Acerca de nosotros

Somos un grupo de cursillistas que vivimos en Canadá y queremos ser fieles al Carisma Fundacional del Movimiento. Carisma recibido por Eduardo Bonnín, fundador del mismo. Nuestro deseo es propagar el Carisma del Movimiento. De esta manera se podrá continuar con lo que Eduardo fundó. Evitando así las desviaciones, modificaciones o agregados que con buena intensión se hacen pero que se alejan de lo que son verdaderamente los Cursillos de Cristiandad.

Eduardo define así:

"El Cursillo de Cristiandad es un movimiento que, mediante un método propio, intenta, y por la gracia de Dios, trata de conseguir que las realidades esenciales de lo cristiano, se hagan vida en la singularidad, en la originalidad y en la creatividad de la persona, para que descubriendo sus potencialidades y aceptando sus limitaciones, vaya tomando interés en emplear su libertad para hacerlas convicción, voluntad para hacerlas decisión y firmeza para realizarlas con constancia en su cotidiano vivir personal y comunitario".

jueves, 23 de diciembre de 2010

Continuación de Lo Fundamental Cristiano de Eduardo y Francisco Forteza

4° - EL HOMBRE VEHÍCULO DE SU EXPRESIÓN


Es por demás evidente que lo que Dios quiere del hombre es una correspondencia personal a su amor, porque sabe muy bien que a través del hombre, es la mejor manera de llegar a los hombres.

Cuando el hombre o la mujer que, conscientes de su dignidad de redimidos, optan por poner el Evangelio en el eje de su vivir, intentando vivirlo con convicción, decisión y constancia, puede decirse en verdad que están testimoniando lo FUNDAMENTAL CRISTIANO, viniendo a ser vehículo de su expresión.

Porque lo FUNDAMENTAL CRISTIANO es más que una teoría para estudiar, analizar y complicarse con ello la vida y la de los demás, sino que es una maravillosa aventura para implicarse en la vida toda y tener en ella, poniendo los medios adecuados, la luz y el impulso preciso, certero y constante para vivirla en plenitud.

LO FUNDAMENTAL CRISTIANO

Como se ha dicho ya, no puede definirse ni describirse desde fuera. Si no se vive, no se puede experimentar y únicamente se puede experimentar y darlo a conocer, testimoniándolo, y aún así, en este mundo no lo vamos a captar, ni conocer, ni menos realizar en su totalidad; esto no es posible por ahora, pero si es posible ir conociéndolo a medida que uno se aventura en la aventura de querer de verdad vivirlo.

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