Acerca de nosotros

Somos un grupo de cursillistas que vivimos en Canadá y queremos ser fieles al Carisma Fundacional del Movimiento. Carisma recibido por Eduardo Bonnín, fundador del mismo. Nuestro deseo es propagar el Carisma del Movimiento. De esta manera se podrá continuar con lo que Eduardo fundó. Evitando así las desviaciones, modificaciones o agregados que con buena intensión se hacen pero que se alejan de lo que son verdaderamente los Cursillos de Cristiandad.

Eduardo define así:

"El Cursillo de Cristiandad es un movimiento que, mediante un método propio, intenta, y por la gracia de Dios, trata de conseguir que las realidades esenciales de lo cristiano, se hagan vida en la singularidad, en la originalidad y en la creatividad de la persona, para que descubriendo sus potencialidades y aceptando sus limitaciones, vaya tomando interés en emplear su libertad para hacerlas convicción, voluntad para hacerlas decisión y firmeza para realizarlas con constancia en su cotidiano vivir personal y comunitario".

Nuestro objetivo

Nuestro objetivo es ir logrando que, por la gracia de Dios y las oraciones de muchos, haya cristianos verdaderos en todas las arterias vivas del humano existir, y que sin desgajarse de él, sepan adoptar una aptitud convencida y decidida que les ponga en disposición de ir descubriendo en sí mismos y desde sí mismos, en los demás y entre los demás, la trayectoria viva que lo cristiano vivo va avivando en ellos y en su entorno, al polarizarse, encarnarse, expresarse y comunicarse, a través de los que, en la arena de lo cotidiano, saben ser luz e impulso para los demás, con tanta naturalidad, que la multiplican y la contagian por su manera personal, radical y espontánea de realizarla desde la firme convicción y la plena libertad del que se siente hijo de Dios.

Hablar de libertad sin contar con la libertad interior de uno mismo, es olvidarse del último y decisivo eslabón con que termina y se conecta a la persona la cadena de libertades de cualquier clase o tipo que sea, que vaya consiguiendo. (Eduardo Bonnìn Aguiló)

martes, 14 de noviembre de 2017

CLARIFICANDO ENREDOS QUE SE ACLARAN PRECISANDO LA INTENCIÓN GERMINAL

No conocemos ninguna adaptación que haya respondido a la intención de hacer más clara más precisa, más simple, más eficaz y más inteligible su finalidad.
Para captar lo que el Movimiento de Cursillos persigue, y si no se le distorsiona, por la gracia de Dios va consiguiendo, es preciso partir de las siguientes realidades básicas:
El hombre no cambia, desde la creación el hombre es sustancialmente el mismo, huye de sus  miedos y va hacia sus aspiraciones. La conciencia perenne de esta alternativa es lo que le hace sustancialmente hombre, la facultad de poder pasar de individuo a persona, y de sentirse frustrado cuando se opone o se desvía de su trayectoria personal, la que le señala y orienta hacia su concreta y específica plenitud, que es sentirse amado y poder amar.
Los desafíos que el mundo presenta al hombre de hoy, tienen la misma raíz de siempre, la ausencia de Dios en la inteligencia y en el corazón de los hombres.
Por eso la solución es siempre la misma. La solución de Cristo y de su Gracia que es lo único que puede dar sentido a su vivir.
El Movimiento de Cursillos cuando no se aparta de su "carisma fundacional", intenta conectar unos cristianos que se esfuerzan por vivir su fe evangélica en espíritu y verdad, con otros hombres que viven una vida sin el Cristo vivo que la vivifique, y que vueltos hacia fuera por las exigencias de la vida, no tienen tiempo de preocuparse ni de ocuparse de si mismos ni de los demás.
El Movimiento de Cursillos cuando NO se desvirtúa, es un espacio y un instrumento para que los hombres se encuentren consigo mismos, se den cuenta que existen, y de que existen también los demás, y se acerquen a ellos con ilusión, y mutuamente se comuniquen, se
escuchen, dialoguen, se conozcan, se comprendan, se valoren, se respeten, y vayan aprendiendo a amarse; al mismo tiempo que el Cursillo va logrando esto de manera normal y natural, les ofrece también los medios concretos para que el encuentro se vaya transformando en amistad.
Esto es lo que el Movimiento de Cursillos puede ofrecer al hombre de hoy y que por ello descubra que su vida tiene sentido.
El nudo de la cuestión está en que entendamos de una vez por todas, que nos demos cuenta, no los demás, sino nosotros, que por más que el mundo cambie, el hombre siempre es el mismo y siempre será la misma solución.
Lo único que podemos contagiar es la fe que tenemos de que Cristo nos ama. Si no la tenemos, no podemos fermentar nada, ni actitudes, ni ambientes, ni estructuras, en lugar de fermentar, fomentaremos, como casi siempre y seguiremos criticando indefinidamente a los
que llamamos malos, inventariando sus maldades, y lamentándonos de cómo está el mundo.

Eduardo Bonnín

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