EL ESTUDIO DEL AMBIENTE DEMOSTRABA QUE NO ES ORO TODO LO QUE RELUCE, HAY MUCHA GENTE QUE SE DICE CRISTIANA Y NO TIENEN NI IDEA DE LO CRISTIANO
HISTORIA
Por Eduardo Bonnín. Extraido de Revista “MANANTIAL”
"Un fenómeno histórico puede captarse adecuadamente solo cuando se iluminan los comienzos"
Os merecéis saber cómo pasó. No lo haré de una manera cronológica porque seria muy complicado, si sucedió primero esto, si sucedió lo otro...de cursillos se han hecho muchas novelas, pero hay solo una verdad, y yo soy testimonio de esta verdad que pude vivir gracias a Dios y de la que, nunca me cansaré de decirlo, soy deudor de todos los que no lo han vivido.
Al principio del principio formaba parte de una tertulia literaria que me llenaba, me llenaba de verdad, tenía unos dieciocho años o diecinueve cuando me propusieron todo ese tinglado de la Acción Católica, y le llamo tinglado porque me encontraba por una parte con la Acción Católica y por otra parte con la tertulia literaria; era un debate entre las dos cosas y llega el servicio militar. Aquí conocí un mundo desconocido, una gente que no tenía ningún valor evangélico, ni ningún valor de nada, en el exterior, pero, interiormente, hablando con cada uno tenían un fondo
fenomenal. Mi preocupación entonces era, "A esta gente ¿le pesa la ley o ignora la doctrina?" y siempre llegaba a la conclusión de que más que pesarles la leyera que ignoraban la doctrina.
Pensaba que esta gente supiera que Dios les ama obrarían de otra manera, pero... ¿y quien les dice que Dios les ama si no se lo van a creer?
Leí por entonces algo que me marcó: era de Pio XII y lo tomé
completamente en serio; decía: "Hay que formarse con rápida y ágil mirada un cuadro claro y minuciosamente detallado de la población fiel y señaladamente de sus miembros más elegidos de los que pudieran sacar elementos para promover la acción católica y, también, de los grupos que se han alejado de la práctica de la vida cristiana, también estas son ovejas pertenecientes a la iglesia, ovejas descarriladas de las que sois
guardianes responsables" .
Pensé en hacer algo y empezó a surgir aquello del estudio del ambiente, pensé en los de casa, los alejados... y empecé a hacer constelaciones de individuos para situarme y poder saber lo que podíamos hacer.
En esos años era presidente nacional D. Manuel Aparici, que después se hizo sacerdote, pero cuando era seglar se le ocurrió hacer una peregrinación a Santiago de Compostela y quería reunir allá, decía él, cien mil jóvenes que vivan en gracia de Dios. Como vino la guerra aquello no fue posible, pero seguíamos en el empeño hasta el extremo de que casi ya no se habló de nada más. Los dirigentes de Aparici se repartieron por España dando unos rollos haciendo propaganda para ir a Santiago que se
llamaban de Adelantados de Peregrinos y cuando iban dirigentes de la juventud diocesana se llamaban Jefes de Peregrinos y les daban una especie de carné para viajar o para caminar a Santiago,etc,etc...
Cuando vinieron a Mallorca yo vi otra cosa, porque yo estaba luchando con mi estudio del ambiente, pero vi otra cosa, aquellos cursillos que daba esa gente duraban una semana y yo pensé que conseguir que unos jóvenes vengan y estén una semana será imposible. Tuve que esconder el Estudio del ambiente, pero empezamos con algunos a organizar los Cursillos. No digo si intervino fulano..., Ya no sé quien intervino, yo creo que intervino el Espíritu Santo y casi nadie más, la cuestión fue que hicimos el primero de Cala Figuera y después tres o cuatro más... y gracias a los que fueron a Cursillos pudimos ser 623 los que fuimos a Santiago.
Se hizo la peregrinación, pero yo no podía substraerme la idea de "¿y después de Santiago,qué?". Con lo del estudio del ambiente demostraba que no es oro todo lo que reluce, porque hay mucha gente que se dice cristiana y no tienen ni idea de lo cristiano.
Por entonces leía todos los libros que estaban en la cresta de la ola: "Las Grandes Amistades" del matrimonio Maritain, obras de Chilive, Karl Rahner y Ruga Rahner ... me entusiasmaba con estas doctrinas y cuando veía que la gente esperaba a que abrieran cuando había rebajas ...solamente por las rebajas la gente hacía cola para tener un jersey tantos euros más baratos, pensaba que, si supieran que Dios les ama, la cola sería mayor.
¿Cómo podría ser? Empecé, a pensar y empezamos a pensar, con
unos cuantos; pero, de verdad, yo,no os quiero decir quien pensaba y quien no pensaba, yo creo que el que pensaba era el Espíritu Santo. La cuestión fue que aquí, con esta preocupación nacieron los Cursillos de Cristiandad y nosotros hicimos el primer cursillo en Cala Figuera en 1944, el segundo, el tercero, el cuarto, el quinto...
Consultaba cosas al obispo Mons Miralles y él me decía "Adelante!
adelante!, yo tengo confianza en ti, ¡adelante!" Pero diciendo adelante no se resolvían los problemas. Supimos que el Papa había nombrado para sustituir al Dr. Miralles, el día que muriera, a Don Juan Hervás, que era el obispo más joven del Episcopado Español; cuando llegó a Mallorca fuimos a esperarle los jóvenes y aquello fue... En la primera visita para darle la bienvenida un grupo reducido de Acción Católica, le dije "Señor obispo, aquí tenemos un movimiento, y tenemos un medio y tenemos..." y el
obispo me dijo "... bueno ya hablaremos, venid un día los jóvenes y ya hablaremos". Fuimos y le explicamos todo lo que teníamos entre manos, y él no dijo "Yo quiero ponerme al frente de este movimiento ... pienso que podríamos tener una misa a las siete de la mañana en la Casa Episcopal y después tener un cambio de impresiones". Fue tal la complicidad mutua que en una asamblea de la A.c., que presidió, al contarle que "nos han criticado, nos ponen verdes, nos ponen de cualquier color, díganos si nos
hemos de parar y, aunque nos cueste, nos pararemos, pero si nos dice adelante que lo oiga todo el mundo, nadie, nadie, nadie nos va a parar".
El obispo se levantó y dijo "Yo a los cursillos... (yo me emociono cuando recuerdo esto porque es la raíz de todo lo que estamos viviendo después)
...Yo a los cursillos de cristiandad no los bendigo con una mano, sino con las dos".
Así fue el nacimiento diríamos de los cursillos; esto fue lo que conoció el Dr Hervás.
Por aquel entonces Don Sebastián Gayá era el director espiritual del centro de Santa Eulalia y me invitaron a darles un rollo y me dieron por tema "El cursillista más allá del cursillo", que no lo teníamos en el cursillo, lo hice y se incorporó a los rollos que dábamos en los cursillos. Don Sebastián nos ayudó para llevar a cabo la Peregrinación a Santiago; como es un gran literato preparó la guía del peregrino.
Después tuvo la suerte, yo digo que el Señor tuvo la suerte o la tuvimos nosotros, de conocer a Don Miguel Fernández, un sacerdote con el que escribimos el Cómo y el Porqué; no era un gran orador... pero daba a conocer a Cristo en profundidad. Era un hombre de una santidad tan extraordinaria... nos ayudó muchísimo.
También nos ayudó mucho Don Francisco Suárez, con quien recuerdo la fantástica aventura de llevar cursillos a México: Morelia, Durango, Zacatecas, Acapulco, Guadalajara, Tampico, uno después del otro.
Hemos de mencionar a Don Juan Capó, que era como las cataratas del Niágara por la oratoria que tenía; en una charla llegó a entusiasmar al Cardenal de Tarragona hasta el extremo de que éste dijo que quería cursillos en Tarragona y, como San Pablo había estado allí propuso "Qué os parece si pedimos al Papa que hiciera patrono de Cursillos a San Pablo?".
Hay otras personas que no puedo dejar de nombrar: D. Miguel Buenafe, Don Bartolomé Nicolau, a quienes Cursillos debe mucho. Y otro sacerdote, el padre Gabriel Seguí. También a un sacerdote de Colombia, el Padre. Rafael Sarmiento Peralta, al que aconsejaron que hiciera cursillo. Lo entendió y vivió tan
intensamente que, al acabar su cursillo, puso en la Guía del Peregrino. "He aprendido más en tres días que en todo mi recorrido por Europa".
Todos sabéis que el Dr Enciso llegó a Mallorca: para sustituir al Dr.
Hervás; tras de su famosa pastoral... no había manera de circular por la calle. Prohibió los cursillos durante un tiempo.
Luego llegó el turno de las "jóvenes".Conocí a una mujer catalana de Tarragona que se llamaba Maite, quien le dijo al Cardenal "Monseñor o hace cursillo de mujeres o me tiene que dar el divorcio, porque desde que mi marido es Cursillista no nos entendemos, él va por un sitio y yo voy por el otro, y no sabe vuestra Eminencia lo pesado que es tener un santo en casa, no hay manera, no nos entendemos.. ." y así consiguió hacer el
cursillo de mujeres.
Acerca de nosotros
Somos un grupo de cursillistas que vivimos en Canadá y queremos ser fieles al Carisma Fundacional del Movimiento. Carisma recibido por Eduardo Bonnín, fundador del mismo. Nuestro deseo es propagar el Carisma del Movimiento. De esta manera se podrá continuar con lo que Eduardo fundó. Evitando así las desviaciones, modificaciones o agregados que con buena intensión se hacen pero que se alejan de lo que son verdaderamente los Cursillos de Cristiandad.
Páginas del blog
Eduardo define así:
"El Cursillo de Cristiandad es un movimiento que, mediante un método propio, intenta, y por la gracia de Dios, trata de conseguir que las realidades esenciales de lo cristiano, se hagan vida en la singularidad, en la originalidad y en la creatividad de la persona, para que descubriendo sus potencialidades y aceptando sus limitaciones, vaya tomando interés en emplear su libertad para hacerlas convicción, voluntad para hacerlas decisión y firmeza para realizarlas con constancia en su cotidiano vivir personal y comunitario".
lunes, 13 de julio de 2020
martes, 23 de junio de 2020
Historia del primer Cursillo en Estados Unidos
PUNTUALIZACIONES
PUNTUALIZACIONES SOBRE EL METODO DE CURSILLOS
A veces se critica los Cursillos de Cristiandad y no se critica a la idea originaria, sino a una parodia de los mismos que ha hecho a fuerza de desaguisados algún Secretariado Nacional, donde más que estudiar y comprender su esencia, que ésta es la razón de su creación y de su actividad, se ha intentado cambiar las cosas al ritmo y al talante de los que, sin entenderlos, han querido meter baza. Lo que evidencia que no se tiene clara la idea originaria, o que se pretende desviar el Movimiento hacia otras metas, son las "actualizaciones" que modifican o prescinden de elementos del Cursillo, manipulándolos de tal forma, que difícilmente pueden servir a su genuino fin.
Por ejemplo:
El Precursillo no puede hacerse en serie, por unas personas que enseñan y otros que aprenden. El Precursillo es simplemente el inicio de una amistad que generan, cuando no se distorsionan, la Reunión de Grupo y la Ultreya. La disposición con que acuden los cursillistas hoy, es más humana y más sincera que antes, pero en pequeños matices. La óptica religiosa siempre fastidia, hay que hablar a los que van a un Cursillo desde la óptica de la fe.
El retiro introductorio no pretende ser una exposición básica de la fe cristiana.
La primera Meditación es un paro en el vivir de uno, para que reflexione y se encuentre consigo mismo. En la segunda meditación se trata de intentar reunir los haces dispersos que el que acude a un Cursillo pueda tener de lo trascendente, y polarizarlos hacia la imagen del Padre, que sabe fundir en un abrazo de comprensión, de perdón y de ternura todo un distanciamiento, algunas veces culpable, y otras fruto de superficialidades ejecutadas más por distracción y despiste, que por maldad.
La palabra "acogida", además de paternal, es tremendamente cursi; el que acoge al cursillista es Cristo, el que se deja acoger por otros, evidentemente, no suele ser el más apto para ir a un Cursillo.
Ciertas presentaciones que, además del nombre y los apellidos, añaden profesiones o títulos, produce cierta incomodidad a los que a lo mejor no tienen ni lo uno ni lo otro.
El rollo de "Ideal", más que abrir el camino a lo Trascendente, tiene que abrirlo a lo trascendente. Es una falta de sentido común y de caridad, avasallar el primer día al cursillista con cuatro rollos píos, sobre todo hemos visto algunos que a lo mejor estarían bien para un retiro de novicias atolondradas, pero no para unos hombres que, por vivir su vida de otro modo, tienen unos conceptos y unos valores, que tamizan las verdades a su manera, siempre muy distanciada del mundo clerical. Si se pesca en el mar de la vida, de la vida que viven los más, los "peces" que acuden a la cita de un Cursillo, a no ser que el reclutamiento haya apuntado hacia "personas de Iglesia", acuden con sus agallas y con sus espinas que, si, de entrada, se les procura una circunstancia donde cada uno puede manifestar a su modo estas agallas y estas espinas, se sueltan dudas y se cuentan hazañas, lo que crea un clima incómodo, por haber pensado que la libertad de decir lo que se piensa, favorece el clima que se pretende crear en el Cursillo.
El Cursillo, hoy más que nunca, tiene que estar firmemente asentado, en la fe que viven, quieren vivir o les duele enormemente no vivir los dirigentes, que tiene que dirigir necesariamente el Cursillo hacia su finalidad. Dirigidos a la vez estos por un rector que, en todo momento, en unión estrecha, cordial y amistosa con todos, pero principalmente con los Directores Espirituales y los demás dirigentes, ha de orientar, sin mandonismo ninguno, conjunción, con santo real miedo, con asombro continuado, con la sobrenatural naturalidad, no de creer saber, sino de saber creer. Los dirigentes no han de dedicarse a aclarar y disipar dudas, es muy corriente en la clausura oír decir a más de un cursillista: "Vine cargado de problemas, de dudas, de dificultades, aquí he eliminado bastantes, y me voy con una confianza enorme para irlas superando."
El encuentro de los que no tienen fe, o no saben ver la que tienen, al contacto y al contagio de unas personas que la viven y la encarnan, que les sirven sin servilismos, que les tienden con entusiasmo, no sólo con desinterés, sino siendo para ellos un gusto, que se portan en todo momento como amigos, y que quieren serlo de verdad, y no solo en los tres días de Cursillos, es el estímulo más acuciante, atractivo e interesante que podemos brindarles. Es del todo necesario que el cursillista sepa que todos en la Iglesia nos vamos convirtiendo. Es una verdad básica que nos hermana a todos por la base.
Llamar a los dirigentes responsables es una expresión además de poco afortunada, inexacta, porque responsables lo somos todos en la Iglesia.
Resulta muy cristiano que un hombre de humilde profesión pueda en el Cursillo ser Jefe de uno que siempre lo ha sido y lo es en su vida profesional. Más que una cura de humildad, es una cura de verdad que necesitamos todos.
No rellenar las hojas de aficiones y suprimir los periódicos murales, es echar por la borda dos maneras muy eficaces para conocer mucho mejor "a Juan".
La palabra "compromiso" es palabra incómoda. Alguien ha dicho que "Creer es comprometerse", y no tan sólo creer, sino aún el sólo hecho de vivir es ya comprometerse. Y para que un hombre hecho y derecho, le de la realísima gana de comprometerse, ha de saber bien por qué.
Hay palabras en lo que hoy llamamos comportamiento cristiano que por los méritos contraídos en sentido contrario de lo que significan, suelen despistar y confundir, ya que el diccionario nos dice lo que la palabra significa y la vida nos muestra, en vivo y en directo lo que la cosa o el acontecimiento es.
Un hombre normal, desde su acera, ve al "cristiano comprometido" siempre entre comillas, como el hombre agobiado por compromisos secundarios que siempre lo tienen enredado, y que le queda muy poco tiempo para estar con su familia, salir con la esposa, hablar con los hijos o jugar con los niños, porque tiene siempre una multitud de actividades que solicitan su presencia y su dedicación.
Llamar "formación" al rollo de "Estudio" es despuntar su finalidad, no se trata de ningún tipo de lo que entendemos por formación, sino la simple aplicación de la inteligencia para captar de la manera más sencilla posible el don de Dios y su proyección en su entorno.
La celebración comunitaria de la Penitencia es un acto cien por cien clerical, que no haría más que estorbar el proceso del Cursillo. Hay mucha gente que lleva mucho tiempo en la Iglesia y sigue siendo alérgica al folklore de las celebraciones de esta clase. Pretender que lo entiendan los novatos, es tan arcangélico como creer que con la exposición fríamente ordenada de unas verdades se va a conseguir que ordenen su vida con ellas al momento. Una conversión creciente no se puede enseñar ni realizar. Ni el segundo ni el tercer día es oportuno avasallarles con expresiones triunfales sobre la Iglesia. La amamos demasiado para pensar que sea fácil asimilar unos conceptos que tan sólo la fe, la esperanza y la caridad en acto, vivida, encarnada y expresada pueden contagiar. La historia de los Cursillos nos ha venido demostrando que la auténtica conversión, que ha de ser perenne y continua en todo cristiano, no necesita ni de tres días, ya con medio segundo, tiene Dios más que bastante.
La Gracia no actúa más allá de todo proyecto, sino que como es algo vital, da nervatura y calibración evangélica al proyecto.
El "Seglar en la Iglesia" se ha quitado, precisamente el rollo clave que mejor aclara que el seglar no es para hacer cosas, hacer cosas, asistir a actos, hacer asistir a actos, sino para que creciéndose y desarrollándose donde Dios le ha plantado, con fe, con esperanza y con caridad, hecha vida por su conexión con Cristo, puedan ser manantial inagotable de sentido, emisores de autenticidad, e impulsores de energía y alegría evangélica en su familia, en su trabajo y en su diversión.
Esto es la aportación germinal, radical, básica, esencial y vital que el hombre seglar ha de aportar al mundo. Únicamente desde esta raíz que debe de ser el indispensable punto de partida, puede llegarse a todo lo demás.
Precisamente el Cursillo no es ni puede ser en manera alguna una "comunidad fugaz", pues de serlo, todo lo descubierto en el Cursillo sería mentira. Los Cursillos no han sido jamás individualistas, ni han estado jamás a la defensiva. Los moldes de los Cursillos los han roto los Secretariados Nacionales no fieles al cometido de ser fieles a la finalidad y al método.
Firmado:
Rvdo. Don Francisco Suárez
Delegado episcopal
Juan Aumatell
El Presidente
Rvdo. Don Antonio Pérez
Director Espiritual de Cursillos de Cristiandad,
Presidente del Cabildo. Catedral.
Del Grupo de Iniciadores del Movimiento:
Eduardo Bonnin
Rector del 1er. Cursillo de
Cristiandad
Bme. Riutort
Dirigente del 1er. Cursillo de
Cristiandad
Gmo. Estarellas
Dirigente del 1er. Cursillo de
Cristiandad
martes, 5 de mayo de 2020
Especial dedicación
Buenos días amigos todos,
Estos días son muy significativos para toda la comunidad cursillista ya que se esta celebrando el aniversario del nacimiento de Eduardo Bonnin Aguiló, quien como todos sabemos, fue el fundador de los Cursillos de Cristiandad. Por esta razón, he querido compartir con todos la especial dedicatoria que escribí para mi libro, UNA VERDAD DESCUBIERTA DESDE EL “ASOMBRO DE DIOS” ya que en ella se encierra todo lo que "se" hemos realmente descubierto los que tuvimos el regalo mas grande, el de encontrarnos con ese Jesús vivo, real y cercano.
Gracias Eduardo, por haber dicho "Si" y compartir este Carisma tan grande.
Especial dedicación
Este libro está dedicado a todos aquellos hombres y mujeres que descubrieron que todo es más lindo cuando lo miramos a través de los ojos de Cristo y luchan cada día y a cada momento por lograr que el “Asombro de Dios” esté presente en toda su vida.
También está dirigido a toda la “Comunidad Cursillista del ayer, del hoy y del mañana”. No existe lugar en el mundo en donde nosotros, los cristianos cursillistas, no lleguemos, pues nuestro Carisma Fundacional, cuando se es bien entendido, y sobre todo realmente vivido, nos mueve al ir en busca de la “persona” que se encuentra alejada del Señor. Somos nosotros, con nuestras decisiones y acciones los que contagiamos nuestros ambientes del olor más rico que pueda existir, “el olor a Cristo Jesús.”
Estas páginas, según se han ido escribiendo, han ido revelando una verdad “que no necesita flotadores,” como decía siempre nuestro fundador, Eduardo Bonnín y al mismo tiempo, espero, vuelen al cielo para dejarle saber a Cristo Jesús, que lo que fue depositado en la mente y el corazón, de su hijo Eduardo, ha fluido, se ha esparcido, se ha contagiado, y lo ha compartido con cada una de las personas que estuvieron a su lado desde el principio, cuando el Espíritu Santo le puso este carisma en sus benditas manos.
El Carisma Fundacional de este movimiento de Cursillos, ha dado muchos y muy buenos frutos porque siempre contó con el Espíritu Santo de Dios y la humildad indiscutible de Eduardo Bonnín Aguiló, quien dijo “Sí” aun cuando los obstáculos iban surgiendo mientras caminaba, y el sufrimiento lo hacía sufrir la oscuridad del silencio desde lo más hondo de su ser.
A ti amigo mío, a quien no tuve la dicha de conocer personalmente, va dedicado todo lo que en este libro se dice, se expone, se denuncia y también se anuncia. A ti Amigo mío, quien entendió su misión y a quien no le pudieron acallar su verdad, la verdad del Evangelio, la verdad del descubrirse persona y lograr que muchos también nos hayamos descubierto personas, dignas y amadas de nuestro Creador.
A ti “Amigo de todos” pues siempre lograste hacer sentir al que estaba a tu lado importante, amado y escuchado. A ti Eduardo, de quien entendí, que el mejor título a lo que se puede aspirar es “al título de Bautizado.”
¡Ultreya y DE COLORES - amigo que estás ya en el cielo!
Janire Pagán
Fort Myers Fl,
viernes, 17 de abril de 2020
“La familiaridad con el Señor”
Homilía del Papa Francisco en Santa Marta
Viernes, 17 de abril de 2020
https://youtu.be/uMB88mKibn8
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Viernes, 17 de abril de 2020
https://youtu.be/uMB88mKibn8
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Querría que hoy rezásemos por las mujeres que están esperando, las mujeres encinta que serán madres y están inquietas, se preocupan. Una pregunta: “¿En qué mundo vivirá mi hijo?”. Recemos por ellas, para que el Señor les dé el coraje de sacar adelante esos hijos con la confianza de que será ciertamente un mundo distinto, pero será siempre un mundo que el Señor amará mucho.
Homilía
Los discípulos eran pescadores: Jesús les había llamado precisamente en el trabajo. Andrés y Pedro estaban trabajando con las redes. Dejaron las redes y siguieron a Jesús (cfr. Mt 4,18-20). Juan y Santiago, lo mismo: dejaron a su padre y a los compañeros que trabajaban con ellos y siguieron a Jesús (cfr. Mt 4,21-22). La llamada fue justo en su oficio de pescadores. Y este pasaje del Evangelio de hoy, este milagro, de la pesca milagrosa nos hace pensar en otra pesca milagrosa, la che cuenta Lucas (cfr. Lc 5,1-11): también allí pasó lo mismo. Tuvieron pesca, cuando pensaban que no tenían. Después de predicar, Jesús les dijo: “Remad mar adentro. ¡Pero hemos bregado toda la noche y no hemos pescado nada!”. “Id”. “Por tu palabra –dijo Pedro– echaré las redes”. Y fue tanta la cantidad –dice el Evangelio– que “quedaron asombrados” (cfr. Lc 5,9), por ese milagro. Hoy, en esta otra pesca no se habla de asombro. Se ve una cierta naturalidad, se ve que ha habido un progreso, un camino andado en el conocimiento del Señor, en la intimidad con el Señor; yo diré la palabra justa: en la familiaridad con el Señor. Cuando Juan vio esto, dijo a Pedro: “Es el Señor”, y Pedro se vistió, se echó al agua para ir al Señor (cfr. Jn 21,7). La primera vez, se arrodilló ante Él: “Apártate de mí, Señor, que soy un pecador” (cfr. Lc 5,8). Esta vez no dice nada, es más natural. Nadie pregunta: “¿Quién eres?”. Sabían que era el Señor, era natural el encuentro con el Señor. La familiaridad de los apóstoles con el Señor había crecido.
También los cristianos, en el camino de nuestra vida estamos en camino, progresando en familiaridad con el Señor. El Señor, podría decirse, está un poco “a mano”, pero “a mano” porque camina con nosotros, conocemos que es Él. Nadie le preguntó, aquí, “¿quién eres?”: sabían que era el Señor. La del cristiano es una familiaridad cotidiana con el Señor. Y seguramente desayunaron juntos, con el pescado y el pan, seguramente hablaron de tantas cosas con naturalidad.
Esta familiaridad de los cristianos con el Señor es siempre comunitaria. Sí, es íntima, es personal, pero en comunidad. Una familiaridad sin comunidad, una familiaridad sin el Pan, una familiaridad sin la Iglesia, sin el pueblo, sin los sacramentos es peligrosa. Puede acaban en familiaridad –digamos– gnóstica, una familiaridad solo para mí, separada del pueblo de Dios. La familiaridad de los apóstoles con el Señor siempre era comunitaria, siempre en la mesa, signo de comunidad. Siempre era con el Sacramento, con el Pan.
Digo esto porque alguno me ha hecho pensar en el peligro que este momento que estamos viviendo, esta pandemia que ha hecho que todos nos comuniquemos también religiosamente a través de los medios, a través de los medios de comunicación, incluso esta Misa, estamos todos comunicados, pero no juntos, espiritualmente juntos. El pueblo es pequeño. Hay un gran pueblo: estamos juntos, pero no juntos. También el Sacramento: hoy lo tenéis, la Eucaristía, pero la gente que está conectada con nosotros, solo la comunión espiritual. Y esa no es la Iglesia: esa es la Iglesia en una situación difícil, que el Señor permite, pero el ideal de la Iglesia es siempre con el pueblo y con los sacramentos. Siempre.
Antes de la Pascua, cuando salió la noticia de que yo celebraría la Pascua en San Pedro vacía, me escribió un obispo –un buen obispo– y me reprochó. “Pero, ¿cómo? Es tan grande San Pedro, ¿por qué no mete a 30 personas al menos, para que se vea gente? No habrá peligro…”. Yo pensaba: “¿Pero este qué tiene en la cabeza para decirme esto?”. No entendía en el momento. Pero como es un buen obispo, muy cercano al pueblo, algo querrá decirme. Cuando lo vea se lo preguntaré. Luego lo comprendí. Él me decía: “Esté atento a no viralizar la Iglesia, a no viralizar los sacramentos, a no viralizar al pueblo de Dios. La Iglesia, los sacramentos, el pueblo de Dios son concretos”. Es verdad que en este momento debemos tener esta familiaridad con el Señor de este modo, pero para salir del túnel, no para quedarnos en él. Y esa es la familiaridad de los apóstoles: no gnóstica, no viralizada, no egoísta para cada uno de ellos, sino una familiaridad concreta, en el pueblo. La familiaridad con el Señor en la vida cotidiana, la familiaridad con el Señor en los sacramentos, en medio del pueblo de Dios. Ellos hicieron un camino de madurez en la familiaridad con el Señor: aprendamos nosotros a hacerlo también. Desde el primer momento, estos entendieron que la familiaridad era distinta de lo que imaginaban, y llegaron a esto. Sabían que era el Señor, lo compartían todo: la comunidad, los sacramentos, el Señor, la paz, la fiesta.
Que el Señor nos enseñe esta intimidad con Él, esta familiaridad con Él, pero en la Iglesia, con los sacramentos, con el santo pueblo fiel de Dios.
También los cristianos, en el camino de nuestra vida estamos en camino, progresando en familiaridad con el Señor. El Señor, podría decirse, está un poco “a mano”, pero “a mano” porque camina con nosotros, conocemos que es Él. Nadie le preguntó, aquí, “¿quién eres?”: sabían que era el Señor. La del cristiano es una familiaridad cotidiana con el Señor. Y seguramente desayunaron juntos, con el pescado y el pan, seguramente hablaron de tantas cosas con naturalidad.
Esta familiaridad de los cristianos con el Señor es siempre comunitaria. Sí, es íntima, es personal, pero en comunidad. Una familiaridad sin comunidad, una familiaridad sin el Pan, una familiaridad sin la Iglesia, sin el pueblo, sin los sacramentos es peligrosa. Puede acaban en familiaridad –digamos– gnóstica, una familiaridad solo para mí, separada del pueblo de Dios. La familiaridad de los apóstoles con el Señor siempre era comunitaria, siempre en la mesa, signo de comunidad. Siempre era con el Sacramento, con el Pan.
Digo esto porque alguno me ha hecho pensar en el peligro que este momento que estamos viviendo, esta pandemia que ha hecho que todos nos comuniquemos también religiosamente a través de los medios, a través de los medios de comunicación, incluso esta Misa, estamos todos comunicados, pero no juntos, espiritualmente juntos. El pueblo es pequeño. Hay un gran pueblo: estamos juntos, pero no juntos. También el Sacramento: hoy lo tenéis, la Eucaristía, pero la gente que está conectada con nosotros, solo la comunión espiritual. Y esa no es la Iglesia: esa es la Iglesia en una situación difícil, que el Señor permite, pero el ideal de la Iglesia es siempre con el pueblo y con los sacramentos. Siempre.
Antes de la Pascua, cuando salió la noticia de que yo celebraría la Pascua en San Pedro vacía, me escribió un obispo –un buen obispo– y me reprochó. “Pero, ¿cómo? Es tan grande San Pedro, ¿por qué no mete a 30 personas al menos, para que se vea gente? No habrá peligro…”. Yo pensaba: “¿Pero este qué tiene en la cabeza para decirme esto?”. No entendía en el momento. Pero como es un buen obispo, muy cercano al pueblo, algo querrá decirme. Cuando lo vea se lo preguntaré. Luego lo comprendí. Él me decía: “Esté atento a no viralizar la Iglesia, a no viralizar los sacramentos, a no viralizar al pueblo de Dios. La Iglesia, los sacramentos, el pueblo de Dios son concretos”. Es verdad que en este momento debemos tener esta familiaridad con el Señor de este modo, pero para salir del túnel, no para quedarnos en él. Y esa es la familiaridad de los apóstoles: no gnóstica, no viralizada, no egoísta para cada uno de ellos, sino una familiaridad concreta, en el pueblo. La familiaridad con el Señor en la vida cotidiana, la familiaridad con el Señor en los sacramentos, en medio del pueblo de Dios. Ellos hicieron un camino de madurez en la familiaridad con el Señor: aprendamos nosotros a hacerlo también. Desde el primer momento, estos entendieron que la familiaridad era distinta de lo que imaginaban, y llegaron a esto. Sabían que era el Señor, lo compartían todo: la comunidad, los sacramentos, el Señor, la paz, la fiesta.
Que el Señor nos enseñe esta intimidad con Él, esta familiaridad con Él, pero en la Iglesia, con los sacramentos, con el santo pueblo fiel de Dios.
Comunión espiritual
A tus pies, Jesús mío, me postro y te ofrezco el arrepentimiento de mi corazón contrito que se abaja en su nada y en tu santa presencia. Te adoro en el Sacramento de tu amor, la inefable Eucaristía. Deseo recibirte en la pobre morada que te ofrece mi corazón. En espera de la felicidad de la comunión sacramental, quiero poseerte en espíritu. Ven a mí, Jesús mío, que yo voy a ti. Que tu amor inflame todo mi ser, en la vida y en la muerte. Creo en ti, espero en ti, te amo.
sábado, 11 de abril de 2020
10 cosas que no sabíamos del Papa Francisco contadas por él mismo
En una recordada entrevista al diario argentino “La Voz del Pueblo”, publicada el 25 de mayo de 2015, el Papa Francisco contó una serie de cosas que eran poco o nada conocidas sobre su vida. Aquí las recordamos.
1. No ve televisión
“Televisión no veo desde el año 1990 (se toma el tiempo para responder). Es una promesa que le hice a la Virgen del Carmen en la noche del 15 de julio de 1990”.
2. Solo lee un diario
“Diario leo solamente uno, La Repubblica, que es un diario para sectores medios. Lo hago a la mañana y no me lleva más de 10 minutos ojearlo”.
3. No navega en Internet
"Nada". Así respondió cuando le preguntaron si navega en Internet.
4. Nunca ha visto jugar a Messi
Nunca ha visto jugar al famoso crack del Barcelona Lionel Messi. Cuando le preguntaron si como Papa se considera un Messi (delantero) o un Mascherano (defensa de la selección argentina), Francisco reveló que no ve fútbol y solo conoce a Messi porque lo visitó en el Vaticano. "Messi vino dos veces acá y nada más, no lo he visto (jugar)”.
5. Sigue al San Lorenzo a través de un guardia suizo
Nunca dejó de ser hincha del San Lorenzo, equipo argentino actual campeón de la Copa Libertadores, pero no ve los partidos de su equipo porque no ve televisión. Sin embargo se mantiene al tanto de la liga argentina gracias a "un guardia suizo que todas las semanas me deja los resultados y cómo va en la tabla”.
6. Duerme 6 horas en las noches y lee antes de dormir
“Tengo un sueño tan profundo que me tiro en la cama y me quedo dormido. Duermo seis horas. Normalmente a las nueve estoy en la cama y leo hasta casi las diez, cuando me empieza a lagrimear un ojo apago la luz y ahí quedé hasta las cuatro que me despierto solo, es el reloj biológico".
7. Hace siesta
Dormir seis horas no bastan. “Después necesito la siesta. Tengo que dormir de 40 minutos a una hora, ahí me saco los zapatos y me tiro en la cama. Y también duermo profundamente, y también me despierto solo. Los días que no duermo la siesta lo siento”.
8. No llora en público
“Públicamente no lloro. Me pasó dos veces que estuve al límite, pero me pude frenar a tiempo. Estaba demasiado conmovido, incluso hubo algunas lágrimas que se escaparon, pero me hice el tonto y después de un rato me pasé la mano por la cara”. “Recuerdo una, la otra no. La que me acuerdo tuvo que ver con la persecución de los cristianos en Irak. Estaba hablando de eso y me conmoví profundamente" al "pensar en los chicos”.
9. Necesita estar con la gente
“No puedo vivir sin gente, no sirvo para monje, por eso me quedé a vivir acá en esta casa (en la residencia de Santa Marta). Esta es una casa de huéspedes, hay 210 piezas, vivimos 40 personas que trabajamos en la Santa Sede y los otros son huéspedes, obispos, curas, laicos, que pasan y se hospedan acá. Y eso a mí me hace muy bien. Venir aquí, comer en el comedor, donde está toda la gente, tener la misa ésa donde cuatro días a la semana viene gente de afuera, de las parroquias… Me gusta mucho eso. Yo me hice cura para estar con la gente. Doy gracias a Dios que eso no se me haya ido”.
10. Se considera ciudadano "de alma"
El Papa asegura que "siempre fui callejero. De cardenal me encantaba caminar por la calle, ir en colectivo, subte. La ciudad me encanta, soy ciudadano de alma" y explica que "en el campo no podría vivir”. Tal vez por eso aún añora salir a la calle sin preocupaciones. "Eso sí lo añoro, la tranquilidad de caminar por las calles. O ir a una pizzería a comer una buena pizza”.
Lee la entrevista completa AQUÍ.
Cristo de la Buena Muerte
(poema de José Ma. Pemán)
¡Cristo de la Buena Muerte,
el de la faz amorosa,
tronchada como una rosa,
sobre el blanco cuerpo inerte
que en el madero reposa!
¿Quién pudo de tal manera
darte esta noble y severa
majestad llena de calma?
No fue una mano: fue un alma
la que talló tu madera.
Fue, Señor, que el que tallaba
tu figura, con tal celo
y con tal ansia te amaba,
que, a fuerza de amor, llevaba
dentro del alma el modelo.
Fue, que, al tallarte, sentía
un ansia tan verdadera
que en arrobos le sumía
y cuajaba en la madera
lo que en arrobos veía.
Fue que ese rostro, Señor,
y esa ternura al tallarte
y esa expresión de dolor,
más que milagros del arte,
fueron milagros de amor.
Fue, en fin, que ya no pudieron
sus manos llegar a tanto,
y desmayadas cayeron...
¡y los ángeles te hicieron
con sus manos, mientras tanto!
Por eso a tus pies postrado,
por tus dolores herido
de un dolor desconsolado,
ante tu imagen vencido
y ante tu Cruz humillado,
siento unas ansias fogosas
de abrazarte y bendecirte,
y ante tus plantas piadosas,
quiero decirte mil cosas
que no sé cómo decirte ...
¡Frente que, herida de amor,
te rindes de sufrimientos
sobre el pecho del Señor
como los lirios que, en flor,
tronchan, al paso, los vientos!
Brazos rígidos y yertos
por tres garfios traspasados
que aquí estáis, por mis pecados
para recibirme, abiertos,
para esperarme, clavados.
¡Cuerpo llagado de amores!,
yo te adoro y yo te sigo,
yo, Señor de los señores,
quiero partir tus dolores
subiendo a la cruz contigo.
Quiero en la vida seguirte
y por sus caminos irte
alabando y bendiciendo,
y bendecirte sufriendo,
y muriendo bendecirte.
Quiero, Señor, en tu encanto
tener mis sentidos presos,
y, unido a tu cuerpo santo,
mojar tu rostro con llanto,
secar tu llanto con besos.
Quiero, en santo desvarío,
besando tu rostro frío,
besando tu cuerpo inerte,
llamarte mil veces mío ...
¡Cristo de la Buena Muerte!
Y Tú, Rey de las bondades,
que mueres por tu bondad
muéstrame con claridad
la Verdad de las verdades
que es sobre toda verdad.
Que mi alma, en Ti prisionera
vaya fuera de su centro
por la vida bullanguera;
que no le lleguen adentro
las algazaras de fuera;
que no ame la poquedad
de cosas que van y vienen,
que adore la austeridad
de estos sentires que tienen
sabores de eternidad,
que no turbe mi conciencia
la opinión del mundo necio,
que aprenda, Señor, la ciencia
de ver con indiferencia
la adulación y el desprecio,
que sienta una dulce herida
de ansia de amor desmedida,
que ame tu Ciencia y tu Luz,
que vaya, en fin, por la vida
como Tú estás en la Cruz:
de sangre los pies cubiertos,
llagadas de amor las manos,
los ojos al mundo muertos,
y los dos brazos abiertos
para todos mis hermanos.
Señor, aunque no merezco
que Tú escuches mi quejido,
por la muerte que has sufrido
escucha lo que te ofrezco
y escucha lo que te pido:
A ofrecerte, Señor, vengo
mi ser, mi vida, mi amor,
mi alegría, mi dolor,
cuanto puedo y cuanto tengo,
cuanto me has dado, Señor.
Y a cambio de esta alma llena
de amor que vengo a ofrecerte,
dame una vida serena
y una muerte santa y buena.
¡Cristo de la Buena
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