Acerca de nosotros

Somos un grupo de cursillistas que vivimos en Canadá y queremos ser fieles al Carisma Fundacional del Movimiento. Carisma recibido por Eduardo Bonnín, fundador del mismo. Nuestro deseo es propagar el Carisma del Movimiento. De esta manera se podrá continuar con lo que Eduardo fundó. Evitando así las desviaciones, modificaciones o agregados que con buena intensión se hacen pero que se alejan de lo que son verdaderamente los Cursillos de Cristiandad.

Eduardo define así:

"El Cursillo de Cristiandad es un movimiento que, mediante un método propio, intenta, y por la gracia de Dios, trata de conseguir que las realidades esenciales de lo cristiano, se hagan vida en la singularidad, en la originalidad y en la creatividad de la persona, para que descubriendo sus potencialidades y aceptando sus limitaciones, vaya tomando interés en emplear su libertad para hacerlas convicción, voluntad para hacerlas decisión y firmeza para realizarlas con constancia en su cotidiano vivir personal y comunitario".

Nuestro objetivo

Nuestro objetivo es ir logrando que, por la gracia de Dios y las oraciones de muchos, haya cristianos verdaderos en todas las arterias vivas del humano existir, y que sin desgajarse de él, sepan adoptar una aptitud convencida y decidida que les ponga en disposición de ir descubriendo en sí mismos y desde sí mismos, en los demás y entre los demás, la trayectoria viva que lo cristiano vivo va avivando en ellos y en su entorno, al polarizarse, encarnarse, expresarse y comunicarse, a través de los que, en la arena de lo cotidiano, saben ser luz e impulso para los demás, con tanta naturalidad, que la multiplican y la contagian por su manera personal, radical y espontánea de realizarla desde la firme convicción y la plena libertad del que se siente hijo de Dios.

Hablar de libertad sin contar con la libertad interior de uno mismo, es olvidarse del último y decisivo eslabón con que termina y se conecta a la persona la cadena de libertades de cualquier clase o tipo que sea, que vaya consiguiendo. (Eduardo Bonnìn Aguiló)

domingo, 13 de enero de 2013

Supongo que me enseñaron bien los verbos.

Supongo que me enseñaron bien los verbos.
Por lo menos, me los enseñaron mucho. Presente, pretérito, pluscuamperfecto, imperativo y todo eso.


Pues no señor. Algo va mal. Los he olvidado, han cambiado las cosas, ahora se conjuga de otra manera... Algo ha de ser. Porque de un tiempo a esta parte la gente no usa los verbos como a mí me los enseñaron. Por más que me fijo y por más que escucho, todo lo que oigo son cosas como éstas:

-Yo gano poco. Yo tengo mis necesidades. Yo sé. Yo discurro. Yo, aunque me esté mal el decirlo, soy discreto. Yo me he comprado un coche. Yo tengo mi opinión. Yo no me bajo del burro. Yo entiendo los periódicos. Yo sé nadar y guardar la ropa. Yo, modestia aparte, sería un alcalde estupendo. Yo sé mover las orejas. Yo sé escupir por el colmillo. Yo tengo a las mujeres así. Yo pido. Yo exijo. Yo no doy. Yo no quiero. Yo, si no fuera por cuatro envidiosos. Yo, si tuviera un poco de suerte. ¡¡Yo!! ¡¡Viva!!

-Tú estás equivocado. Tú eres un melón. Tú a mí de qué. Tú tienes un coche con ascensor, pero todos sabemos de dónde ha salido. Tú has subido más alto, pero todos sabemos cómo. Tú escribes, pero vaya memeces. Tú hablas y hablas, pero eres un patán. Tú lo que has tenido es muchísima suerte. Tú lo que tienes es poquísima vergüenza. Tú no sabes nada de nada. Tú eres un chambón. Tú has nacido de pie. Tú has encontrado todo hecho. Tú, si no fuera por los dineros de tu mujer. Tú. ¡Bah...!

-Él es un granuja. Él es un ladrón. Él se ha comprado el chalet estafando a cuatro desgraciados. Él es un cretino. Él torea como un bonzo. Él juega al fútbol como un rinoceronte reumático. Él legisla como un plantígrado mongol. Él manda como un furriel. Él construye como un esquimal borracho. Él escribe como un gorila. Él canta como una almeja con anginas. Él pinta como un bantú. Él baila como un pingüino. Él tiene ojos de besugo. Él se ha comido los orejones. Él es feo. Él es tonto. Él babea cuando habla. Él es malo. Él. ¡¡Puaff...!!

-Nosotros queremos. Nosotros exigimos. Nosotros necesitamos. Nosotros vamos a arreglarlo todo. Nosotros entendemos las cosas así. Nosotros decimos que eso no puede ser. Nosotros pedimos aumento de sueldo. Nosotros no podemos pasar por ahí. Nosotros no somos tontos. Nosotros no nos chupamos el dedo. Nosotros no estamos dispuestos a que nos exploten de esa manera. Nosotros somos seres humanos. Nosotros tenemos nuestros inalienables derechos. Nosotros gobernaríamos mejor. Nosotros somos los guapos. Nosotros somos los inteligentes. Nosotros somos los honrados. Nosotros y luego el diluvio. Nosotros. ¡Y olé!

-Vosotros no sabéis. Vosotros no tenéis. Vosotros habéis perdido. Vosotros vais a echar a perder. Vosotros no tenéis en cuenta. Vosotros lo habéis estropeado. Vosotros decís mentiras. Vosotros tenéis golondrinos en el sobaco. Vosotros sois unos charlatanes. Vosotros queréis hacernos comulgar con ruedas de molino. Vosotros sois anticuados y cursis. Vosotros no lo entendéis. Vosotros os ahogáis en un vaso de agua. Vosotros no pintáis nada aquí Vosotros ver, oír y callar. Vosotros, de política, ni hablar. Vosotros, de economía, ni pum. Vosotros no tenéis ni media bofetada. Vosotros. ¿De qué, morena?

-Ellos tienen la culpa de todo. Ellos metieron la pata. Ellos le mataron. Ellos le robaron. Ellos se lo comieron. Ellos son unos zopencos. Ellos trajeron los piojos. Ellos sobornaron al árbitro. Ellos son unos mastuerzos. Ellos fueron por lana y volvieron trasquilados. Ellos se pringan las manos en sus sucios negocios. Ellos viven en la inopia. Ellos son unos tales por cuales. Ellos nos están llevando a la ruina. Ellos están esquilmando al país. Ellos se lo reparten todo. Ellos se lo han comido. Ellos tienen la culpa de que no llueva. Ellos tienen la culpa de que no deje de llover. Ellos son los feos. Ellos son los malos. Ellos. ¡Mala angina de pecho...!

Y cosas así.

Y mi viejo maestro, el bueno de don Antonio, que me enseñaba pacientemente: "yo amo, tú amas, él ama, nosotros amamos, vosotros amáis, ellos aman".

Si levantara la cabeza, se volvería a morir del susto.
De Alforjas del Peregrino, Ediciones Cuarto Día

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