Acerca de nosotros

Somos un grupo de cursillistas que vivimos en Canadá y queremos ser fieles al Carisma Fundacional del Movimiento. Carisma recibido por Eduardo Bonnín, fundador del mismo. Nuestro deseo es propagar el Carisma del Movimiento. De esta manera se podrá continuar con lo que Eduardo fundó. Evitando así las desviaciones, modificaciones o agregados que con buena intensión se hacen pero que se alejan de lo que son verdaderamente los Cursillos de Cristiandad.

Eduardo define así:

"El Cursillo de Cristiandad es un movimiento que, mediante un método propio, intenta, y por la gracia de Dios, trata de conseguir que las realidades esenciales de lo cristiano, se hagan vida en la singularidad, en la originalidad y en la creatividad de la persona, para que descubriendo sus potencialidades y aceptando sus limitaciones, vaya tomando interés en emplear su libertad para hacerlas convicción, voluntad para hacerlas decisión y firmeza para realizarlas con constancia en su cotidiano vivir personal y comunitario".

Nuestro objetivo

Nuestro objetivo es ir logrando que, por la gracia de Dios y las oraciones de muchos, haya cristianos verdaderos en todas las arterias vivas del humano existir, y que sin desgajarse de él, sepan adoptar una aptitud convencida y decidida que les ponga en disposición de ir descubriendo en sí mismos y desde sí mismos, en los demás y entre los demás, la trayectoria viva que lo cristiano vivo va avivando en ellos y en su entorno, al polarizarse, encarnarse, expresarse y comunicarse, a través de los que, en la arena de lo cotidiano, saben ser luz e impulso para los demás, con tanta naturalidad, que la multiplican y la contagian por su manera personal, radical y espontánea de realizarla desde la firme convicción y la plena libertad del que se siente hijo de Dios.

Hablar de libertad sin contar con la libertad interior de uno mismo, es olvidarse del último y decisivo eslabón con que termina y se conecta a la persona la cadena de libertades de cualquier clase o tipo que sea, que vaya consiguiendo. (Eduardo Bonnìn Aguiló)

martes, 12 de junio de 2018

Concurso para el Lema de la XIX Ultreya Nacional

El Secretariado Diocesano del Movimiento de Cursillistas de Cristiandad de Hamilton en Ontario invita a todos los Cursillistas de Canadá a participar en el Concurso para la selección del Lema de la Ultreya Nacional que tendrá lugar en Guelph, Diócesis de Hamilton del  1 al 2 de septiembre del 2018. El Lema ganador se dará conocer durante la Ultreya Nacional y recibirá un premio. Reglas del concurso:Lema (máximo 10 palabras)  que refleje un verdadero sentido Cursillista y la esencia, finalidad o método del movimiento.  Fecha límite para recepción: 8 de julio del 2018. Favor enviar sus lemas al correo electrónico: MCC Hamilton mccdiocesishamilton33@gmail.com Cristo Cuenta Contigo! DE COLORES MCC Diócesis de Hamilton

miércoles, 2 de mayo de 2018

Boletín Informativo de Palancas BIP

DOCUMENTO COMPARTIDO ENTRE AMIGOS, RESPONSABILIDAD DEL AMIGO HECTOR.
1 DE MAYO 2018
170   VOLUMEN VII
 
RINCON DE LOS AGRADECIDOS:
 
MIS AGRADECIDOS AMIGOS;
LOS ARTICULOS QUE LES COMPARTO SON PARA QUE UDS. PREGUNTEN, COMENTEN, O LO QUE QUIERAN, LO QUE VALE LA PENA ES REACCIONAR A LO QUE SABEMOS Y AUN ESTAMOS EN CREER SABER
 
EL AMIGO HECTOR
 
Mis comentarios sobre el C de C de Venice, Florida.
 
Fue para nosotros un gran gusto participar en el C de C realizado este pasado fin de semana. Venimos desde Montreal, Canadá con mucha ilusión y nos vamos llenos del amor y la amistad de los amigos participantes de las diferentes diócesis de la Región 7 del Secretariado Nacional de Estados Unidos. 
 
A pesar que tenemos años de peregrinar en este querido movimiento siempre aprendemos algo nuevo. En este Cursillo escuchamos nuevas anécdotas utilizadas, por los amigos de Mallorca, como ayudas pedagógicas que hacen más fácil la comprensión del mensaje.
 
La vivencia y convivencia de lo Fundamental cristiano fue evidente sin importar de donde vení­an las personas. Lo importante era hacer sentir bien a todos a nuestro alrededor. Personalmente me sentí­ como en casa por todos los detalles manifestados. 
 
Agradecemos a los amigos de Mallorca por toda la ilusión, entrega y espí­ritu de caridad que los hicieron tomar la decisión de venir a compartir la manera como ellos viven el Carisma Fundacional en todas las partes del método. Algo importante que decir es que nunca nos dijeron como hacer las cosas, más bien nos comunicaron el porque y para que de lo que se hace. 
 
Gracias amigos de Mallorca y de la Diócesis de Venice por invitarnos a participar en este Cursillo de Cursillos a la ¡Luz del Carisma!.
 
Port Richey, Florida 19 de abril 2018.
 
De Colores 
Carlos y Sonia Muñoz
 
DIRIGENTES QUE PIENSAN.
GASTON RIOUX PADRE, O.M.I, (Parte II)
 
Una de las funciones del Secretariado Nacional es estudiar y reflejar en todos y cada uno de sus miembros lo que son los Cursillos, y desde 1992, ese estudio y su reflexión ha sido especí­ficamente intentar redescubrir los orí­genes, averiguar eso que el Fundador, Eduardo Bonní­n, quería lograr cuando él y sus jóvenes amigos hicieron realidad este Movimiento que se ha extendido ahora alrededor del mundo. Alejado de sus orí­genes, Cursillo ya no es Cursillo, aunque retenga el nombre. Separado de los orígenes el bien corre seco y el Movimiento no producirá sus frutos deseados.
 
             Lo que nosotros hemos descubierto y hemos compartido por años es conocido como el Carisma Fundamental. Compartiendo los frutos de nuestras reflexiones, nuestro objetivo es darle a los Dirigentes algo en que pensar. Pensamos o nos da la  impresión que todas las cosas buenas que se han logrado en el Movimientos durante todos estos años han sido tremendamente eficaces transformando los ambientes. Nosotros podemos ser muy eficaces, pero nosotros siempre podemos ser mejores, como individuos y como Movimiento. Nosotros sólo pedimos que escuchen, y piensen en las palabras de Bonní­n: "El movimiento precisa más de personas que sepan creer, pues ya tenemos muchas que creen saber.
 
  1. Lo que ha sido el caminar
 
            Durante las últimas Conferencias hemos conocido la información recibida de Mallorca después de haber sido invitados a asistir a las Primeras Conversaciones de Cala Figuera. En este evento, muchos de ustedes saben, Dirigentes de todo el mundo se reunieron para conversar entre sí­, dialogar y compartir lo que es el Cursillo. El Fundador y los miembros de la Escuela de Dirigentes de Mallorca han comprendido que aunque el Movimiento está extendiendo alrededor del mundo, el Carisma está en peligro de perderse. Como el Movimiento se expande, la tendencia es adaptar y supuestamente ponerlo al día pero en muchos lugares está volviéndose otra cosa.  
Canadá se ha unido a esta jornada y ha continuado trabajando estrechamente con Mallorca desde 1994. Nosotros los invitamos a unirse a otros Cursillistas canadienses en esta jornada excitante y alegre. Es un gran trabajo, pero está realizándose con profundidad.
Lo que nosotros hemos aprendido y les hemos pedido que reflexionen son los siguientes aspectos importantes: la persona, la libertad, el amor, la amistad, la convicción, la sinceridad, el criterio, la vida, la normalidad y alegría. Estos eran los temas que se presentaron en la reunión en Mallorca y al principio estábamos confundidos, nos preguntamos lo que tení­an que ver con el Cursillo, porque no estábamos escuchando hablar de la Finalidad del Movimiento, la Mentalidad y su Estrategia, el Cuarto Dí­a, todos los temas familiares que se han discutido y se han discutido una y otra vez. Nosotros descubrimos, y lo que nos sorprendió fue que cuando empezamos a reflexionar profundamente sobre estos temas, se limpió el cristal y éstas precisamente son todas las cosas de las que Jesús habló, quizás no con las mismas palabras, pero él habló de Amor, de la amistad, de la persona, de la alegrí­a y de la libertad, no tan explí­citamente pero si profundamente. Él habló también de Vida, Sinceridad, Criterio, Convicción, y Normalidad, viviendo el amor de Dios en la vida cotidiana.
Siendo las personas para lo que él nos creó, no intentando ser algo que no somos, Ángeles, o místicos, o viviendo detrás del claustro. Todos estos elementos son la parte de la mentalidad del Cursillo y cada uno de ellos se ha presentado, primero como los temas de estas Conferencias anuales desde 1994 y ahora como una base de lo que nos resta en nuestro caminar. Como un sacerdote lo dijo cuando asistimos a una reunión anual del Movimiento Francófono en Québec: " Es el tiempo para que ustedes los laicos salgan del santuario y vayan al mundo". Y como otro sacerdote el Padre Steve Collins de St. Catharines, dijo: "el Cursillo construye puentes entre la puerta de la Iglesia y el mundo". Es por ello que nosotros debemos pensar, ¿qué es lo que esto significa?, ¿cómo se aplica a nuestro Movimiento?, ¿cómo se aplica en mí­? 
Continuará.
 
 

ENTREVISTA DE JOSE LUIS VEGA A EDUARDO BONNIN AGUILO EN 1997
JLV          EN UNA PLATICA QUE TUVIMOS ANTES ME DECIAS QUE DENTRO DE LA ESCUELA CADA QUIEN ESCOJA
EBA CADA UNO TIENE QUE SENTIRSE FUERTE, ABIL Y UTIL.
FUERTE POR  LA PIEDAD HONDA QUE TIENE QUE SER VERDADERA POR SU VIDA EN GRACIA, PROFUNDA Y DE VERDAD, Y CONSCIENTE, FUERTE.
ABIL, PORQUE TIENE QUE DEJAR UN ALGO PARA PERFECCIONAR UN POCO DE LO QUE ESTA SABIENDO.
Y UTIL, PORQUE TIENE QUE SERVIR PARA ALGO,  ALGO TIENE QUE COLABORAR SI USUALMENTE
 
PEDIDO DE PALANCA
  • POR LA SALUD DE LAS PERSONAS QUIENES TIENEN DIAGNOSTICADO ALGUN PROBLEMA DE SALUD, ESPECIALMENTE POR:
  • CYNTHIA ZAMORA, PARTO
  • TERESA OCHOA, CIRUGIA DE CORAZON ABIERTO, NO SE SIENTE BIEN;
  • JESUS TORRES;
  • NATY, APENDICE;
  • MAMA DE FRANCISCO RODRIGUEZ;
  • HERMANO DE RAMONCITA BEDOLLA;
  • CARLOS NEVARES, INFECCION EN LA COLUMNA;
  • MAMA DE ALMA CERVANTRES 3 CIRUGIAS DE LA ESPALDA QUE NO LE HAN SERVIDO;
  • JOSE GONZALEZ, LAMONT, PROBLEMAS CARDIACOS;
  • YOLANDA MAGANA, LOS ANGELES, CANCER;
PARA NUESTROS HERMANOS QUIENES GOZAN DE SU QUINTO DIA:
+ Abel Paredes
JUDITH Abi Faraj, hija de José Pacheco, los ángeles, Rosario el jueves y misa el sábado, háblenme al 909-273-7056 para mas informaciones;
 
 
  • Oraciones y sacrificios por los cursillos
Palancas E Intendencias
Del 1 al 6 de MAYO
      
 DEAEVENTOLOCALIDADEMAIL
 4/28/20185/1/2018VARONES 46 (Italian/English)Prato, ItalyEmail Palanca
 3/5/186/5/18DAMAS 255 (Spanish)Miami, FLEmail Palanca
 3/5/186/5/18VARONES 109 (Spanish)Managua, NicaraguaEmail Palanca
 3/5/186/5/18Cursillo DAMAS (Spanish )Rockford, ILEmail Palanca
 3/5/186/5/18DAMAS 166 (Spanish)San Bernardino, CAEmail Palanca
 3/5/186/5/18VARONES 14 (English)Homokkomarom, Kaposvar (Hungary)Email Palanca
 3/5/186/5/18DAMAS 640 (English)Orange CAEmail Palanca
 3/5/186/5/18VARONES Cursillo (English)Rapid City, SDEmail Palanca
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 3/5/186/5/18Cursillo VARONES (Spanish)Yakima, WAEmail Palanca
   
       
 
 
DE COLORES
SACADO DEL WEB DEL SECRETARIADO NACIONAL DE EUA.

martes, 3 de abril de 2018

GATOPARDISMO

MUNDOS CONVERGENTES (No paralelos):
DIVINO Y HUMANO; SOBRENATURAL Y NATURAL;
EVANGELIO Y CARISMA FUNDACIONAL

A MÁS Y MEJOR

Guardada toda proporción, la “palabra de Eduardo” (el Pensamiento Fundacional) por provenir (venir y devenir), por transcurrir (ocurrir y discurrir) de la Palabra de Dios, por Voluntad de Dios, es profundamente inquisitiva: viva, vivificante.

Quienes hemos sido “touché” (Vid: Nota) por el mensaje de lo Fundamental Cristiano, no podemos estar sosiegos, permanecer pasivos, impasibles, indiferentes o altivos ante los retos y las vicisitudes del día a día; en todo momento, sin importar tiempo, espacio, condiciones o circunstancias, la mejor noticia de la mejor realidad (Dios en Cristo nos ama) nos inquiere, nos cuestiona, nos provoca (invoca y convoca); nos revoca (renueva): mueve, remueve y conmueve.

Cuando el hombre de a pie cuenta con las condiciones y circunstancias precisas para vivir de verdad y en verdad un Cursillo verdadero, tiene el valor (se atreve, se anima se ilusiona) de recorrer la distancia que media entre la piel y su corazón, y en tal virtud, pasar de la indiferencia al asombro, de la rutina a la creatividad, de lo cuantitativo a lo cualitativo, del anonimato a la singularidad, es decir: va a más y mejor.

Del mismo modo, cuando el cursillista de a pie se encuentra (descubre) con la idea original (Carisma Fundacional) de los genuinos Cursillos, no puede permanecer sosiego, pasivo, impasible o indiferente ante la infinidad de versiones sucedáneas y prosaicas de la esencia primigenia, que circulan por ahí sin el menor prurito (“…producción anárquica de la buena semilla”); pasa de la indiferencia al asombro, de la rutina a la creatividad, de lo cuantitativo a lo cualitativo, es decir: va a más y mejor.

GATOPARDISMO

Ésta es la explicación al por qué cuando en ésta doble vertiente (Evangelio-Cursillos) el “hombre nuevo” se encuentra (descubre por sí mismo) con la verdad-verdad de la Buena Nueva y la verdad-verdad de la idea original, no permanece sometido a ideologías, artilugios, caprichos u ocurrencias: nunca más a la sombra de verdades a medias (que son las peores mentiras); nunca más encadenado a cursillos híbridos, sucedáneos, apócrifos, gatopardos.  

Hablamos del “gatopardismo” galopante imperante en sitios donde no han querido o no han podido entender que el Movimiento de Cursillos es un movimiento eminentemente seglar por excelencia; donde no han querido o no han podido entender que los Cursillos tal cual fueron pensados, estudiados y rezados (concebidos) por Eduardo, siempre supuesta la gracia de Dios, representan y constituyen un enorme salto cuántico (sin precedentes) en materia de evangelización; donde no han querido o no han podido entender que el mensaje que los Cursillos proclaman está dirigido preferentemente, aunque no exclusivamente, a los alejados.

Hablamos, pues, de un “gatopardismo” al que da lo mismo que lo “mesmo”, “chana” que “juana”; al que da igual gato que liebre; para el que todos los Cursillos son pardos.

¡DE COLORES!


Toty
TOLUCA DE SAN JOSÉ, MÉXICO
28-MARZO-2018

NOTA.- Touché o «tocado», expresión francesa utilizada en la esgrima que se pronuncia por el tirador al golpear a un oponente con el fin de reconocer la exactitud del «golpe».

La palabra touché se emplea a menudo en la cultura popular y en la conversación en general, sobre todo en la discusión y el debate. Si una persona presenta un argumento y el otro entrega una respuesta inteligente o apropiada, la primera persona puede responder touché como un modo de reconocer una buena respuesta.

Asimismo existe un movimiento de esgrima llamado «réplica», que se refiere «a una acción ofensiva con la intención de golpear al opositor, hecho por el esgrimista que acaba de parar un ataque» y en el léxico común es entendido como una respuesta rápida e ingeniosa a un argumento o un insulto. 

El término es empleado también en discusión como «tocado y por tanto fuera de combate».

martes, 27 de marzo de 2018

Deseos del Papa Francisco


A todos mis amigos, les saludo con los móviles deseos del papa Francisco " me gustaría que recordara que ser feliz, no es tener un cielo sin tormentas, un camino sin accidentes de carretera, trabajo sin esfuerzo, relaciones sin decepciones. Ser feliz es encontrar fuerza en el perdón, esperanza en las batallas, seguridad en el escenario del miedo, amor en los desacuerdos. Ser feliz no es sólo apreciar la sonrisa, sino también reflexionar sobre la tristeza. No es sólo celebrar los éxitos, sino aprender lecciones de los fracasos. No es sólo sentirse alegre con los aplausos, sino estar alegre en el anonimato. Ser feliz es reconocer que vale la pena vivir la vida, a pesar de todos los desafíos, malentendidos y períodos de crisis. Ser feliz no es una fatalidad del destino, sino un logro para aquellos que son capaces de viajar dentro de su ser. Ser feliz es dejar de sentirse víctima de los problemas y convertirse en actor de su propia historia. Es cruzar desiertos fuera de sí, pero ser capaz de encontrar un oasis en los rincones de nuestra alma. Es agradecer a Dios cada mañana por el milagro de la vida. Ser feliz no es tener miedo de sus sentimientos. Es saber hablar de sí mismo. Es tener valor para escuchar un "no". es sentirse seguro en recibir una crítica, aunque injusta. Es besar a los niños, mimar a los padres, vivir momentos poéticos con amigos, aunque nos hieran. Ser feliz es dejar vivir a la criatura que vive en cada uno de nosotros, libre, alegre y simple. Es tener la madurez para decir: " me equivoqué ". es tener el valor de decir: " perdóname ". es tener la sensibilidad para expresar: " te necesito ". es tener la capacidad de decir: " Te amo ". que tu vida se convierta en un jardín de oportunidad para ser feliz... que en tus primaveras sea amante de la alegría. Que en tus inviernos sé amigo de la sabiduría. Y que cuando te equivocas, empiezas de nuevo. Porque así serás más apasionado por la vida. Y descubrirás que ser feliz no es tener una vida perfecta. Pero usar las lágrimas para irrigar la tolerancia. Utilice las pérdidas para afinar la paciencia. Utilizar los errores para esculpir la serenidad. Utilizar el dolor para empedrar el placer. Utilizar los obstáculos para abrir las ventanas de la inteligencia. Nunca abandones.... Nunca renuncies a la gente que amas. Nunca renuncies a la felicidad, porque la vida es un espectáculo increíble!" papa Francisco

miércoles, 21 de febrero de 2018

La contribución de los Cursillos de Cristiandad en la renovación de la parroquia

Intervención de Eduardo Bonnín
Asamblea General del Consejo Pontificio de los Laicos.
Roma, 21-23 de septiembre de 2006

La contribución de los Cursillos de Cristiandad en la renovación de la parroquia No tengo más mérito que haber sido testigo de lo vivido por mi mismo desde la primera hora hasta la presente, es decir en toda una andadura de más de sesenta años del Movimiento de Cursillos de Cristiandad.
El cursillo de cristiandad, por la gracia de Dios, las oraciones de muchos y la firme voluntad de unos pocos, va consiguiendo que el hombre y la mujer tomen consciencia de ser personas y por tanto de tener la facultad receptiva para poder captar la buena noticia de que Dios en Cristo nos ama.
Es que cuando la persona humana se encuentra con el espíritu de Dios, cree en Él y trata de corresponder a su invitación, cambia de óptica, de enfoque, de horizonte y de perspectiva, y encuentra sentido al vivir.

Cuando acaba un cursillo Cristo puede contar con unos cristianos que saborean lúcidamente y con alegría, la gracia de estar bautizados y de ser cristianos. Son cristianos nuevos o mejor dicho renovados porque han comprendido la gracia de serlo en espíritu y en verdad.

No es extraño que los cursillistas, nos sintiéramos especialmente interpelados por el Decreto Conciliar sobre el apostolado de los seglares, cuando leíamos: “Los seglares ejercen su múltiple apostolado tanto en la Iglesia como en el mundo...Los seglares de verdadero espíritu apostólico suplen lo que falta a sus hermanos y devuelven a la Iglesia a  los que quizá estaban alejados”.
A la vez que entendimos con cuanta razón ese Pontificio Consejo de los laicos advertía, sintonizando con el mentado Decreto Conciliar “La estructura parroquial se muestra a la vez demasiado estrecha y demasiado vasta para satisfacer las necesidades de la pastoral y de la formación del conjunto de los fieles”.

Al tiempo que sintonizamos con el Sínodo de los obispos cuando urgía a las parroquias que fuesen verdaderamente misioneras, ya que ni el párroco puede seguir personalmente a todos sus feligreses, ni los feligreses desenvuelven su vida en el mero ámbito parroquial.
Nos fortalecen y animan las palabras del Sumo Pontífice Juan Pablo II pronunciadas en la 4ª Ultreya Nacional de Cursillos de Italia. “Vuestro Movimiento os pide ser fermento en la “masa” del mundo”.

Igualmente nos alienta el lema que Su Santidad eligió para la II Ultreya Mundial en Roma: “Evangelizar los “ambientes”: un desafío para los Cursillos de Cristiandad”. Porque esa “masa” y “ambientes”, ya fue la meta y finalidad de los Cursillos desde sus albores.
Porque esa “masa” y “ambientes”, ese mundo, especialmente el de los alejados, es el lugar donde Cursillos centra y lleva a cabo su acción apostólica.

Tras lo expuesto, la contribución de cursillos a la renovación de la Parroquia la concibo empezando por subrayar que nuestro Movimiento desde sus inicios tiene una clara visión del papel del laicado en la acción misionera de la Iglesia, objetivo apostólico de todo bautizado, y en el que han de converger la persona, el Evangelio y el mundo en que nos ha tocado vivir.

Una concepción orientada sobre todo en la perspectiva del acercamiento de los alejados, los cuales generalmente son los que mejor captan la identidad entre su ansia de felicidad y la vida de Cristo, en cuanto que la ven realizándose en otros cursillistas en los que encuentran enseguida unos verdaderos amigos.

Y es que cuando los alejados captan la Buena Nueva, su ausencia de previos corsés histórico-religiosos hace aflorar en ellos una creatividad evangélica asombrosa.
Con lo que generan un ambiente en el que esta creatividad evangélica no se ve coartada, sino fomentada.

Esa y no otra es la motivación para que el encuentro con los alejados no fracase. Se trata de un ambiente clave que ha de estar basado en la amistad en su doble vertiente, de intimidad en el grupo y de universalidad en la Ultreya.

En cursillos lo que hemos querido siempre y en lo que estamos gozosamente empeñados por fidelidad a nuestras ideas y carisma fundacionales, es en el entronque y en la alineación con la más genuina pastoralidad eclesial, proclamando ser el Movimiento que no tiene otra espiritualidad que la de la Iglesia misma.

Todo ello en coherencia con que cursillos no es el fruto de una busca empírica, sino de una intuición que progresivamente se ha ido transformando en un instrumento maravilloso cuyas bases profundas están radicadas en el Evangelio, certificadas por el Concilio y alentadas por los últimos Pontífices.
Pienso que los Cursillos se sitúan más allá del apostolado individual que el Vaticano II ratificara como esencial en la vida del laico que tiene fe, pero más acá del apostolado coasociado que parece a muchos la alternativa vocacional más recomendable. Creo que los cursillos no son ni deben ser una organización ni una comunidad con fines específicos, aunque algo tengan de una y de otra.
Estimo que los cursillos son masiva y naturalmente un movimiento seglar, pero sin ser exclusivamente de seglares, como resulta evidente para quien los haya vivido en una perspectiva de creativa complementariedad dialéctica entre seglares y sacerdotes.

En cuanto al reclutamiento de cursillistas, en especial de los que recientemente hicieron el cursillo, de parte de ciertos párrocos, en orden a incorporarlos a diversas tareas o campos de apostolado parroquial específicos, como de catequesis, acción social, atención a enfermos u otros ministerios, considero que tales requerimientos de sí, no van a constituir un avance en el ser cristiano del cursillista en cuestión, máxime cuando la incardinación de nuevos cauces eclesiales le restarán tiempo para su acción cristiana básica dentro de su cotidiano vivir, que es dar testimonio de Cristo en el lugar en que el Señor lo ha plantado.

Por lo demás, el cursillista como todo hombre, tiene la imperiosa necesidad de ser comprendido, esto es, de ser y de sentirse amado.

Es una pena que no se caiga en la cuenta de que el empleo automático de los convertidos en esa pastoralidad así entendida, haya venido privando a la genuina pastoral de la parte más humana, más espontánea y más en punta de la sociedad y por tanto de la que tiene más base para ir logrando ser íntegramente cristiana.

Lo más novedoso del Cursillo es que lanza al seglar al apostolado en su pista específica y con su normal peculiar estilo, el suyo, el que Dios le ha dado, impulsándolo a la gozosa aventura de simplificar y facilitar el camino para ir encontrándose consigo mismo y para que desde sí mismo, vaya descubriendo que el encuentro con Cristo y con los hermanos puede irse dilatando y convirtiéndose en amistad, a medida que se va haciendo realidad en la Reunión de Grupo y en la Ultreya.

Por más que es justo reconocer que a la sombra de la parroquia y de muchas asociaciones han podido crecer, desarrollarse y madurar muchos hombres, mujeres, jóvenes y niños, para la gloria de la Santa Iglesia. Y de ello existen personas que son argumentos vivos a favor de la fecundidad eficiente de la parroquia.

Quiero remarcar que el tipo de comunidad que hoy necesita el mundo y por tanto la Iglesia, tiene que ser enucleado y aglutinado por la gratuidad, por el más interesado desinterés; el tomar en serio a cada una de las personas por lo que son, por el hecho de ser personas, no por lo que tienen, ni por lo que saben, ni por lo que pueden, ni siquiera por lo que puedan colaborar en la Iglesia, ya que todo ello impide que se pueda transparentar con la máxima diafanidad la ternura de Dios, pues el sentido de la realidad coincide con el sentido del Evangelio, que es el amor. Es incomprensible entender la  pretensión de quienes quisieron quitar al seglar todo el rol que el Movimiento de Cursillos le ha dado. Es como querer cortar uno de los tallos más vivos que el Evangelio vivido por sacerdotes y seglares ha conseguido en la Iglesia, perseverando y creciendo en Cristo mediante la amistad vivida de modo personal en la Reunión de Grupo y comunitariamente en la Ultreya, con los que el Movimiento de Cursillos de Cristiandad cuenta específicamente para poder madurar y crecer.
La Reunión de Grupo, que es la amistad llevada al terreno sobrenatural que crea una circunstancia que va posibilitando en la vida la vivencia auténtica, continua y progresiva de lo fundamental cristiano, donde se da el contacto con los hermanos para que lo mejor de cada uno llegue a los más posibles.

Mi voto por la esperanza.

Acabo haciendo mías estas palabras del Papa Ratzinger, en Informe sobre la fe: “Lo que a lo largo y ancho de la Iglesia universal resuena con tonos de esperanza, es la floración de nuevos Movimientos que nadie plantea ni convoca y surgen de la intrínseca vitalidad de la Iglesia. Encuentro maravilloso que el Espíritu sea una vez más, más poderoso que nuestros proyectos... La renovación es callada, pero avanza con eficacia”.

Eduardo Bonnín
Roma, 23 de septiembre de 2006

Agentes de cambio o Constructores de la Sociedad que busca el Movimiento de Cursillos

TEMA DIFICULTOSO
Cuando recibí del padre Cesáreo el encargo de escribir algo sobre el tema que encabeza estas líneas, pensé, y sigo pensando, que me lo puso tremendamente difícil, pues desde siempre he creído que cuando el Evangelio y su latente y poderosa eficacia fluye, influye y confluye donde tiene lugar y se da lo auténticamente humano, lo dinamiza, lo orienta y lo dirige todo hacia su más posible y rotunda plenitud. Y esto ocurre sin necesidad de agentes de cambio que lo enreden, y sin planes trazados por otros, que pretendan construir estructuras cristianas, donde fácilmente se puede obtener etiqueta de cristiano sin serlo ni en espíritu ni en verdad.
Y esto, lo llevo yo tan metido dentro, es para mí tan real y verdadero, que en mi pobre opinión, darme a mí, y precisamente a mí, el desarrollo de este tema, diría que es algo parecido a si al Cabo de la Jefatura de Tráfico, de la Sección de Muertos y Accidentados en Carretera, se le encargara escribir la apología del viajar en automóvil. De seguro que, al intentarlo, se le agolparían en su cerebro los fatalmente numerosos muertos y heridos que él ha tenido que atender, recoger y atestiguar.
LOS DE PERSONALIDAD, DIFÍCILMENTE MANIPULABLES
La circunstancia de seguir estando en activo en el Movimiento de Cursillos desde su iniciación en 1944 ha hecho que presenciara, cómo -de seguro siempre con la mejor de las intenciones, eso sí-, la poderosa energía espiritual producida por los tres días de Cursillos era casi toda orientada primero, y canalizada después, por los que sintiéndose más cristianos que los demás, han pretendido «actuar como agentes de cambio» y «constructores de la sociedad», empleando, si así se puede hablar, el material humano y generoso que cada Cursillo les ha ido proporcionando, para tratar de lograr, sin la voluntad de los sujetos, la vitalización de todo lo que no funciona o funciona mal en su parcela eclesial.
Este desvío tan frecuente, y tan dolorosamente experimentado tantas veces, ha sido y sigue siendo la causa principal por la que el Movimiento de Cursillos muchas veces no haya producido o no produzca los frutos de eficacia que se podrían esperar de él, ya que normalmente las personas que han vivido un Cursillo, sobre todo si tienen personalidad, no se dejan manejar para que los de siempre consigan lo de siempre, esto es: poder contar con una comparsa a sus órdenes y así seguir ejercitando sus dotes de agentes y constructores.
MADURAR DONDE DIOS LES HA PLANTADO
Hay que tener muy en cuenta que a los que salen de un Cursillo no se les tiene que manipular ni desubicar, sino que tienen que madurar donde Dios les ha plantado, ya que si esto se hace así, los que han vivido la gozosa experiencia de los tres días de un Cursillo la van acrecentando, siempre que se les procuren los medios apropiados: la Reunión de Grupo y la Ultreya; clima que les facilita que puedan ir logrando esclarecer su convicción, afirmarse en su decisión y motivando su constancia. Sin duda ninguna, éste es el mejor camino para poder ir planificando lo más importante de todo, que siempre ha sido, es y será el encuentro consigo mismo, etapa base, fundamento y clave que facilita, simplifica y allana el camino hacia Cristo y hacia los hermanos, sin misticismos inhibidores, ni fraternidades incontroladas.
EL IMPRESCINDIBLE PUNTO DE PARTIDA
El Movimiento de Cursillos parte de que, donde no ha sido tergiversado, no tiene necesidad de buscar ningún agente de cambio, porque van emergiendo todos los que se precisan del clima que se crea y se expande desde el lugar donde están los que, como queda dicho, por haberse encontrado a sí mismos, a Cristo y a los hermanos, tienen muy presente que lo principal es el primer encuentro, para poder ir perennizando los otros dos. Este es el imprescindible punto de partida.
LO QUE CONTAGIA Y CONVENCE
La obstinada urgencia, aunque a veces disimulada, con que a los que acaban de encontrarse consigo mismos en un Cursillo se les obliga a cambiar y a construir en el recinto de lo pío, en lugar de dar prioridad al área de mismidad y de su concreto entorno, hace que de manera casi matemática se encuentren situados en pistas muy honorables, y muy buenas en sí, pero que les alejan de sí mismos, por el paternalismo que engendran, por las inquietudes que aquietan y por los horizontes que no clarifican ni animan.
Tal vez se pueda decir, sin pretender dogmatizar, que en el terreno de la normalidad donde discurre el vivir de los humanos, una religiosidad para contagiar y convencer tiene que ser motivada por la fe, la moral, por una convicción gozosa y alegre, y la política social, por un claro y diáfano altruismo; pero todo ello encarnado y hecho vida en hombres que lo vivan de verdad. Si lo hacen por obligación, ni ilusionan, ni contagian.
CUANDO SE CONFÍA MÁS EN LAS ESTRUCTURAS QUE EN LAS PERSONAS
Las construcciones que pueden montarse para fomentar la religiosidad, la moral o la política social son poco consistentes, cuando se confía más en las estructuras que en las personas, ya que ellas son sin duda los medios de que se vale Dios, no para fomentar, sino para fermentar lo cristiano.
Es una pena que no se llegue a comprender de una vez por todas que no se trata de actualizar el Evangelio con los montajes pastorales teóricos al uso, sino que es el Evangelio que nos actualiza a todos, pero primero a los hombres, antes que las estructuras, ya que si no se empieza por «la Jerusalén de uno mismo», que es por donde todo lo auténtico tiene que empezar, siempre habrá un latente fariseísmo en todo lo que se lleve a cabo. Lo que precisa, mejor dicho, lo único que precisa, es que a cada hombre le llegue la buena noticia de que Dios, en Cristo, le ama.
El que lo cree de verdad obra en consecuencia, y con sereno, continuado, humilde y sencillo esfuerzo lo hace luz y móvil de su existir, en el clima en que está y en el lugar en que se halla, y allí es donde se le nota, donde da la nota, donde puede darla con simplicidad, con sencillez, con naturalidad; y allí es justamente también, si no se le complica, donde mucho podrá cambiar y mucho se podrá construir en cristiano, en la realidad concreta donde está, en la que vive, mientras no se le aparte de ella y no se pretenda transplantarle al área de lo pío, para que una vez en ella, separado de sus raíces y «de su tierra», se le exija que dé el fruto que gusta más y creen mejor, los «supercristianos» de turno.
Estas genialidades casi siempre son obra de los que, sintiéndose agentes y constructores, no han acertado a ver que por su dinámica misma el Movimiento de Cursillos no tiene necesidad de buscar, ya que -como queda dicho- con la Reunión de Grupo y la Ultreya, cuando éstas no se tergiversan y se ponen al servicio de otros fines, se crea y cultivan el clima apropiado. Y esto siempre que, al contrario de lo que se acostumbra a veces, no se pongan trabas a la espontaneidad que surge de un grupo de cristianos, cuando lo humano de cada uno ha quedado fascinado por la persona de Cristo, y va descubriendo que con Él a bordo de su persona sus cualidades van potenciándose, y sus dificultades perdiendo vigor.
Hoy que gracias a Dios, aunque muchos no se hayan dado todavía cuenta -sobre todo si se cuentan entre los adalides obstinados de los apostolados platónicos, planificados con muy buena intención, pero a muchas millas de lo real-, no hay puesto para lo impuesto. Lo que viene dado por decreto es muy difícil que interese al hombre actual, que va dándose cuenta de que la tan llevada y traída libertad, por la que todo el mundo suspira, es siempre por lo menos o nada menos antes que otra cosa el derecho a ser veraz, y por tanto en ir dándose cuenta de que lo cristiano, más que en tener que dar un día cuenta, consiste en darse cuenta cada día, y mejor aún a cada momento si puede llegarse a ello, de que por la gracia de Dios, mucho puede esperarse y conseguirse de la persona, si ésta se concientiza de sus cualidades y de lo que puede dar de sí, si no abdica de su singularidad, de su originalidad, ni de su creatividad; único punto de partida para que una acción sea verdaderamente personal, y no impuesta por peregrinas y absurdas culpabilidades y responsabilidades que, por no ser verdaderas, no pueden convencer más que a los ingenuos.
Esta realidad, intuida, pensada, rezada y vivida desde el principio del principio, allá por los años cuarenta, nos ha evidenciado que éste es el punto más importante, pero por su simplicidad, difícilmente se puede entender con facilidad; o mejor dicho es casi imposible de entender, sobre todo por los que, sintiéndose «maestros en Israel», creen ya haberlo entendido.
La vida nos ha ido demostrando que del comportamiento a la convicción es mucho más difícil el camino que de la convicción al comportamiento, y que éste también es a la vez mucho más eficaz, porque una convicción siempre contagia, y un comportamiento a lo más que llega es a suscitar imitadores, que no pocas veces no hace más que poner de manifiesto la perenne vigencia de aquella sabia frase que dice: «Bienaventurados nuestros imitadores, porque de ellos serán nuestros defectos».
Cuando este ideal -que es el que siempre hemos pretendido, y que nunca hemos dejado de pretender los que iniciamos Cursillos- llega al hombre de a pie, al hombre corriente, natural y humano, éste, si no se le manipula, comprende fácilmente que el tan repetido y poco comprendido encuentro con uno mismo es la realidad fundamental desde la cual se tiene que partir si se quiere pisar por la senda de la autenticidad, tan cotizada en el mercado de los valores que hoy se valoran.
Por ser ésta la base para poner en juego los valores que se poseen, interesa siempre a la persona que es persona o se esfuerza por serlo, ya que nunca va a hallar cosa que pueda descubrirle e interesarle tanto como saberse en el mejor camino para encontrar su identidad, para encontrarse a sí mismo y ser sí mismo, sobre todo cuando llega a comprender que tan sólo partiendo de sí mismo podrá orientarse, seguir y llegar donde sus cualidades humanas, descubiertas, cultivadas, potenciadas y agradecidas por las espirituales le permitan.
La vida es siempre un reto constante a la verdad de uno mismo, y se acrecienta a medida que el hombre se va perfilando en el diseño que marcan las puntas de avance, en el área vital de su normal vivir, lo que además de irle haciendo más persona, le templa y le afina para ir por la vida sabiendo afrontar, cuando se presentan en sus siempre posibles circunstancias adversas, la apatía, el desánimo, la soledad o la traición.
Creo que no puede extrañar a nadie que los iniciadores de los Cursillos sintamos cierto pánico hacia los incorregibles propulsores de los «cambios» y las «construcciones», en el área simple y llana de lo que debe ser un Cursillo. No dudamos que todos pretenden haber encontrado las mejores vías hacia la eficacia, pero hay que ver lo complicado que nos lo han puesto, pues han acordado, reglamentado y hecho norma cosas que no sólo no están en la misma línea intencional de lo único que importa, sino que enredan, embrollan y dificultan el camino hacia la genuina simplicidad esencial que los Cursillos persiguen.
No es que temamos ninguna puesta al día. Desde siempre hemos intentado estar «al corriente de las corrientes que corren», pero sabemos también que todo dinamismo de renovación y adaptación debe proceder de la profundización en su qué y en su porqué.
El absurdo cambio de los nombres de los rollos y su orden, la eliminación del titulado El cursillista más allá del Cursillo, que es sin duda el que está más en punta seglar y en línea con el Vaticano II; marcar cotas a la edad de los candidatos, en vez de que prime la personalidad; «legislar» la separación de los jóvenes de los adultos; señalar prioridades absolutas como: «Si no ha ido el marido, no puede ir la mujer» (cuando el que tiene que ir primero para que vaya el otro es sin duda el que tiene más personalidad); los pintorescos Cursillos mixtos; etc.
Todo esto no son más que genialidades de agentes de cambio y de constructores de la sociedad, que en lugar de facilitar que al mayor número de personas posible les llegue la noticia de que Dios les ama, sientan el gozo de existir, y sean conscientes de lo que son por ser bautizados, les planifican programas de actuación, sin caer en la cuenta de que el hacer sin ser, en cristiano, es casi siempre deshacer.
Eduardo Bonnín

domingo, 4 de febrero de 2018

Mi testimonio con el Fundador de Cursillos de Cristiandad

CARLOS MUÑOZ
TESTIMONIO PERSONAL
ENERO DE 2018
Mi nombre es Carlos Enrique Muñoz Díaz, originario de Guatemala, nacido el día 13 de junio de 1955 en la ciudad de Guatemala. De profesión: Chofer de autobús escolar. Casado con Sonia Elizabeth Cruz de Muñoz, con quien he procreado 2 hijos de nombre: María José y Carlos Enrique de 36 y 35 años de edad, respectivamente.

Actualmente radico junto con mi familia en: Laval, Quebec, Canadá
Fue a través de mi amigo Mario González Cibrián que recibí la invitación a vivir el Cursillo. Finalmente, me decidí a vivir el Cursillo de Hombres N° 21 del 13 al 16 de octubre de 1988, en la Diócesis de Montreal, Canadá.

Al hablar de mi proceso de cambio, quisiera empezar por subrayar que tengo la más absoluta certeza de que, de no haber vivido la experiencia del Cursillo, de no haberle dado continuidad y perennidad a lo largo de mi Cuarto Día, y de no haber tenido el privilegio de conocer y entablar con Eduardo una verdadera y sincera amistad, mi vida habría sido otra muy distinta, seguramente alejado y de espaldas a Dios.

Dos factores han sido determinantes en mi proceso de conversión, en mi proceso de ser un poquito más y un poquito mejor de lo que ya podría haber sido:
LA PRIMERA, como queda dicho, dando continuidad y perennidad a la vivencia del Cursillo, profundizando en las señas de identidad del Método: su esencia, finalidad, mentalidad y sistemática. Cuestión que, por una parte, me da la capacidad de captar y cada vez mejor entender el mensaje del amor que Dios en Cristo nos tiene, que de otra manera y por otros medios jamás habría podido comprender con la claridad que ahora lo hago; y por la otra, contribuir a que otros de mis semejantes, igualmente alejados y necesitados de saber que Dios en Cristo les ama, tengan la oportunidad de descubrirlo a través de ésta bendita experiencia que ha demostrado ser de suma eficacia y utilidad especialmente para nosotros los que hemos vivido de espaldas a Dios.

LA SEGUNDA, haber tenido la oportunidad de conocer, tratar y entablar una cercana amistad con Eduardo Bonnín, que de ésta manera no sólo me orientó acerca de las peculiaridades propias del Cursillo, sino que además y sobre todo, me mostró e iluminó el camino a seguir en mi vida, a través de su propia congruencia de vida, de su propia luz, como aquí lo iré comentando.
PRIMER CONTACTO CON EDUARDO:
Durante los primeros seis años posteriores a la vivencia de mi Cursillo, me dediqué con especial interés a conocer el Movimiento y ahondar en el Método, lo hice prácticamente por cuenta propia y a través de algunos otros recursos que me fui agenciando. Tuve algunos avances y mejoras en el ámbito de mi vida familiar, laboral y social, así como en mi incorporación al Movimiento, si bien, no todos ni en los términos que me hubiera gustado. Me sentía, eso sí, en proceso de crecimiento y maduración.

Fue entonces, mayo de 1996, que habría de conocer personalmente a Eduardo, con motivo de que fue invitado por los cursillistas ingleses a visitar Montreal. Y como para estas fechas yo ya mantenía estrecha relación con ellos (los cursillistas ingleses), me enteraron que Eduardo vendría a mi ciudad de residencia. Y sucedió lo inesperado, algo que sin duda habría de influir determinantemente en mi experiencia de vida y en mi propósito de vivir Cursillos al interior del Movimiento: me dijeron que no querían alojar a Eduardo en un Hotel, que, de ser posible, él pedía y prefería estar en contacto directo con las familias cursillistas, por lo que me pidieron buscara familias de cursillistas hispanos que desearan alojarlo en sus respectivos hogares.

Sabiendo de quien se trataba, naturalmente me apunté de inmediato primero en la lista de anfitriones, siendo de ésta manera que por primera vez entré en contacto personal y directo con Eduardo, de la mejor inimaginable manera: pasando unos inolvidables días con mi familia en mi propia casa, y otros más que Eduardo pasó en hogares de otras familias hispanas. Dejando en todos una huella indeleble de sincera amistad, sencillez, humildad y alegría.
En los días que Eduardo pasó en Monreal tuve la oportunidad de compartir de manera muy cercana con él. Ansioso como estaba por saber de Cursillos y despejar un sinnúmero de incógnitas que por aquel entonces tenía en la cabeza, le hice toda clase de preguntas acerca de la génesis del Movimiento y sobre el Método; preguntas que él escuchaba atentamente, y que con su proverbial paciencia, habitual buen humor y alegre sonrisa, contestaba una a una, sin nunca dar muestra de enfado o cansancio. Vaya paciencia franciscana que me debió tener.

Durante su estancia en nuestra casa de Montreal, mi esposa Sonia también tuvo la oportunidad de convivir con Eduardo, con quien aprovecho para platicar y despejar dudas acerca del Método. Eduardo  siempre amable, afectuoso y dispuesto a compartir con suma sencillez, respondió con especial atingencia a las preguntas que mi esposa le formuló. En nuestra familia dejó una huella imborrable que perdura hasta la fecha.
Entre las muchas preguntas que le hice, recuerdo haberle inquirido si se podía hacer cambios al Método; él me recomendó sería mejor probar primero lo que ya está desde el principio del principio, que lo pusiera en práctica como ha sido pensado, y comprobara lo eficaz que es cuando lo utilizamos en la forma y con la finalidad para la que fue pensado.
Efectivamente, a través de nuestras múltiples charlas, y luego con la experiencia práctica acumulada al paso del tiempo, como explico más adelante, he podido comprobar fehacientemente que manteniéndonos fieles a la idea original, el Cursillo es un eficaz y eficiente instrumento de renovación cristiana. Son muchos los casos de hombres y mujeres cuyas vidas he visto transformarse positivamente como resultado de vivir un auténtico Cursillo de Cristiandad.

Menciono con particular interés la eficacia del Método de Cursillos, el trato personalizado con Eduardo y las orientaciones que Eduardo me dio a lo largo de las múltiples ocasiones que he tenido de convivir personal y directamente con él,  por tres principales razones:
PRMERA.- Porque, como queda dicho, mi vida personal sufrió un cambio positivo radical, gracias a la vivencia del Cursillo. Las relaciones armónicas que mantengo de manera personal y directa con las personas que forman parte de mi entorno familiar, laboral y social, son fruto y una muestra fehaciente y palpable de este proceso de cambio despertado y desarrollado a partir de la vivencia de mí Cursillo, pero también, debo reconocerlo y agradecerlo, del trato, del ejemplo, de la influencia que Eduardo ejerció en mi persona y seres queridos, a través de la amistad que compartimos de manera muy cercana, personal y directa hasta el fin de su vida.

SEGUNDA.-  Algo muy similar a lo que acontece en mi vida personal familiar, laboral y social, he podido constatar sucede en la vida de muchos otros hermanos cursillistas con quienes he tenido y tengo oportunidad de interactuar, ya en los múltiples Cursillos que he asistido como profesor o rector, o ya como amigo personal de muchos de ellos con quienes pensamos la vida en voz alta a través de nuestras Reuniones de Grupo, Ultreyas, Escuela de Dirigentes, así como en un buen número de encuentros nacionales e internacionales en que he tenido ocasión de participar, muchos de ellos al lado de Eduardo.

Valga mencionar de paso, el precio que algunos cursillistas hemos tenido y tenemos que pagar por tener el atrevimiento de compartir y difundir las ideas contenidas en el Método de Cursillos a la luz de la idea original. Sinsabores, criticas, señalamientos y descalificaciones de todo tipo, dolorosos sin duda, si bien, nada comparable con las que Eduardo ha tenido que soportar sin proferir lamentos, sin permitir que su corazón se llene de resentimientos o rencor. En el largo tiempo que tuve de conocerlo y tratarle personalmente, jamás le escuche proferir una sola ofensa o exclamación de menos por sus detractores.
TERCERA.- Compartir con Eduardo muy de cerca todas estas vivencias que he mencionado y mencionaré con mayor detalle más adelante, me autoriza a hablar del hombre que sin duda el Señor eligió para ser depositario del Carisma, merced a sus inobjetables cualidades y virtudes.

Yo no sé, ni tengo la menor idea de qué tipo, qué cantidad, calidad, detalles o atributos ha de reunir una persona para ser tenida o valorada en grado de santidad; tampoco tengo la menor idea de qué pueda decir un hombre como yo, con mis pequeñeces, debilidades  y limitaciones, de un hombre de la dimensión y talla de Eduardo. Tal vez sería mejor que para tal efecto recurrieran a expertos en la materia, o por lo menos a aquellos que sepan decir, y decir bien lo que sepan.

Sin embargo, los que saben de estas cosas dicen que es conveniente y necesario recoger el testimonio fehaciente de todo aquel que habiendo conocido y convivido de cerca con Eduardo esté en condición de dar pormenores sobre su calidad humana, que le consten, y esto sí que, modestia aparte, lo puedo hacer y no me puedo negar así sea de manera rustica y modesta. Si bien me queda la preocupación y temor de no poder describir y transmitir con claridad las incuestionables cualidades y virtudes de mi amigo Eduardo, me apenaría mucho no poder contribuir de manera clara y apropiada a este santo propósito.
Dicho lo anterior, quiero empezar por decir, sin temor a equivocarme, que si las cualidades o virtudes que han de concurrir en una persona para ser considerada digna de ser tenida como un auténtico hombre de Dios, son las que le distinguen por su naturalidad, sencillez, humildad, sentido del humor, alegría, gracia, paciencia, tolerancia, y muchas, muchas otras más, me parece que en Eduardo concurren sin duda todas ellas, en grado superlativo.
En atención y respeto a Eduardo, conociéndole como le conocí, y honrando la amistad con que me distinguió, quisiera hacer una salvedad: Si Eduardo estuviera en estos momentos presente entre nosotros y se enterara de que hablamos de las cualidades, virtudes y atributos que le distinguieron a largo de su longeva vida como digno de ser considerado hombre de Dios en grado heroico, de seguro le haríamos pasar un mal rato y aquí sí que sí nos lo reprocharía.

ME EXPLICO: Eduardo nunca gustó de las pasarelas, jamás fue afecto a las candilejas, que consideraba frívolas y banales; quienes le conocimos de cerca sabemos de su humildad y sencillez; sabemos, que era enemigo de ser tenido como centro de atención de cualquier reunión o evento en que participara. Cuando Eduardo aceptaba ocupar alguno de los sitios destinados a las grandes personalidades, lo hacía contra su voluntad y tan sólo por cumplir con las formalidades que el protocolo exigía, y sobre todo, por no contradecir a quien le pidiera amablemente pasar al estrado; lo hacía aún a costa de que, ocupar dicho sitio, le representara un sacrificio verdaderamente incomodó.
Soy testigo de la mortificación que a Eduardo causaba el aplauso de las multitudes, de las concurrencias reunidas para festejarle un cumpleaños, o para agradecerle alguna intervención, o simplemente patentizarle su admiración y cariño. Había que ver las que Eduardo pasaba, el esfuerzo que debía hacer para ocultar su incomodidad y disgusto a través de una sonrisa forzada.

Otra de las grandes peculiaridades que le conocí a Eduardo, fue la enorme paciencia franciscana y singular alegría con que atendió a cuanta persona solicitó hablar con él, ya fuera con el fin de solamente saludarlo y sacarse una fotografía a su lado,  o ya para sostener largas y extenuantes jornadas de trabajo, a las que habremos de sumar infinidad de entrevistas, rollos, y charlas de todo tipo, que dio a  lo largo de prácticamente toda la geografía, ya con el fin de organizar y planear Cursillos, ya con el propósito de dar orientación y explicación puntual acerca del Método, o ya sobre cualquier otra cosa relacionada con el Movimiento. Eduardo fue un hombre verdaderamente incansable, entregado en cuerpo y alma a difundir Cursillos y velar por su integridad original.
Cuántas veces me tocó ver a Eduardo atender a cursillistas que de muchas partes del Mundo le visitaban y frecuentaban para entrevistarlo y conocer de viva voz sobre los más diversos temas relacionados con Cursillos, a costa de su propia salud. Recuerdo aquellas largas reuniones de trabajo celebradas en su despacho de la calle Sindicato, en que en más de una ocasión haciendo rictus de dolor, del dolor que le ocasionaba el terrible herpes que padeció estoicamente durante los últimos años de su vida, se negó a suspender o cancelar la reunión, argumentando que era más importante Cursillos, que su propia salud.
Una faceta poco conocida de Eduardo, que igual me tocó vivir muy de cerca con él, fueron las incomprensivas incomprensiones de que fue objeto a causa de su negativa a cambiar la verdad histórica; intrigas, mentiras, engaños y calumnias fueron asumidos por Eduardo no sin pena y dolor, si bien con total discreción. Como he dicho antes, jamás le oí o vi arengar contra nada y contra nadie, antes bien conminaba  a mantener la calma y confiar en la Misericordia del Señor. Tengo para mí que en los momentos más aciagos del Movimiento la sangre no llegó al rio gracias a la actitud serena y mesurada de Eduardo. Y tengo para mí, que habiendo sido estas incomprensiones tremendamente dolorosas, por decepcionantes y frustrantes, no lo fueron tanto como el terrible herpes que tantas veces hubo de soportar en silencio.

Eduardo, pues, es el amigo por excelencia. Amigo en quien concurren cualidades y virtudes como el que más. Eduardo es la personificación de la humildad, la sencillez y la alegría en grado extremo. Su desempeño en todo momento con normalidad y naturalidad, jamás con frívolas afectaciones en su trato, comportamiento o actuación. Orador de gran capacidad retórica al servicio del Señor, sin teatralidades, sin estridencias, sin extravagancias. Huyendo siempre del aplauso fácil, de las pasarelas y de las candilejas que muchas veces se montaron con la mejor voluntad para recibirle y hacerle sentir el cariño de las decenas, cientos, miles de entusiastas Cursillistas que se reunían para saludarle, abrazarle, escucharle, fotografiarle, o tan solo mirarle a distancia ante la imposibilidad de aproximarse a él, mas no porque él no lo quisiera o no lo permitiera, sino porque las condiciones y circunstancias imperantes en el lugar lo impedían.

Mi deseo de integrarme a las estructuras operativas del Movimiento surgió desde temprana hora, prácticamente luego de vivir mi Cursillo, pero sin duda este deseo se fortaleció, acentuó y maduró a raíz de la visita de Eduardo a Montreal que ha quedado comentada líneas atrás.

A continuación algunas de las actividades y eventos más relevantes en que he participado como dirigente al interior del Movimiento de Cursillos, que cito sin mayor pretensión, y únicamente como referencia y en apoyo a los comentarios aquí registrados.

EDUARDO VISITA A LOS CURSILLISTAS DEL MOVIMIENTO DE HABLA INGLESA DE MONTREAL.
Eduardo se reúne con los cursillistas del Movimiento de habla inglesa de Montreal, en el que yo participo como interprete.

Los cursillistas hacen infinidad de preguntas, a veces reiterativas, que Eduardo escucha y contesta una a una con proverbial paciencia. Las amenas e ilustrativas charlas sostenidas con los cursillistas contribuyen enormemente a comprender mejor el Método, lo que a su vez habrá de redundar en beneficio de los nuevos cursillistas que de ésta manera tienen la oportunidad de vivir una verdadera experiencia.  Por demás está decir que compartir al lado de Eduardo ésta experiencia habrá de contribuir también a mi conocimiento del Método y de manera especial a entender el sentido del Cursillo hecho vida en la persona de Eduardo.
EDUARDO VISITA A LOS CURSILLISTAS DEL MOVIMIENTO DE HABLA HISPANA DE MONTREAL.
Eduardo visita el Movimiento de Cursillos Hispanos de Montreal, donde nuevamente los cursillistas tienen la oportunidad de hacer todo tipo de preguntas, aclarar dudas y, simultáneamente, conocerlo personalmente. Como es público y sabido, la simpatía, sencillez y humildad de Eduardo dejan una imborrable huella en el corazón y la mente de los cursillistas hispanos.
EDUARDO VISITA A LOS CURSILLISTAS DEL MOVIMIENTO DE TORONTO.
Eduardo visita a los cursillistas de Toronto, recientemente iniciado el Movimiento bajo el patrocinio del Movimiento de Montreal. Las escenas se repiten. Eduardo siempre abierto y accesible, incansable; pese a las largas horas de trabajo, Eduardo  increíblemente siempre atento, dispuesto y de buen humor. Desborda humildad, sencillez y simpatía. Su visita a los cursillistas de Toronto habrá de servir de impulso imperecedero.

CONCLUYENDO:
La visita de Eduardo a Canadá nos dejó gratamente impresionados,  su trato siempre amable, toda su manera de ser, quedarán para siempre en nuestra memoria y en nuestros corazones, junto con un profundo agradecimiento por todo el bien que trajo a nuestras vidas.

Durante los días que pasó en casa conocí a un hombre sencillo, que comía poco, tomaba agua pura, leía mucho y se bañaba con agua fría. Su manera de hablar era la de una persona serena, alegre, confiada, segura, llena de Dios; hablaba de Cursillos con un convencimiento contagioso, cordial,  amistoso, como el mejor  medio de hacer llegar a todos la gran noticia de que Dios en Cristo nos ama.

II CONVERSACIONES DE CALA FIGUERA.
Como resultado de la visita de Eduardo a Monreal, quedé fuertemente motivado para seguir profundizando en el qué, el cómo y el porqué del Movimiento, y por supuesto intentando y a veces logrando llevar a mis ambientes el ejemplo de vida que Eduardo nos transmitió con claridad y sencillez.

Poco después tendría yo la oportunidad de ir a Mallorca, España, con motivo de las II Conversaciones de Cala Figuera, celebradas en abril del 2002. Imborrable, memorable. Viajé acompañado del P. Pedro Molina, nuestro Asesor Espiritual y dos jóvenes más que invité con el fin de dar oportunidad a otros miembros de mi comunidad de que conocieran a Eduardo y más a fondo el Movimiento.

Ahí tuve la oportunidad de conocer a un gran número de dirigentes cursillistas provenientes de muchas partes del Mundo, de profundizar y ampliar en el conocimiento de Cursillos, pero también, de confirmar a través del testimonio que dieron todos estos amigos cursillistas, de cómo Eduardo había visitado uno a uno todos esos países, algunos en repetidas ocasiones, dejado a su paso una huella indeleble de amistad y comunión fraterna. Indescriptible. Algo muy similar a la que nos dejó durante su memorable visita a Canadá, experiencia que tuve oportunidad de compartir públicamente. Aquello fue un verdadero y auténtico Festival del Pensamiento y de Amistad fraterna, que hasta la fecha sigue rindiendo exquisitos frutos.

MIEMBRO DEL GRUPO NORTEAMÉRICA Y DEL CARIBE.
Por estar sirviendo en el Grupo Norteamérica y el Caribe (sus siglas en inglés NACG), tuve la oportunidad de estar en la promulgación de los Estatutos del Organismo Mundial realizado en el Vaticano el 11 junio 2004. La señora Sheelagh Winston y yo viajamos a Mallorca antes del evento para encontrarnos con Eduardo para puntualizar algunas traducciones al inglés.

Ésta visita me dio ocasión de entrevistarme personalmente con Eduardo en su oficina. Pese a las dudas razonables que antecedieron éste trascendental momento, Eduardo me participó su confianza en el Señor de que “las cosas” irían marchando de manera congruente con la idea original. Después viajamos en el mismo avión la delegación de Mallorca y nosotros de Canadá.

PRIMER CURSILLO DE CURSILLOS EN INGLÉS CLEBRADO EN MALLORCA.-
Sirviendo también en el Secretariado Nacional inglés, organizamos una “peregrinación” a Mallorca con unos 50 cursillistas de Canadá. Dentro de las actividades realizadas en la Isla, los amigos del Secretariado Diocesano de Mallorca organizaron lo que sería el PRIMER CURSILLO DE CURSILLOS EN INGLÉS, que se llevó a cabo del 1 al 4 noviembre 2007 en esa ciudad capital. Además del grupo de canadienses, participaron también cursillistas provenientes de EE.UU, Australia, Irlanda y otros países anglófonos, para un total de 105 cursillistas. La presencia de Eduardo en el evento, así como la exposición de los rollos en cuestión habrían de dar generosos frutos en tierra canadienses y, como después supimos, también en otros de los países ahí presentes.   
Durante este Cursillo de Cursillos tuvimos ocasión de escuchar a Eduardo con el rollo: “El Carisma Fundacional”. Ésta sería si no la última, sí una de las últimas actividades en las que Eduardo estaría presente en persona. Contra su deseo, el terrible herpes que ya venía padeciendo, le impedía continuar activo como hasta entonces. Él solía decir, siempre con una inocente sonrisa: “Si por mí fuera, yo continuaría igual que siempre, pero el Señor lo ha dispuesto así, qué le vamos a hacer”.

A MANERA DE COLOFÓN:
Desde aquel primer encuentro personal que el Señor permitió tuviera yo con Eduardo, puedo asegurar no he cesado de profundizar en Cursillos tratando de ser lo más fiel posible al Carisma Fundacional, como era el deseo de Eduardo. Estoy haciendo lo posible porque toda ésta experiencia acumulada al paso del tiempo llegue a los más posibles de la mejor posible. Por demás está decir que en todo esto Eduardo es nuestra inspiración y ejemplo a seguir.
IN MEMORIAM. REQUIESCAT IN PACE:
Por último, he de hacer referencia al momento que nunca nadie que haya conocido a Eduardo esperó o llegó siquiera a imaginar: LA NOTICIA DE SU FALLECIMIENTO.
Sentimientos encontrados: por una parte, enorme tristeza al enterarme de que Eduardo había partido a la casa del Padre, y simultáneamente alegría, sabiendo que sin ninguna duda Eduardo estaría a la derecha del Padre, gozando de las promesas y gracias de nuestro Señor Jesucristo, y disfrutando de un merecido “descanso” eterno.
“Descanso”, así entre comillas, sabiendo que nuestro infatigable amigo de seguro estará allá en las alturas promoviendo y organizando la Ultreya Celestial, al lado de un sinnúmero de entusiastas cursillistas y… con el beneplácito de L’Amo y Señor de todo y de todos.
Eduardo Bonnín Aguiló, siervo de Dios, ruega por nosotros.

¡De Colores!


Carlos Enrique Muñoz Díaz
Diócesis de Montreal
27 de enero de 2018

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