo lo que el concilio quiso decir sobre la Iglesia. Ella tiene que ser, antes que ninguna otra cosa, la comunidad de seres humanos que se sienten verdaderamente solidarios de los gozos y de las tristezas de todas las personas, especialmente de quienes peor lo pasan en la vida.

El primer paso para lograr un puente entre la Iglesia y el mundo es el diálogo. Pero este diálogo no es solo de hablar. Dialogar en este caso, significa ante todo respetar las diferencias. Escuchar a quienes tienen diferente punto de vista. Tener disposición de aprender y comprender diferentes actitudes. Esto explica la apertura que nuestra Iglesia ha tenido con sus antiguos adversarios, tanto en el campo social, como político y dogmático.

Este es el punto por el cual la Iglesia de nuestros días se presenta mas humilde y pide perdón por los errores que pudo haber cometido en tiempos pasados.

Este es el punto por el cual la Iglesia de nuestros días ha jugado un papel muy importante en los cambios sociales en favor del hombre, por ejemplo la caída del comunismo.

El debate determinante

Vaticano II es importante en la historia de la Iglesia porque en el, se hizo una pregunta que hizo temblar hasta los cimientos de la institución.

Y la pregunta fue: ¿La Iglesia, es sacramental o jurídica?

Ese fue el punto que más atención y debates originó durante el concilio.

Unos se inclinaban en afirmar que la Iglesia debe estar centrada en todos los miembros del cuerpo de Cristo o sea comunitaria y sacramental, de unión con signos visibles, y luego, dentro de ese pueblo y para ese pueblo había que pensar en el papel y los poderes que tiene cualquier jerarquía en la Iglesia.

El otro grupo se afirmaba en pro del poder jurídico o administrativo de la Iglesia, que aunque no muy lejano del sentido comunitario de la misma le daba demasiada autoridad a la jerarquía y obligaba al sometimiento del pueblo.

Así se hizo evidente que en nuestra propia Iglesia corrían paralelamente dos corrientes y que este concilio trataba de centrar en una sola en favor del pueblo de Dios.

La Iglesia que quiso el Concilio

Ahora entremos de lleno a una panorámica de la Iglesia que quiso el concilio:

El concilio quiso una Iglesia que se extienda a partir de la unidad misteriosa y radical que existe en la trinidad santísima de Dios. Por lo tanto lo que se quiso fue una Iglesia basada en el concepto de igualdad de todo el pueblo de Dios.

El concilio quiso una iglesia cuya igualdad se entienda a partir del pueblo o sea desde sus bases mas primordiales, yo, tu y tu.

El concilio quiso una Iglesia que atraiga al pueblo hacia las cosas de Dios y por lo consiguiente una Iglesia en la que todos tengan participación activa y dinámica en todos los actos de la misma, haciendo uso de los poderes que nos da a cada uno el sacramento del bautizo que es el que nos hace sacerdotes, profetas y reyes. Una Iglesia en la que todos son y se sienten responsables porque pueden participar en lo que se piensa, se dice y se hace.

El concilio quiso una Iglesia en la que el clero no acapare y menos aún, monopolize el poder de pensar, de decir y de decidir

Esta es, a grandes rasgos, la Iglesia que quiso el concilio, pero cuando en la vida diaria esto no sucede, caemos en cuenta de que en la Iglesia las cosas están organizadas de manera que una cosa es la teoría que se enseña y otra cosa muy distinta es lo que se hace en la práctica.

Al decir esto estamos poniendo el dedo en la llaga, es decir, estamos tocando exactamente en la clave que explica porque el concilio no se ha hecho vida en la vida de la Iglesia. La responsabilidad es de todos, ya que si se nos hace el llamado a la unidad, al trabajo conjunto por el Reino, todos, absolutamente todos debemos poner nuestros mejores esfuerzos por lograrlo, en común propósito y en común unión.

Uno de los principales obstáculos para lograr que Vaticano II se ponga efectivamente en marcha esta dentro de la misma Iglesia.

La Iglesia tiene una estructura y una organización muy especiales, la estructura no ha variado significativamente desde sus orígenes, lo que ha variado y es causa de controversias y de divisiones es la organización de dicha estructura.

Uno de los puntos más candentes recae en el poder absoluto del Papa y del uso y el abuso que este poder esta causando en general. Cuando hablo de uso y abuso del poder del Papa, no nos estamos refiriendo a que sea el Papa una persona cegada por el poder eso seria una desviación moral, sino que se hace referencia a lo que se dispone y ejecuta bajo el mando de un organismo llamado la Curia Romana que actúa en la autoridad Papal en muchos de los aspectos de la organización jurídica de la Iglesia.

Esto da pie a que haya lucha de poder y ambición por abarcar mas y mas cada dia. De ahí surge que nuestra iglesia aun no este abierta a los cuatro vientos como propuso el Papa Juan XXIII.

En efecto, en nuestros días hay un poco más, quiero dejar este puntito bien claro, un poco más de apertura hacia los laicos, pero no hay una apertura interna, en el clero. Los laicos podemos ahora participar en muchas cosas que ni mis padres o mis abuelos hubieran podido imaginarse. Sin embargo el cuerpo ordenado de la Iglesia, los obispos y los sacerdotes, ve como cada dia el poder y la autoridad del magisterio se va concentrando más en Roma, en la Curia y en el Papa.

Y ese problema no es nada nuevo, esto se viene arrastrando desde el primer concilio, el de Nicea allá por el año 325 que fue el concilio convocado no por el Papa sino que fue convocado por el emperador Constantino. Fue durante el pontificado de Gregorio VII en el siglo XI cuando todo el poder y la autoridad de la Iglesia pasó a manos del Papa

situación que fue de gran importancia durante la crisis que hubo en 1409 cuando hubo tres Papas a la vez y para solucionar esta crisis se convocó al concilio de Constanza entre 1414 y 1418 y en el cual se afirmó que Un concilio general representando la Iglesia Católica militante tiene el poder inmediato de Cristo, al cual todo ser humano, sea cual sea su dignidad, aunque se trate del Papa, está obligado a obedecer. El siguiente concilio el de Basilea en 1431 repitió esta afirmación. Estas conclusiones conciliares dieron por terminado el problema de los tres Papas a la vez, pero sin embargo quedó en el aire la cuestión sobre el poder absoluto del Papa, hasta que el 1439 el concilio de Florencia definió que: La santa sede apostólica y el romano pontífice tienen el primado sobre la Iglesia universal. Quedó ahí el problema resuelto? NO, esta pregunta sobre la autoridad absoluta del Papa siguió hasta el concilio de Trento donde hubieron intentos de tratar el asunto pero no fructificaron y ahí siguió la interrogante, aún no estaba claro hasta donde llegaba el poder del Papa y como se tenía que armonizar con el poder de los Obispos, es mas ni en el concilio Vaticano I en el año 1870 se dio clara respuesta a pesar de que este fue el concilio donde más enérgicamente se hablo para definir los poderes Papales.

Resolver el problema que hoy representa en la Iglesia la relación, teórica y práctica entre el Papa y el colegio episcopal, los obispos, significa poner en práctica lo que el concilio Vaticano I dijo : El romano pontífice tiene que ser factor de comunión y unidad entre todos los obispos y todos los creyentes. O sea que el Papa tiene que ser el que promueva la unión entre todos los que formamos la Iglesia de Dios aquí en la tierra. Esto fue ya plenamente reconocido por Pablo VI, y ahora Juan Pablo II lo ha vuelto a reconocer al proponer un diálogo en la Iglesia para buscar las formas actuales más adecuadas para eliminar todas las barreras que están impidiendo la unidad de todos los cristianos, porque como dice el mismo Juan Pablo II se trata en este punto concreto de “Abrirse a una situación nueva”.

Situación en la que el pueblo de Dios, o sea todos nosotros, tiene un papel sumamente importante dentro de la Iglesia de hoy, porque se trata de creyentes que se deben caracterizar por tres cosas fundamentales: La libertad, el amor mutuo y la entrega a la tarea del Reino.

Por lo tanto, si nos decimos que somos parte activa de la Iglesia se nos debe distinguir por ser libres, querer a los demás y tener como fin en la vida el trabajo por el Reino de Dios.

En nuestro caso, y no estoy moralizando, Cuantas veces cantamos, coreamos y gritamos a viva voz !!!LA IGLESIA SOY YO!!! y fuera de eso nada de nada, seguimos calentando sillas y siendo espectadores cuando en realidad nuestro papel debe ser el de ejecutores por mejores obras. por nosotros mismos, por nuestras familias, nuestros amigos, nuestras comunidades.

Los cristianos que quiso el concilio Vaticano II son cristianos, clero y laicado, valientes y audaces porque tienen la libertad que les dio Cristo mismo, que se unen en amor a sus semejantes y juntos se lanzan a la tarea de hacer que el Reino de Dios este AQUÍ Y AHORA, al alcance de todos.

Todo lo anterior significa comprometerse con el evangelio, pero no nos engañemos con falsos conceptos de compromiso, hoy si pero mañana no. Comprometerse con el evangelio es tomar, apasionadamente una gran responsabilidad, un gran compromiso de ejecutar la triple tarea que plantea el concilio a los cristianos, la libertad, el amor y la causa del Reino. 

Lo que nos pasa es que: Es más fácil no comprometerse y dejar por sentado que toda esa tarea solo le corresponde al clero, ya que tenemos la idea de que la Iglesia funciona bien porque nuestro párroco hace muchas obras o que las cosas andan mal porque nuestro párroco no hace nada, entonces se nos hace bien fácil que cuando las cosas no andan bien, hablamos mal del papa o del obispo o de todo absolutamente todo lo que nuestro cura o monja en turno estén haciendo mal, pero no movemos ni un dedo para tratar de arreglar las cosas.

Eso es mas fácil que comprometernos, eso es mas fácil de hacer . Eso nos impide que seamos libres y que podamos sanear nuestro propio corazón y abrirlo a la necesidad de todo ser humano de querer y ser querido. 

Eso es muchísimo más fácil que entregarse. En esto me pongo a pensar, mejor dicho pensemos, reflexionemos qué es lo que fuera de nosotros si Cristo mismo hubiera actuado como estamos actuando en nuestros días, sin entrega verdadera que lleva al máximo sacrificio.

Hace 35 años que el concilio Vaticano II nos hizo libres para amar y trabajar por el Reino, no hay excusas, YA NO. 

Somos bautizados, ejerzamos con vigor, con energía y tenacidad todo lo que nos hace el bautizo: Sacerdote, profeta y rey.

Somos sacerdotes y como tales debemos actuar. Si somos cristianos, olvidemos el concepto de ir a oir misa, y tomemos el concepto de ir a celebrar misa, porque el sacerdote ordenado consagra en el altar el pan y el vino y lo transforma en la sangre y en el cuerpo de Cristo y nosotros los sacerdotes existenciales, sacerdotes de la vida diaria, en nuestro altar personal, nuestro corazón,ofrecemos nuestra vida al Señor.

Si tenemos este concepto en mente, tal vez entonces en nuestras misas no habría niños corriendo o gritando por los pasillos, no habrían señoras y señores hablando y masticando chicle o simplemente no habría tantos y tantos hermanos preocupados por el tiempo que ya ha durado la misa.

Si tenemos este concepto en mente, de ser concelebrantes, tendríamos entonces fieles que guardan un profundo respeto a la eucaristía, y guardan un profundo respeto a la casa de Dios. Somos profetas porque es nuestra misión divulgar la buena nueva a todos los rincones de la tierra. 

Y somos reyes porque nuestra libertad y nuestra entrega nos hace soberanos de nuestro destino que debe estar orientado hacia el Reino de Dios.

Hablar de los cristianos que quiso el concilio, es hablar de mujeres y hombres que se marcan un fin en la vida: La tarea, el trabajo y la lucha diaria por hacer cada dia mas presente el Reino de Dios en este mundo.

Pero el concilio no solo quiso laicos comprometidos con el evangelio. También quiso un Papa que fuera modelo de unidad entre todos los cristianos del mundo. Unidad en el respeto y a la libertad de cada ser humano que forme parte de la Iglesia universal. Un Papa que pusiera en efecto lo que el concilio quiso poner en practica: Un nuevo orden en la estructura administrativa de la Iglesia, nuevo orden que hiciera que todos los que integran la jerarquia, fijaran sus mentes y sus metas en que el evangelio se viva dia a dia. Un nuevo orden que hiciera mas simple el sistema organizativo de la Iglesia haciéndola mas sacramental que jurídica y en eso incluye un nuevo orden para la curia romana, el instrumento mediante el cual el Papa ejerce su poder sobre los mismos obispos y sobre todos los fieles. Con eso se evitaria significativamente el uso y el abuso del poder que tanto afecta a la jerarquia desde siglos atrás.

El Concilio quiso un Papa que fuera la cabeza del colegio episcopal y todos juntos, Papa-Obispos, ejercieran el gobierno de la Iglesia.

El Concilio quiso también obispos que fueran ejemplo de vida cristiana dentro de sus respectivas diócesis. Obispos que fueran dignos sucesores de los primeros apóstoles y que llevaran el evangelio a todo rincón del mundo. Obispos que estuvieran mas atentos al sentir social de sus comunidades ejerciendo los tres oficios que le han sido conferidos y que son propios del episcopado: el oficio de enseñar, el oficio de santificar y el oficio de regir.

El primero de ellos el de enseñar mediante la predicación del evangelio porque estan dotados de la autoridad de Cristo para llevar a cabo esta misión.

El segundo oficio es la santificación de los fieles mediante la celebración y administración de los sacramentos especialmente la eucaristía.

Y el tercer oficio el de regir a su pueblo con el ejemplo de vida cristiana ya que el obispo rige a su pueblo con sus consejos, con sus exhortaciones y teniendo en cuenta que esto es solo posible cuando se hace servidor de su grey.

En lo que respecta a los sacerdotes dichas tareas no les son muy diferentes que digamos, también estan obligados a velar por las comunidades que les han sido encargadas. Los sacerdotes están en sus comunidades como hombres de Dios al servicio de sus hermanos. 

Es cierto que en estos días hay algunos sacerdotes que han abandonado la Iglesia, como también es cierto que hay muchos laicos que también la han abandonado y también es cierto, muy cierto que en la mayoría de los casos eso es debido a los malos entendidos de los papeles que cada quien debe ejecutar dentro de la misma institución.

Hay que respetar el campo de cada quien. Los laicos debemos respetar el terreno asignado a los sacerdotes y no podemos estarles mandando sobre lo que queremos que hagan o digan. Hay comunidades en las que los sacerdotes están bajo un microscopio tratándole de buscar hasta la falla más insignificante.

Por el otro lado los sacerdotes deben respetar el terreno de los laicos y no deberían de mandar ni dirigir sino guiar,orientar y alentar dentro de las luces de los criterios cristianos. Hay comunidades en las que nada se hace hasta que el sacerdote haya dicho la última palabra.

Los dos extremos están muy fuera de lugar, muy por fuera de lo que el Concilio quiso 

Cuando se pasan las fronteras de dichos campos viene la confusión y por lo consiguiente el desaliento y la deserción. Y todo esto porque se ha perdido de vista, por ambas partes, lo mas importante y que debe ser norma de vida para todo cristiano; El evangelio.

La responsabilidad por lograr el Reino de Dios aquí y ahora es de todos, absolutamente de todos, empezando por de donde se quiera empezar, Papa-obispo-sacerdote-laico, O bien Laico-sacerdote-obispo-Papa. Cada quien dentro de la responsabilidad que su dignidad le mande y corresponda.

El huir, el salirse de la Iglesia no es lo mas adecuado, eso sería, a mi particular punto de vista, un signo de cobardía, un signo de falta de valor y demuestra una irresponsabilidad hacia lo que nos obliga nuestro bautizo. De todas maneras cabe aquí la pregunta: ¿A dónde ir? Si nuestra Iglesia es la única que Cristo fundó. Por lo tanto si queremos seguir siendo llamados cristianos, pues tenemos que luchar fuerte y decididamente por hacer que nuestra Iglesia esté más alerta al signo de los tiempos en todos los aspectos de la vida diaria, tal y como lo quiso Vaticano II. (padre, ya cumplí con mi tarea de la clase de Biblia).

Tal vez el concilio quiso abarcar tantas y tantas cosas a la vez que algunas no quedaron del todo claras y representan aspectos que hay que cuidar mucho si queremos conservar la unidad de la Iglesia universal. Un concilio no es un punto de llegada, sino todo lo contrario es el punto de partida desde el cual, los cristianos en general tienen el derecho y el deber de seguir profundizando su entendimiento en la fe y las consecuencias que esto les traiga.

Sin duda alguna podemos afirmar que el concilio quiso una Iglesia menos autoritaria y menos triunfalista. Quiso una Iglesia, un Papa, unos Obispos y unos Fieles más dispuestos a dialogar y aprender, a escuchar y sobre todo a centrar sus intereses y preocupaciones en quienes peor lo pasan en este mundo. 

Pocos días antes de la apertura del concilio, el Papa Juan XXIII había dicho que la Iglesia tiene que ser, ante todo, la Iglesia de los pobres.

He de confesarles mis hermanos que, al revisar todo este material para traérselos ahora, reavivo en mi, muchas de mis inquietudes y sueños de principiante de trabajador por el Reino.

Sueño con una Iglesia donde no haya mas lucha por el poder temporal sino que el único poder sea el poder del evangelio.

Sueño con una Iglesia que tenga una sola ley de sometimiento, sometimiento a la ley del amor. Una Iglesia en donde todos juntos trabajemos en armonía por una sola causa: instalar el Reino de Dios aquí y ahora.

Una Iglesia con las puertas abiertas donde pueda entrar toda la humanidad y sentirse en casa, sentirse bienvenido.

Sueño con una Iglesia tal y como la empezó a dibujar el Concilio Vaticano II, pero que ahora la responsabilidad de lograrla, de conseguirla, está en estas dos manos, esta en tus manos ______________, está en tus manos _____________, y en tus manos _________________ está también esa responsabilidad.

Está en las manos de cada uno de nosotros.

Solo, hasta que logremos esto, podremos entonces gritar a viva voz

!!!!! LA IGLESIA SOY YO!!!!!!!!

José A. Sanchez

Referencias
*Libro "La Iglesia que quiso el concilio" por Jose Maria Castillo, Sacerdote Católico escritor y teólogo de la corriente de pensamiento denominada teología de la liberación.






domingo, 7 de noviembre de 2021

Venerar la Eucaristía uniéndola a la figura de San José

 Obtenido de: https://orarconelcorazonabierto.wordpress.com/2021/11/07/venerar-la-eucaristia-uniendola-a-la-figura-de-san-jose/

Primer domingo del mes de noviembre y he despertado con el anhelo profundo de venerar la Santa Eucaristía uniéndola a la figura de san José, al que tanta veneración tengo. 

Esta mañana cuando acuda a la iglesia a participar en la Eucaristía imaginaré que entro en la sencilla y humilde casa de Nazaret, donde san José era el custodio y el cabeza de familia. Le pediré con sencillez que me presente a Jesús, a quien junto a María alojaba entre aquellas cuatro paredes formándole, amándole, enseñándole, cuidándole como Verbo hecho carne. Es lo mismo que ocurre cuando participas en la Santa Misa. Ahí esta presente san José, acompañando junto al altar a quien es el Verbo hecho pan.  

Que san José, siempre tan solícito a mis peticiones, me enseñe a hablarle, a ser intercesor ante su gracia, a ser receptor de mis anhelos, a ayudarme a recibirlo con más amor y devoción. Y una vez recibida la Hostia en mi interior salir del templo para ir a mi pequeño mundo familiar, social y profesional para ser transmisor de paz, de amor, de entrega, de generosidad y convertirme como él en un custodio que creer un entorno donde Cristo se digne a vivir porque en él reine la armonía y la paz. En esto San José fue un maestro. Él hizo lo posible para abrir su corazón y dar lo mejor de sí a María y a Jesús. Puso todo su empeño y su cuidado para todo al servicio de la humanidad de Cristo, nuestro Salvador.  

La Eucaristía es la continuación y la extensión de la Encarnación de Jesús. La responsabilidad de San José, padre de Jesús, prosigue con el paso de los tiempos hasta la consumación de los siglos y nos invita a quién a Él invocamos que el pan vivo de la Eucaristía, la Palabra viva hecha carne sea un anhelo para recibirla cada día y adorar a Jesucristo en el Santísimo Sacramento del altar un estimulo para una más profunda vida interior.

San José, hombre sencillo, honrado y humilde adoró a Jesús como ningún santo lo había adorado jamás. Como María, nadie pudo amar más a Jesús como José y María lo amaban. No ha existido nunca un amor temporal mayor, excepto el que venía del corazón amoroso de la Virgen, que pudiera manifestar un amor tan grande por Jesús. Este es mi anhelo a imitar. Amor profundamente a Jesús en el sí de mi vida.

Y cuando vea al sacerdote elevar la Hostia al cielo para presentarme el sacrificio del altar ofreceré su santidad recordando que San José era sacerdote del Niño Jesús, no para sacrificarlo ni para ofrecerlo, sino para custodiarlo, para guiarlo con respeto y adorarlo.

La vida de San José no fue sencilla. Desde su sí a Dios le sufrimiento le acompañó a lo largo de su existencia porque no hay que olvidar que a los pies de aquel humilde pesebre se encuentra la Cruz porque el corazón del Niño Dios es un crucifijo viviente. Desde el momento en que José aceptó a María como esposa hasta el día de su último respiro para ir a la casa del Padre en que su cuerpo cansado en los brazos de Cristo para quedarse permanentemente dormido su vida fue acompañada de un sufrimiento permanente. Pero esta es la vida del cristiano, una vida que sin embargo es plena por la gracia de la Eucaristía. Hoy quiero hacer vivo mi amor por el Pan de Vida de la mano de san José, quien modeló con sus enseñanzas el corazón de su Hijo.

¡Querido San José, esposo de María, padre de Jesús, quiero como tu aprender a caminar en confianza y como mucha fe hacia el encuentro de tu Hijo, a aprender a adorarle, a postrarme ante la Eucaristía asombrado, gozoso, alegre y estremecido por el misterio que allí sucede! ¡Quiero hacer como tu, amado san José, saber escuchar en todo momento los planes de Dios en mi vida y cumplirlos! ¡Tu que eres el padre peregrino que custodia a Jesús, enséñame a amarlo más, a ayúdame a que en el silencio de la oración contemplarlo con devoción, ayúdame a acrecentar mi amor por Él! ¡San José, tu que eres el padre eucarístico de Jesús, enséñame a acogerlo con devoción en mi corazón! ¡Otórgame tu fe para contemplar con esperanza a Jesús presente en las especies de pan y vino y como tu, cuando dijiste que sí a Dios para aceptar con alegría y esperanza tu misión paternal sin comprenderlo todo, ayúdame a ser capaz de abandonar postrado ante el Santísimo Sacramento del Altar la comodidad de mis certezas humanas para aceptar siempre la voluntad Dios que en tantas ocasiones se aleja de mis planes humanos para que pueda emprender el camino hacia la salvación! ¡Dame un poco de tu fe, San José, para abrirme a la contemplación y amar a Jesús tan frágil y humilde en su cuerpo eucarístico! ¡Te pido san José, por todos los sacerdotes del mundo, por su santidad, para que que aprendan de ti a llevar a Cristo en una completa actitud reverente, para que sean otro Cristo, pastores santos del rebaño de Dios, para que guíen a los fieles  y nos ayuden a crecer en sabiduría, estatura y gracia! ¡Te pido por ellos, San José, para que cada sacerdote vea en tu persona un modelo de fidelidad vocacional, y que sean como tu amado San José custodios del cuerpo de Cristo y de la Iglesia! ¡San José, tu eres patrono de la Iglesia universal, ayúdale a que sea santa, ayúdame a dar ejemplo para quienes estén alejada de ellos la amen, y sientan el amor de Cristo! ¡El amor de Jesús ti, San José, es el máximo reflejo de la paternidad de Dios, enséñame cada día a dirigir mi oración al Padre lo aprendió Jesús de ti, que fuiste su padre en la tierra, y quien le iniciaste en la fe y en las costumbres de la oración! ¡Concédeme la gracia, San José, de ser luz y sal y se capaz de servir dentro de la Iglesia, tener la capacidad de orar en el silencio para escuchar en mi corazón la voz de Dios y salir en misión en cumplimiento de su voluntad!  

miércoles, 20 de octubre de 2021



Hoy 16 de octubre de 2021 por la tarde en nuestra reunión semanal de Cristiandad en Acción tuvimos el gusto de escuchar al amigo Francisco Díaz de Birmingham, Alabama, Estados Unidos. El tema desarrollado fue BÚSQUEDA, la primera ponencia de las IV Conversaciones de Cala Figuera. 

Las IV Conversaciones de Calafiguera se realizaron del 5 al 8 de mayo de 2016 en la ciudad de Cala Millor, Mallorca. Estuvimos presentes cursillistas de 19 países del mundo. Había 2 Obispos, uno de Mallorca y otro de Irlanda, unos 16 sacerdotes de varios países y 2 diáconos. 

Agradecemos a Francisco por su presentación testimonial y profunda a la vez. Agradecemos a Dios por estos jóvenes dirigentes en quienes confiamos el futuro de nuestro movimiento. Estamos seguros de que el movimiento está en buenas manos. 

Según el diccionario, Búsqueda es el intento de encontrar algo deseado a través de la acción, de la atención, el seguimiento, la persecución o cualquier tipo de esfuerzo.

Para cualquier cristiano que intente comprender la búsqueda en el sentido espiritual es necesario hacer una retrospección y preguntarse:

¿Quien soy yo, me conozco realmente? ....
¿Qué busco para dar más sentido a mi vida?...
¿Dónde, cuándo y cómo busco?...

Cuando vivimos el primer encuentro, con uno mismo, comenzamos a buscar en nuestro pasado quienes hemos sido, quienes somos y quienes queremos ser. Cuando nos encontramos con Cristo comenzamos a reconocer que nuestra vida tiene sentido o comienza a tenerlo. Vamos disfrutando más y más la vida dentro de nosotros mismos y con los que nos rodean. Con Cristo en el eje de nuestra vida, la Estrella Polar que da norte a nuestra vida, todo cambia. Que dichosos somos los que vamos encontrando sentido a nuestra vida. Ya no somos aquellos individuos que vamos por la vida como barcos a la deriva. 

Queriendo siempre ser mejores personas, mejores cristianos estamos constantemente en la búsqueda de la felicidad. Gracias a un Cursillo de Cristiandad hemos encontrado la verdadera felicidad, ¡Dios Padre, Dios Hijo, Dios Espíritu Santo! Poco a poco esa felicidad se va reflejando y contagiando a los demás. Contagiaremos a muchas personas el sencillo mensaje que Dios les ama. 

Nuestra finalidad como cursillistas es tan simple, comunicar a los demás que Dios los ama. No le busquemos más, esa es nuestra misión en el mundo. Cristo cuenta con nosotros y nosotros con su Gracia para convertir este mundo de salvaje, en humano y de humano en divino. 

Si no somos nosotros, ¿quién?
Si no es ahora, ¿cuándo?

De Colores 
Carlos Muñoz
19102021



viernes, 24 de septiembre de 2021

¿Qué quieres Señor de nosotros?

Paz y Bien mis amigos todos,

Hace ya algunos días que tuve la dicha de participar en la convivencia realizada en nuestra casa de Cursillos Monseñor Román en Miami y luego de ver todo lo que hemos y seguimos pasando con el  Huracán Irma y los terremotos acontecidos en México además, de lo que están sufriendo  en estos momentos nuestros hermanos de Puerto Rico ahora con el Huracán Maria, me viene a la mente y reflexiono acerca de la pregunta que todos los rollistas que expusieron su Rollo aquel día domingo hicieron... ¿Que nos está queriendo decir nuestro Señor? 

Y desgraciadamente no puedo sino aceptar que nosotros los seres humanos somos ciegos, sordos, y mudos por naturaleza y ¿Por qué digo esto? Pues ciertamente porque el Señor nos está queriendo decir que es hora de ser nosotros esa voz que claman en el desierto… si, así como Juan el Bautista, fue ese profeta, ese discípulo, ese hijo obediente que al entender su Misión “en MAYUSCULA” la puso en práctica para y por Cristo, tenemos que ser nosotros también, esos profetas fieles, que como Juan, claman en el desierto de este mundo, ese  “arrepiéntanse y crean en el evangelio” que nos dicen ese miércoles de cenizas.

Amigos, ¿Qué estamos esperando pues nosotros?

Tenemos que seguir construyendo ese Reino del que tanto el Evangelio siempre nos está hablando. Pero, ¿realmente entendemos esto del Reino y su Justicia? o solo lo usamos para hacernos los buenos en ocasiones y luego anteponemos las reglas, regulaciones y sobre todo continuamos enviamos cualquier cantidad de “memorándum” para subyugar una voluntad impuesta. Thomas Hobbes, filósofo ingles expreso que “el hombre es el lobo del mismo hombre “o  “el poder corrompe” dijo también el  filósofo francés Montesquieu… pareciera como si esto fuera un problema de siempre. 

Mis amigos no usemos el nombre de  Eduardo Bonnin  para justificar lo injustificable. Analizando muchas cosas que han acontecido en Cursillos y que aún siguen ocurriendo,  pienso,…  y esto es  mi criterio personal… que el problema es y siempre será “la necedad.” Descubrí hace poco en el diccionario Bíblico lo que es el significado de “Necio” y lo quiero compartir con ustedes porque a mí en lo particular me abrió mucho los ojos y el entendimiento y logre hacer una mejor ilustración de lo que el Movimiento de Cursillos ha tenido que siempre tener como obstáculo perenne y constante y dice así: (heb. generalmente ewîl y kesîl; gr. generalmente áfron y mÇrós.  “Las palabras hebreas aparecen con frecuencia en Proverbios y Eclesiastés, pero pocas veces en otros libros. Mientras el sabio o prudente es quien teme a Dios, el necio no: piensa y actúa con necedad, y descuida al Creador por amor a la comodidad y los placeres, o voluntariamente lo desafía. Por tanto, maldad y necedad son expresiones casi sinónimos. Por tal razón, Salomón contrasta al necio con el hombre que persigue la sabiduría (Sal. 14:1; 92:6; 94:8; etc.). Las palabras traducidas como "necio" en el NT generalmente designan a una persona "insensata", "ignorante", "sin entendimiento" o "loca" (Mt. 5:22; 23:17, 19; Lc. 12:20; 2 Co. 11:16, 23; etc.) Demostración de poca inteligencia. “la naturaleza de la vida y la constitución espiritual del hombre llevan en sí una tentación de necedad, aturdimiento y avidez" 

¡Ahí está todo el problema! que muchos no entienden que el Rollo de “Estudio del Ambiente” fue lo que hizo que posteriormente  se lograra ir entretejiendo los hilos de los demás Rollos hasta lograr encuadrar y estructurar ese intenso y extraordinario fin de semanas. Cursillos solo pretende abrir el hambre del Hombre por conocer más de Dios, pero esto es algo que debe ser por voluntad propia, más no impuesta. 

Hace unos días llego a mi otro documento de tantos que me hacen sentir tristeza e impotencia. Más y más reglamentos, regulaciones y que se yo… cuando tendríamos que más bien pensar en esa pregunta ¿qué es lo que el Señor quiere y espera de nosotros, de su creación?  El mundo se despedaza, se destruye a cada minuto que pasa y nos empecinamos en seguir esa retrograda idea de ¿quién y quien no puede vivir la experiencia de un Cursillo? Ahora me gustaría saber si el mundo terminara hoy, ahora mismo y el Señor nos cuestionara ¿por qué fuimos piedra de tropiezo de ese hijo suyo y hermano nuestro que quería ir a un Cursillo y nosotros por nuestra “necedad” se lo negamos? Por reglas, regulaciones……….. ¿Cuál sería la respuesta que se le daría al Padre?

Les pido que por favor piensen que Cursillo es un instrumento de Evangelización vivo y eficaz. El Espíritu Santo no se equivoca jamás y hemos podido ver como  en tres días se ha demostrado que el hombre puede descubrirse persona, y descubrir al Cristo, en él y en los que están a su lado. Si usamos el Método del Cursillo correctamente todo saldrá bien, o acaso  ¿no tenemos Fe y Confianza en El que todo lo puede?... si es que nosotros mismos somos muestra fehaciente de ese gran misterio de amor y por lo mismo,  somos muchos ya los que hablamos de esto sin ningún miedo a lo que pueden pensar esos Maestros de la Ley. Cursillo nos dio la mejor arma “el no tener miedo” a ser persona con criterio, con actitud pero sobre todo con corazón de carne, que jamás puede callarse ante ninguna  injusticia. 

Recuerdo que Raúl  Velázquez nos dijo en su Rollo “Yo soy el camino la verdad y vida” que nosotros somos los únicos responsables de buscar incansablemente la VERDAD haciendo uso de la LIBERTAD que el Señor nos regala. Por tanto, decido yo mismo si quiero hacer su voluntad o no; si queremos llevar a cabo la misión del Padre, tenemos que tener una acción apostólica en el mundo con todo aquel que me rodea y bueno siempre haciendo uso de esa herramienta tan importante, las rodillas “oración constante” para que el Señor haga de nosotros su instrumento más nunca hacer el papel que solo es de El  ya que la Gloria y la Honra es y será siempre para Dios Señor Nuestro.

El pregunto algo que me toco fuertemente y me hizo cuestionarme y aun todavía lo hace y es lo siguiente… cuando alguien viene  a buscarme…. ¿a quién ven? ¿A Jesús o a Janire? Yo deseo de todo corazón, que cuando venga alguien a buscarme  vean al Cristo que vive en mí y le pido a Dios profundamente que así sea, porque eso es lo que mi Padre desea y quiere de mí. Recuerden que estamos todos llamados a la santidad.

Helen Muñoz en su Rollo “Yo soy el buen Pastor” comenzó con otra pregunta... ¿y por qué el Señor hizo esa comparación Oveja- Hombre? Y es que el hombre se parece mucho más de lo que creemos a las ovejas. Ella magistralmente fue trayendo similitudes reales y concretas… la oveja y el hombre solos se pierden, la oveja perdida deambula por el mundo, al igual que el hombre… la oveja no sabe regresar al redil… el hombre necesita que alguien le muestre el camino correcto y camine con él. Las ovejas no son muy inteligentes y lamento afirmar que el hombre tampoco, porque le gusta seguir a otros, aunque estos, estén equivocados…los cubanos tenemos un dicho muy nuestro… “A dónde va Vicente, va la gente”…  las ovejas son incapaces de defenderse y el hombre también lo es, ¿No se les hace muy familiar todo esto? Tristemente sí. 

En Cursillo, se nos enseña en el Rollo del Estudio del Ambiente, “que es posible vivir en el mundo y ser fermento de ese ambiente” el Jueves entramos sin saber quiénes somos… el Domingo salimos sabiéndonos hijos de Dios, hermanos de Cristo y Templos vivos del Espíritu Santo. ¿Cómo privarles a otros de ese regalo mis amigos? Helen nos dejó claro que ese domingo somos ovejas… “SI”… pero tenemos un pastor, el Buen Pastor “Jesús”. Él nos llama y nosotros le conocemos por su voz. Entendimos claro con ese Rollo, que en Cursillo el camino no es de uno, sino de dos, y que por eso siempre es mucho mejor hacer el camino en compañía. 

Helen también nos dijo a calzón quitao que nuestra misión es llevar el mensaje  a todos y de preferencia a los “ALEJADOS” creo que aún muchos no lo han entendido de verdad… ¡que lastima! El servicio es nuestra bandera. Él nos llama para que demos lo mejor de nosotros al mundo. Y él nos capacita para esa labor, así que no hay que tener “MIEDO.” Al final nos dejó con un pensamiento muy lindo, ella nos dijo que somos todos participes de un “GRAN MILAGRO” cuando traemos a alguien a vivir la experiencia de un Cursillo, traemos a un alejado al redil y podemos, por tanto, salvar esa alma para Cristo y el propio Jesús nos enseñó que es más importante esa oveja perdida… que las 99 que están juntas en el revaño…. 

Gracias a que Moisés sabía su misión y fue en busca de esa oveja perdida, pudo llegar ante la presencia de Dios en aquella Montaña y por escuchar la voz de Dios, y tener FE, pudo liberar al Pueblo escogido y traerlos de vuelta a la Tierra Prometida. ¿Podremos nosotros también seguir el ejemplo de Moisés y traer a los alejados a los brazos de Jesús?

Rosi Berbecia, en su Rollo ¿Quién dice Jesús que soy Yo? Nos hizo entender que todos somos hijos de Dios. Pero para entender eso, todos tenemos que mirarnos en el espejo, y si no nos gusta lo que vemos pues manos a la obra hermanos, a cambiar esa imagen. Tenemos que entender al mirarnos en ese espejo, que es lo que en Cursillo tenemos como ese “Dios Vivo y  Cercano” que queremos mostrar a los que están a nuestro lado.

Cuando logro entender esto, todo en mi vida empieza a tener sentido y ese “Aba” “Papito” comienza a transformar mi vida entera de adentro hacia afuera y por consiguiente, mi entorno olerá a Cristo porque como también dijo Rosi, “nuestra conversión es la semilla del mañana en esos que hemos traído a vivir esa experiencia del Cursillo” Yo soy esa semilla que cayó en tierra fértil y por eso daré buenos frutos y contagiare ese ambiente, a ese amigo, ya que quiero que también el viva la alegría de sentirse hijo del Padre. Esto mis hermanos es nuestro verdadero  compromiso, el mayor de todos.

Cuando Rosi dijo eso, yo me hice una pregunta y la escribí para que nunca se me olvidara ¿Janire cuál fue la respuesta que distes aquel día que te dijeron “Cristo Cuenta contigo”? … el ¡Y Yo con su Gracia! fue una respuesta que encierra un nivel de compromiso total con Jesús…. ¿estoy dispuesta a tomar mi cruz y seguirle como San Pablo, por ejemplo, u otros muchos hombres que antepusieron sus vidas por el Cristo Crucificado y Resucitado?

Ella dijo algo tremendo aquel día “NO SOMOS IGLESIA INMOBIL” tenemos que salir al encuentro de esas personas que estas en nuestros ambientes, en la cotidianidad de nuestras vidas. ¿Entendemos que la Esencia de todo es “la AMISTAD”?   Woooow….  Amigos oremos todos porque se entienda esto de verdad.

Tenemos que ser discípulos, Hombres y Mujeres de Dios al servicio de los demás. Al final dejo esta pregunta en el ambiente ¿Esta tu vida en coherencia con la Persona que Jesús dice que eres?

Luego ya para finalizar vino Roberto Garcia y comenzó su Rollo con una pregunta y que era a su vez el nombre del mismo Rollo ¿Qué quiere decirle el Señor al MCC? ¿Por qué estamos aquí hoy? Y bueno amigos, creo que esto es para todos nosotros hoy también. ¿Puedes mirarte al espejo y hacerte esta pregunta mirándote fijamente, sin que te de vergüenza? 

Robe nos dijo que Dios quiere Sinceridad. Dijo que hemos ido perdiendo entidad de Cristianos cursillistas, y yo creo que es cierto. Gracias a que  Jesús jamás nos retirara la promesa de estar con nosotros hasta el fin de los tiempos, podemos retornar cuantas veces nos alejemos, pero es que somos nosotros ovejas pérdidas, los  que nos alejamos de Él a cada instante ya sea por debilidad, comodidad, un poco de cobardía, de hipócrita, o porque no,  también podemos ser en ocasiones tumbas blanqueadas, donde el corazón esta tan negro como el alma pero vestimos de blanco por fuera.

Roberto nos dijo que estábamos viviendo ambigüedad… que teníamos que retomar la bandera de aquellos que hoy están ya en el 5to día y que construyeron esa casa que tanta Gracia a derramado y sigue hoy derramando…le debemos eso a todos ellos. Cuando dijo eso recordé aquel viernes frente al tabernáculo, luego de aquel Rollo de Piedad, aquel abrazo que Cristo me dio en aquellas escaleras…  esa casa tiene tantos recuerdos para mí,  en ella pude yo conocer a ese  Cristo vivo y cercano que me llamo, y me invito a vivir en la Gracia. 

Posteriormente dijo unas frases también muy fuertes que me llegaron  a lo profundo del alma “El Dios de los Cursillistas es el Cristo  de la Cruz” “El Señor está en el silencio del Cursillo” “Él vive y se pasea por la comunidad” “Cursillo no es mío, no tuyo, es de todos y cada uno de nosotros” “El Método de la AMISTAD tiene que resurgir de entre todos nosotros”

Hermanos que regalo el de ese domingo. No puedo más que darle las gracias a mi papa Dios que me regalo esta convivencia porque estos momentos cerca de Cristo son los que me ayudan a seguir cargando la Cruz de cada día y así y solo así es como puedo seguir como pelegrina caminando hacia la casa del Padre.

Tenemos todos que sacar del vino viejo lo mejor y juntarlos con el vino nuevo, para todos encontrarnos en la Eucaristía y allí vivir por un instante la plenitud del Reino. Que será algún dia la vida perdurable. “Que así sea”

Los dejo pues con pensamiento de San Juan Pablo II, “Recuerda con Gratitud el pasado, Vive con Pasión el presente y ábrete con Esperanza al Futuro” 

Janire Pagan

Fort Myers FL 

Sept 24, 2017

jueves, 23 de septiembre de 2021

Iuvenescit Ecclesia (la Iglesia rejuvenece)

Los dones jerárquicos y los dones carismáticos son “co-esenciales” para la vida de la Iglesia. Esta es la conclusión de Iuvenescit Ecclesia (La Iglesia rejuvenece), una carta de la Congregación para la Doctrina de la Fe dirigida a los obispos de todo el mundo.

La carta aborda la relación entre la jerarquía (sacramento del orden episcopal, presbiteral y diaconal) y los carismas (suscitados por el Espíritu Santo) en la Iglesia, es decir, las asociaciones, movimientos y comunidades animados y guiados la mayoría por laicos.

La publicación de la Carta lleva fecha del 15 de mayo de 2016, Solemnidad de Pentecostés y fue aprobada por el Papa Francisco el pasado 14 de marzo.

“La Iglesia rejuvenece por el poder del Evangelio y el Espíritu continuamente la renueva, edificándola y guiándola con diversos dones jerárquicos y carismáticos”, señala carta en su introducción.

El inicio del documento destaca la importancia del Concilio Vaticano II en el origen de estos carismas que tienen urgencia en “la tarea de comunicar con eficacia el Evangelio”. Por eso, “en esta tarea indispensable de la nueva evangelización es más necesario que nunca reconocer y apreciar los muchos carismas que pueden despertar y alimentar la vida de fe del pueblo de Dios”.

Atracción del encuentro con el Señor

El texto reconoce que “tanto antes como después del Concilio Vaticano II han surgido numerosos grupos eclesiales que constituyen un gran recurso de renovación para la Iglesia y para la urgente ‘conversión pastoral y misionera’ de toda la vida eclesial”.

“Los grupos de fieles, movimientos eclesiales y nuevas comunidades proponen formas renovadas de seguimiento de Cristo en los que profundizar la comunión con Dios y la comunión con los fieles, llevando a los nuevos contextos sociales la atracción del encuentro con el Señor Jesús y la belleza de la existencia cristiana vivida integralmente”.

Los siguientes capítulos del documento de Doctrina de la fe realizan un breve repaso sobre los carismas en el Nuevo Testamento y en el Magisterio reciente de la Iglesia.

Respecto a los dones jerárquicos, el texto afirma que “en sus diversos grados, se dan para que, a la Iglesia, como comunión, no le falte nunca a ningún fiel la oferta objetiva de la gracia en los Sacramentos, el anuncio normativo de la Palabra de Dios y la cura pastoral”.

Sobre los dones carismáticos, explica que “se distribuyen libremente por el Espíritu Santo para que la gracia sacramental lleve sus frutos a la vida cristiana de diferentes maneras y en todos sus niveles”. Estos dones “mueven a los fieles a responder libremente y de manera adecuada al mismo tiempo, al don de la salvación, haciéndose a sí mismos un don de amor para otros y un auténtico testimonio del Evangelio para todos los hombres”.

Autenticidad del carisma

La carta califica a los movimientos y nuevas comunidades de “dones carismáticos compartidos” que “muestran cómo un carisma original en particular puede agregar a los fieles y ayudarles a vivir plenamente su vocación cristiana y el propio estado de vida al servicio de la misión de la Iglesia”.

Otro de los asuntos que aborda el documento es el reconocimiento por parte de la autoridad eclesiástica de estos carismas. Algunos “no requieren de regulaciones específicas” pero “cuando un don carismático se presenta como ‘carisma originario’ o ‘fundamental’ entonces necesita un reconocimiento específico para que esa riqueza se articule de manera adecuada en la comunión eclesial y se transmita fielmente a lo largo del tiempo”.

Así, “reconocer la autenticidad del carisma no es siempre una tarea fácil, pero es un servicio debido que los pastores tienen que efectuar”.

La Congregación para la Doctrina de la Fe subraya que “la autoridad debe ser consciente de la espontaneidad real de los carismas suscitados por el Espíritu Santo, valorándolos de acuerdo con la regla de la fe en vista de la edificación de la Iglesia”.

En otro de los capítulos se detallan los criterios para el discernimiento de los dones carismáticos: “el primado de la vocación de todo cristiano a la santidad; el compromiso con la difusión misionera del Evangelio; la confesión de la fe católica; el testimonio de una comunión activa con toda la Iglesia; el respeto y el reconocimiento de la complementariedad mutua de los otros componentes en la Iglesia carismática”.

También señala “la aceptación de los momentos de prueba en el discernimiento de los carismas” y “la presencia de frutos espirituales; la dimensión social de la evangelización”.

Pertenencia de sacerdotes, seminaristas y matrimonios

La última parte de “La Iglesia rejuvenece” hace referencia a la relación entre los carismas y la jerarquía: “la práctica de la buena relación entre los diferentes dones en la Iglesia requiere la inserción activa de la realidad carismática en la vida pastoral de las Iglesias particulares”, manifiesta el texto.

El documento también afirma que “se tendrá que tener en cuenta la relación esencial y constitutiva entre la Iglesia universal y las Iglesias particulares”.

Por otro lado, se reconoce que los dones “pueden estar relacionados con todo el orden de la comunión eclesial, tanto en referencia a los Sacramentos como a la Palabra de Dios”. “Ellos, de acuerdo con sus diferentes características, permiten dar mucho fruto en el desempeño que emanan del Bautismo, la Confirmación, el Matrimonio y el Orden, así como hacen posible una mayor comprensión espiritual de la divina Tradición”.

Sobre la pertenencia de los matrimonios a estos grupos eclesiales, se dice que “pueden instruir válidamente a los jóvenes y cónyuges mismos, principalmente a los recién casados, en la doctrina y en la acción y en formarlos para la vida familiar, social y apostólica”.

Los sacerdotes también pueden formar parte de ellos y encontrar así “fuerza y ayuda para vivir plenamente cuanto se requiere de su ministerio específico”, algo que también sucede con los seminaristas.

Por último, la carta nos invita a mirar a María, Madre de la Iglesia y modelo de “plena docilidad a la acción del Espíritu Santo” y de “límpida humildad”: por su intercesión, se espera que “los carismas distribuidos abundantemente por el Espíritu Santo entre los fieles sean mansamente acogidos por ellos y den frutos para la vida y misión de la Iglesia y para el bien del mundo”.

jueves, 16 de septiembre de 2021

EL DOCTOR HERVÁS Y SUS COLABORADORES

Pero este panorama cambió en Mallorca substancialmente cuando en 1947 fue designado Obispo Coadjutor, con derecho a sucesión de la Diócesis de Mallorca, el doctor Hervás, cuya experiencia pastoral se había centrado precisamente en la Acción Católica de su tierra natal, Valencia. El doctor Hervás pronto valoró de forma muy positiva nuestros esfuerzos y singular mente lo que Cursillos estaba significando ya en 1948. Por esto puso como Conciliario y Viceconciliario a dos "primeras espadas" del Clero de Mallor ca: ya prestigiado el primero, Don Sebastián Gayá, y recién llegado de la Universidad gregoriana de Roma con brillantísimo expediente el segundo, Don Juan Capó. Por su gran personalidad, no podían ser meros asesores, sino significativos protagonistas.

Este respaldo oficial permitió a partir de 1949 que acudiesen a Cursi llos personas antes inasequibles y la org ción de los Cursillos dejó de ser un empeño siempre lleno de obstáculos a cargo de unos poco "locos" sin medios. La organización más seria se notó, entre otras cosas, en que los Cur sillos se comenzaron a numerar y a realizarse con mucha mayor frecuencia.

No quiere esto decir que a partir de entonces nadásemos en la abun dancia de medios y fuéramos socialmente aceptados, porque problemas ha seguido habiendo largos años, pero fue un paso cualitativo, con un pro tagonismo mayor de la Iglesia institucional. También "me tocó" ser rector del primer Cursillo numerado en San Honorato, que fue igual en todo al de Cala Figuera, excepto en las primeras meditaciones que impartió con nue vo enfoque Don Juan Capó en la única noche que nos acompañó en aquel Cursillo y que se incorporaron al método.


martes, 14 de septiembre de 2021

Toty un singular dirigente

 


Hoy es un día triste, los Cursillos de Cristiandad han perdido a un singular dirigente MARCO ANTONIO ROSALES VALDÉS. (TOTY)

Historiador de profesión, escritor, catedrático, analista, orfebre de las palabras, forjador de conceptos, logógrafo (escritor de discursos a políticos) estratega, hombre de versátil dominio de la génesis autentica de los Cursillos y su desarrollo.

Vivió con alegría su proceso de procesos (SER PERSONA) peregrinado con normalidad y convicción el camino hacia el Padre.

Qué hermoso fue haber compartido una amistad tan especial como ésta, que se perpetuará más allá de la muerte. Hoy se ha marchado a un lugar mejor y ahora sabemos que está descansando en la gloria del Señor. 

Nos harás mucha falta, pero sentimos consuelo al pensar que desde allá arriba estarás pendiente de los cursillos

ULTREYA!!!
TOTY…

Por: Cesar Molina Góngora